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Del pilates en Teherán a un oasis de bienestar en Barcelona: así es el templo para bajar de revoluciones pilotado por dos emprendedoras iraníes
Mehrazin Davani y Nilou Hosseini acaban de abrir Repeat, un centro de pilates, Lagree y recuperación en Ausiàs March donde "parar es un lujo al alcance" y la felicidad no va de exigirse más, sino de escucharse mejor

Mehrazin Davani y Nilou Hosseini, en su oasis en pleno centro de Barcelona, Repeat. / Jordi Otix / EPC

En la entrada de Repeat, en la calle Ausiàs March de Barcelona, hay una luz suave, casi de amanecer permanente, que lo envuelve todo. Las paredes curvas, los tonos empolvados y ese aire de cueva futurista hacen que Barcelona, con sus motos, sus prisas y sus cafés rápidos, quede por un momento al otro lado de la puerta. Dentro, Nilou Hosseini y Mehrazin Davani se ríen bajo un arco rosado, vestidas con trajes sastre de color oscuro, pendientes escultóricos y esa mezcla de calma y determinación de quien ha levantado algo que llevaba tiempo imaginando. Parecen distintas y complementarias: Nilou, melena azabache y mirada profunda; Mehrazin, castaña y con expresión muy viva.
Repeat abrió el 7 de enero y, en apenas unos meses, ya han pasado por allí alrededor de mil personas. No es exactamente un gimnasio. Tampoco un spa. Ni un café saludable con máquinas bonitas al fondo. Es, más bien, un oasis, un club de bienestar urbano donde el entrenamiento se mezcla con la recuperación y donde el lujo no se mide en mármol, sino en algo bastante más escaso: tiempo. "Queríamos crear un lugar donde el cuerpo se mueve, pero también descansa", explican las dos amigas y fundadoras. Un sitio para bajar las revoluciones.

La arquitectura y diseño interior de Repeat llama la atención por los detalles: hay curvas que dialogan con la Barcelona modernista, referencias a la volta catalana, azulejos artesanales de Cumella. / Zowy Voeten / EPC
Teherán, el origen
La historia empezó mucho antes, en Teherán. Allí, Mehrazin dirigió durante 12 años un estudio de pilates. Nilou llegó primero como alumna y acabó convirtiéndose en instructora. "Para mí, esos 12 años en Teherán no fueron solo sobre pilates, sino sobre transformar la vida de las mujeres", relata Mehrazin. En su experiencia, una mujer no entra en un estudio solo con un cuerpo que entrenar. "Trae sus dudas, su historia, sus inseguridades y a veces incluso los límites que ha aprendido". Por eso, insiste, el método empieza antes del ejercicio: empieza en la confianza.
"Una mujer no entra en un estudio solo con un cuerpo que entrenar. Trae sus dudas, su historia, sus inseguridades y a veces incluso los límites que ha aprendido"
De esa mirada nace Repeat. De la idea de que la disciplina no tiene por qué ser castigo, ni la fuerza una pose. "No se trata de empujar a alguien a ser mejor, sino de construir consistencia con intención", resume Mehrazin. "La fuerza no es algo con lo que naces, es algo que construyes". Y en esa construcción hay también una dimensión colectiva: mujeres que no compiten ni se comparan, sino que avanzan "lado a lado", explica.

El centro de Mehrazin y Nilou combina pilates Reformer, Lagree, entrenamientos EMS, sauna, baño de hielo, respiración guiada, masajes y terapia de luz roja. / Jordi Otix / EPC
Recuperación: reconexión con el 'yo'
El centro combina pilates Reformer, Lagree ('rebuild'), entrenamientos EMS ('recharge'), sauna, baño de hielo, respiración guiada, masajes, terapia de luz roja, tienda con moda de deporte, suplementos y cosmética natural, además del café saludable de Nudes Café. Pero Nilou insiste en que la experiencia no está pensada como una lista de servicios, sino como un recorrido. "No es: vienes, haces una clase y te vas. Pensamos en lo que ocurre desde que entras: te tomas un café, sientes el espacio, te preparas, entrenas y después, si quieres, recuperas". Esa recuperación puede ser una sesión de luz roja de 20 minutos, sauna, baño frío o simplemente un batido de proteínas. "No hay una única fórmula. Depende de cómo se sienta tu cuerpo ese día", afirma Nilou.
Quizá por eso aquí el 'wellness' no suena a rendimiento disfrazado de autocuidado. Nilou lo dice claro: "En la vida se puede exagerar con todo. Lo importante es encontrar lo que le va bien a cada persona", esgrime. Para una, eso puede ser entrenar cinco días a la semana; para otra, una vez. "No se trata de perder peso ni de parecerse a una foto de Instagram. Se trata de escuchar más a tu cuerpo que a la imagen que tienes en la cabeza", cuenta.
"No se trata de perder peso ni de parecerse a una foto de Instagram. Se trata de escuchar más a tu cuerpo que a la imagen que tienes en la cabeza"
Por qué Barcelona
Barcelona llegó después de considerar Londres y Dubái. La ciudad les enamoró: por la luz, la arquitectura, los amigos que ya vivían aquí, la población joven y esa cultura de salud que parece atravesarlo todo. "Nos fuimos enamorando cada vez más", cuenta Nilou. También detectaron que a la ciudad le faltaba algo: había muchos estudios boutique, sí; muchos cafés saludables, también. Pero no un lugar que uniera entrenamiento consciente, recuperación y experiencia estética sin que una cosa devorara a la otra. "Pensamos que algo así tenía sentido aquí", coinciden.

La zona de bañeras frías, en Repeat. / Zowy Voeten / EPC
El diseño, trabajado con el estudio MEAN*, con sede en Dubái, traduce esa idea en arquitectura. Hay curvas que dialogan con la Barcelona modernista, referencias a la volta catalana, azulejos artesanales de Cumella -los mismos de la restauración de piezas del Park Güell (Gaudí), el techo del Mercado de Santa Caterina y el parque de Diagonal Mar, estos últimos en colaboración con arquitectos como Enric Miralles- y una luz que no solo ilumina; arropa. La paleta cambia por zonas: tonos más profundos para el café y el retail, rosas y cremas para las salas de entrenamiento, verdes calmados para vestuarios, sauna y baño frío. "Todo aquí tiene su sentido -explican ambas-. Repeat está diseñado no para impresionar, sino para sentirse".
La hospitalidad iraní
En esa obsesión por el detalle hay algo profundamente iraní, explican. Nilou habla de la hospitalidad de su país como una educación sentimental. "En Irán todo tiene un trasfondo. Desde cómo te levantas y desayunas hasta cómo recibes a alguien. Tu madre lo hacía de una manera, y tu abuela, también. Todo tiene intención", explica. Por eso, cuando les preguntan qué les gustaría que se entendiera de Irán más allá de la guerra, la tensión política y el miedo, responden desde otro lugar: "La gente en Irán es increíble. Hay muchísima hospitalidad. Es un país magnífico, con mentes brillantes". Y, sobre todo, con mujeres que avanzan. "Siempre están haciendo algo nuevo, siempre tienen curiosidad por mejorar".

Zona de saunas. / Zowy Voeten / EPC
"Empezamos este proyecto antes de la guerra. Lo único que podemos hacer es tener esperanza"
Repeat no nace al margen de ese dolor, pero tampoco quiere quedar definido por él. "Empezamos este proyecto antes de lo que ocurrió en Irán", dice Nilou. "Lo único que podemos hacer es tener esperanza y confianza en lo que vendrá". En cierto modo, este espacio en Barcelona es una continuación de lo que ya estaban haciendo allí: enseñar a las personas a volver al cuerpo, a respirar, a sostenerse.

La recepción del centro incluye una zona de cafetería con café saludable de Nudes Café. / Zowy Voeten / EPC
Nilou lo vivió en primera persona. Practicó kickboxing durante 12 años, hizo tenis, snowboard y otros deportes antes de enamorarse del pilates. Una lesión de rodilla le confirmó lo que ya intuía: que el cuerpo no solo necesita fuerza, también inteligencia. "El pilates me enseñó a entender mi cuerpo", explica. Le fascinó la máquina, la precisión, la posibilidad de adaptar el movimiento a cada persona. "Es un entrenamiento muy inteligente".
En Repeat, esa inteligencia se mueve despacio. Repetir, sí. Pero repetir mejor. Volver al cuerpo. Volver a una misma.
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