Abro hilo
De la corrupción a la conspiración solo hay un paso
Las dificultades del Gobierno, la final de la Conference League y una imitación de Montserrat Caballé, protagonistas en las redes

José Luis Rodríguez Zapatero. / Shutterstock

¿Estamos ante los últimos meses del Gobierno de Pedro Sánchez? El presidente dice que no, pero a su precariedad parlamentaria se han ido sumando casos y más casos de supuesta corrupción que lo colocan en una situación muy delicada. Además, las sospechas sobre actuaciones reprochables le tocan cada vez más de cerca; la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los principales apoyos de Sánchez hasta ahora, es un golpe del que todavía no se sabe si podrá recuperarse.
Muchos socialistas han reaccionado con estupor a las informaciones sobre Zapatero, al que consideraban uno de los apoyos más fiables del Ejecutivo. Pero el ministro de Transportes, Óscar Puente, no se resigna al hundimiento, y el jueves denunció un “intento de derribar al Gobierno por métodos no democráticos”. Puente, sorpresa de la legislatura por su estilo faltón, tan acorde con la polarización que es signo de esta década, aseguró también que “los tiempos de la justicia y de la política se acompasan de una manera sorprendente” con el objetivo de tumbar a Sánchez.
Las redes sociales serían un elemento primordial de esta conspiración, porque esa es la palabra que sobrevuela estas denuncias aunque no se diga en voz alta. El mismo Puente ha multiplicado esta semana sus intervenciones en X, y él y sus seguidores sugieren que existe una operación coordinada entre ciertos jueces, ciertos medios e incluso ciertos países extranjeros para terminar con el Gobierno. Sus adversarios, sin embargo, recuerdan que culpar al mensajero es un recurso habitual entre los que se ven contra las cuerdas y están faltos de otros argumentos. “Quien esconde la corrupción de los suyos y ataca a quienes la destapan tiene en su corazón más de dictador que de demócrata”, escribió en este sentido @francisco_longo.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, interviene durante una sesión plenaria del Senado. / Ricardo Rubio - Europa Press
Que el fútbol no puede disociarse de la política hace tiempo que está claro, pero quizás no haría falta connotar en cada frase lo que cada uno piensa sobre lo que representa cada equipo. Al fin y al cabo, los jugadores cobran por marcar goles o por impedirlos, y las derivas ideológicas de los clubes que los fichan seguramente inquietan más a algunos aficionados que a ellos.
La política ha estado muy presente, por ejemplo, en la final de la Conference League, que el Rayo Vallecano perdió el miércoles contra el Crystal Palace. No sobre el campo, donde, entre los elementos extrafutbolísticos, lo que más llamó la atención fue que la afición del equipo madrileño -11.000 personas se desplazaron a Leipzig desde la Madrid para ver el partido- tenía preparada una pancarta para el caso de que el Rayo perdiera. “No conocí mayor victoria que contigo en una derrota”, se podía leer en la enorme tela que hizo aparición en el fondo rayista nada más terminar el encuentro.
Sin embargo, algunos observadores quisieron poner el acento en otro tipo de manifestaciones de las aficiones. “Entre los seguidores del Crystal Palace las banderas que se ven son la cruz de San Jorge inglesa y alguna Union Jack británica. Entre los del Rayo banderas republicanas y banderas palestinas”, subrayó en X el exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias.
Visto el resultado final, mucha gente lo acusó de gafe en los comentarios a su mensaje. Y otros le recordaron que entre la afición del Crystal Palace también hay hueco para las expresiones vinculadas con la izquierda. “Honor al Rayo. Pero simplificar tanto los discursos no ayuda en nada al pensamiento crítico. Ni a entender la sociología de las gradas. Ruido e interacciones en Twitter. En el Crystal Palace, como en muchos clubes de Europa, hay de todo”, recordó @jordigimenez10, junto a una foto de banderas palestinas y antirracistas ondeadas por hinchas del equipo inglés.

Una imagen de la final. / FILIP SINGER / EFE
Hace tiempo que los pódcasts se han convertido en un exitoso artefacto comunicativo. Van con los tiempos: son ultraespecializados, el usuario puede decidir cuándo los escucha, y puede pausarlos y retomarlos a conveniencia. Lo que no sucede mucho es que en un pódcast se revele una noticia. Pero así ha sido en ‘La Ruina’, el espacio que conducen con gran aceptación Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes. La invitada de esta semana era la actriz Judit Martín, que está de actualidad porque protagoniza la película ‘Pizza movies’; sin embargo, la historia por la que se ha hecho viral esta semana tiene que ver con su faceta de imitadora.
Martín explicó que, hace unos años, recibió un encargo de un “prestigioso” hombre de teatro, Lluís Pasqual: grabar unas frases imitando a Montserrat Caballé. En concreto, tenía que imitar la voz que tenía la soprano, que había fallecido poco antes, en 1985. “Repetí esas frases hasta la saciedad, hasta que llegó el momento en el que a la que había sido su mano derecha se le perlaron los ojos y dijo: ‘¡Es ella!’”, explicó.
Esas frases, por las que nunca se le pagó a Martín, se reprodujeron en un acto de homenaje a Caballé, que se celebró en el Liceu y se emitió en TV3. “Pusieron el audio, que resonó por todo aquel recinto. Y era yo, y decía: ‘Estoy tan contenta que si algún día me hacen un homenaje quiero que seas tú’. Me esperé hasta el final y, evidentemente, yo no salía ni en los créditos”. Es decir: la imitación se reprodujo como si fueran palabras que realmente había pronunciado la soprano.
La historia se ha hecho viral esta semana en las redes sociales. Y pese a todo, Martín ha preferido verle el lado bueno. “Que a todo el mundo le colase mi voz fue un gran orgullo como imitadora”, escribió la actriz en X.

La cantante de ópera Montserrat Caballé / Foto de archivo
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