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'Oscars' de la Moda

Georgina Rodríguez, una Virgen de Fátima en la Met Gala con un rosario de siete millones

La empresaria, modelo y 'socialité' llevó un vestido azul de Ludovic de Saint Sernin y una joya diseñada por ella misma como homenaje sagrado

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Georgina Rodríguez, como una virgen, en la Met Gala.

Georgina Rodríguez, como una virgen, en la Met Gala. / SARAH YENESEL / EFE

Laura Estirado

Laura Estirado

Barcelona
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Georgina Rodríguez no necesitó corona para construir su imagen más devocional en la Met Gala. Le bastaron un vestido azul de Ludovic de Saint Sernin, un velo bordado y un rosario de siete millones de euros inspirado en la Virgen de Fátima para convertir su paso por la alfombra en una estampa de fe, lujo y celebridad.

La empresaria apostó por una de sus apariciones más personales: una silueta entre la novia mística y la diva contemporánea, con corsé, transparencias y un tono azul pálido que remitía de forma directa al imaginario mariano. El vestido, realizado por la firma francesa, envolvía el cuerpo con una sensualidad medida, mientras el velo de mesh bordado aportaba el punto ceremonial al conjunto.

AME9328. NUEVA YORK (ESTADOS UNIDOS), 04/05/2026.- La Modelo y empresaria Georgina Rodríguez posa este lunes, durante la alfombra blanca de la Met Gala, en Nueva York (EE.UU.). La Met Gala inició con una actuación de un grupo de cantantes y bailarines que interpretó 'I Wanna Dance with Somebody', de Whitney Houston antes de dar paso a un desfile de celebridades. EFE/ Octavio Guzmán

'Look' sereno y confesional de la modelo Georgina Rodríguez, en la Met Gala. / Octavio Guzmán / EFE

Joya de diseño propio

Pero el verdadero golpe de efecto estaba en sus manos. El rosario de Georgina Rodríguez, valorado en siete millones de euros, no funcionó como un simple accesorio de alta joyería, sino como el centro narrativo del 'look'. Diseñado por ella misma, combinaba oro blanco, diamantes y perlas naturales, y estaba presidido por una medalla con la imagen de la Virgen de Fátima. En el reverso, los grabados personales reforzaban esa lectura íntima y familiar que suele acompañar sus estilismos más calculados.

En una Met Gala donde cada invitado intenta imponer un relato, Georgina eligió el suyo sin ambigüedad: fe, maternidad, fortuna y espectáculo. Su 'look' no buscaba pasar desapercibido ni refugiarse en la discreción. Al contrario, abrazaba el exceso desde una clave casi litúrgica, transformando la joya en amuleto, símbolo y declaración de estilo.

El resultado podrá dividir opiniones, como casi todo lo que rodea a Georgina Rodríguez, pero difícilmente puede negarse su eficacia visual.

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