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Club de Estilo

Roger Nebot, farmacéutico y formulador capilar: "El mayor malentendido es pensar que un alisado sin formol siempre es seguro"

El especialista, fundador de las marcas Gossyp y Bmag, explica por qué la nueva generación de tratamientos ya no busca un liso rígido, sino "un cabello que siga sano meses después"

Roger Nebot, farmacéutico y formulador capilar

Roger Nebot, farmacéutico y formulador capilar / ROGER NEBOT

Laura Estirado

Laura Estirado

Barcelona
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Durante años, el sueño capilar fue una imagen concreta: un pelo liso, brillante, sin encrespamiento y obediente. Pero en peluquería, como en la piel, lo que se ve no siempre cuenta toda la historia. Los alisados sin formol se han instalado hoy en día como una promesa tranquila. Si no lleva formol, pensamos, será seguro. Pero Roger Nebot, farmacéutico, formulador especializado en piel y cabello y fundador de las marcas Gossyp y Bmag, rompe esa comodidad desde la primera respuesta. ¿Es seguro un alisado sin formol?: "No necesariamente. Ese es uno de los mayores malentendidos que existen hoy en peluquería".

¡Oh, sorpresa! Ya no se trata solo de saber si un tratamiento contiene formaldehído declarado, sino de entender qué ocurre durante su aplicación. "Un producto puede no contener formaldehído en origen y, aun así, generar compuestos relacionados cuando se trabaja a temperaturas elevadas", explica. Dicho de otro modo: la etiqueta no siempre basta. En muchos tratamientos capilares actuales entran en juego planchas por encima de los 200 grados, sistemas acidificantes y reacciones químicas que transforman el comportamiento del cabello.

Sustancias tóxicas

Conviene recordar por qué el formol quedó señalado. No es un simple ingrediente más, sino una sustancia tóxica que puede afectar por inhalación y contacto, especialmente cuando se trabaja con ella de forma continuada en un salón. Durante años, muchos alisados prometieron resultados perfectos, pero a costa de algo demasiado importante: la salud del profesional y del cliente. "La belleza nunca debería poner en riesgo la salud", defiende Nebot. Esa es, precisamente, la filosofía que asegura haber aplicado en Bmag, la marca y técnica de biopolimerización capilar: trabajar sin formol, sin comprometer la seguridad y sin renunciar al resultado. Se trata de un tratamiento orgánico y vegano diseñado para nutrir, reparar, fortalecer y alisar el cabello desde el interior.

Paso a paso de un alisado orgánico y de recuperación capilar Gossyp.

Paso a paso del alisado orgánico y de recuperación capilar Gossyp. / ROGER NEBOT

Uno de los nombres que más se repite en los salones es el ácido glioxílico, presente en muchos alisados modernos y en tratamientos de nanoplastia. Su función es reorganizar la estructura capilar mediante calor para conseguir un efecto más liso. "Muchas veces se comunica como algo muy natural cuando detrás hay una química estructural potente", advierte el experto. Y ahí empieza la confusión: fórmulas que no llevan formol, nombres que suenan suaves, resultados espectaculares y una fibra que puede pagar luego las consecuencias.

Saber si es agresivo o no

¿Cómo sospechar que un alisado es demasiado agresivo? Nebot señala pistas reconocibles: un resultado extremadamente liso desde el primer día, una duración muy larga, humo o vapores intensos durante la aplicación, olor fuerte o un cabello que parece maravilloso al principio y se vuelve más frágil con los lavados. "Cuando el efecto visual es muy extremo, muchas veces el precio lo paga la fibra capilar", resume.

La gran evolución está en distinguir entre alisar y disciplinar. Alisar implica modificar intensamente la estructura para cambiar la forma del cabello. Disciplinar significa controlar el encrespamiento, mejorar la textura, aportar brillo y conseguir que el pelo sea más manejable sin transformarlo tanto. "Antes se priorizaba duración extrema y efecto muy pulido. Hoy se valora más el movimiento, el brillo natural y que el cabello siga sintiéndose sano", dice Nebot.

Variedad de tratamientos

En esa nueva conversación entran la taninoplastia, algunos alisados con queratina, la laminación capilar, la nanoplastia, los tratamientos disciplinantes y la biopolimerización capilar. "Bajo nombres muy sofisticados encontramos tratamientos completamente distintos, con químicas diferentes y resultados variables. Especialmente en nanoplastia, donde no existe un estándar único", especifica. La pregunta clave no es cómo se llama el tratamiento, sino cómo funciona y qué le va a exigir al pelo.

La biopolimerización capilar aparece como una de las alternativas más interesantes cuando el objetivo no es someter la melena, sino mejorar su comportamiento. "Busca reforzar la fibra desde dentro en lugar de forzarla químicamente", explica Nebot. No promete necesariamente un liso tabla, y quizá ahí esté su atractivo. La idea es que el cabello gane elasticidad, reduzca el encrespamiento y se vuelva más manejable sin perder naturalidad. Menos rigidez, más salud. Menos plancha diaria.

Resultado final del alisado orgánico Gossyp.

Resultado final del alisado orgánico Gossyp. / ROGER NEBOT

Porque no todos los cabellos necesitan lo mismo. Para alguien que solo quiere controlar el frizz, Nebot suele recomendar tratamientos disciplinantes o sistemas centrados en brillo y suavidad, "porque no necesitan modificar tanto la estructura". En melenas decoloradas, sensibilizadas o dañadas, la prudencia debe ser aún mayor. "Ahí el objetivo debería ser reconstruir y reforzar antes de transformar", apunta.

Consulta previa al experto

La consulta previa se vuelve casi tan importante como el producto. Antes de elegir un alisado alternativo sin formol, conviene preguntar qué ingredientes utiliza, si necesita calor extremo, si es compatible con la coloración, cuánto dura realmente y si busca transformar o mejorar el cabello. También debería valorarse el estado real de la fibra: no es lo mismo un cabello virgen que una melena castigada por decoloraciones y planchas.

El futuro de los alisados no pasa por conseguir un pelo inmóvil, sino por una belleza capilar más inteligente. "La nueva belleza capilar ya no busca someter el cabello, sino entenderlo y mejorarlo". Queremos brillo, sí. Queremos menos encrespamiento, también. Pero ya no a cualquier precio. "El verdadero lujo capilar ya no es conseguir un liso perfecto el primer día. Es tener un cabello que siga sano, fuerte y bonito meses después", zanja Nebot.

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