Icono de moda
La verdadera Emily de 'El diablo viste de Prada' es una famosa estilista de estrellas como Charlize Theron y Julianne Moore
Leslie Fremar, exasistenta de Anna Wintour en 'Vogue' donde trabajó con la autora de la novela, Lauren Weisberger, desvela que ella inspiró al personaje que Emily Blunt convirtió en icono de la ambición 'fashion'
'El diablo viste de Prada 2': diccionario de la secuela más esperada sobre el mundo de la moda, de la A de Andy Sachs, a la C de Cerúleo y la M de Miranda

La actriz Emily Blunt da vida al personaje de Emily Charlton, en el filme 'El diablo viste de Prada'. Un personaje inspirado en la estilista Leslie Fremar. / 20th Century Studios

Durante dos décadas, el universo de 'El diablo viste de Prada' ha funcionado como una máquina perfecta de mitología 'fashion': Miranda Priestly como sombra alargada de Anna Wintour; Andy Sachs como alter ego literario de Lauren Weisberger (autora de la novela en la que se basa el filme), y Emily Charlton como esa asistente afilada, impecable y al borde del colapso que acabó robando escenas a golpe de sarcasmo. Ahora, una de las incógnitas más comentadas por los fans acaba de resolverse: la verdadera Emily tiene nombre y apellido. Se llama Leslie Fremar.
La propia Fremar lo ha confirmado en el podcast 'The Run-Through with Vogue', donde ha dicho sin rodeos: "Yo soy Emily". Fremar trabajó a finales de los 90 como asistente de Anna Wintour en 'Vogue' y, tras ascender a primera asistente, fue quien contrató a Weisberger como asistente junior. Aquella convivencia intensa, marcada por las reglas no escritas de la industria, terminaría convertida en materia prima para la novela publicada en 2003 y, después, para la película de 2006 con Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt.
Frase mítica
El detalle más jugoso es que una de las frases más célebres del filme también habría salido de la vida real. Fremar asegura que ella le dijo a Weisberger aquello de que "un millón de chicas matarían por este trabajo", una sentencia que en la pantalla quedó asociada para siempre al personaje de Emily Charlton. La estilista sostiene que lo decía porque de verdad lo creía: trabajar en 'Vogue' era una oportunidad codiciada, pero también un territorio exigente y jerárquico.
La revelación llega en plena fiebre por 'El diablo viste de Prada 2', cuando la película original vuelve a ocupar conversaciones, redes sociales y alfombras rojas. Pero lo interesante de Fremar no es solo su pasado como posible molde de un personaje ya legendario. Es, sobre todo, lo que vino después. Tras su etapa en 'Vogue', la canadiense pasó por Prada y acabó convirtiéndose en una de las estilistas de Hollywood más respetadas, con una agenda donde figuran nombres como Charlize Theron, Nicola Peltz, Julianne Moore, Jennifer Connelly, Taylor Russell y Léa Seydoux.
Justicia poética
Su caso tiene algo de justicia poética. La Emily ficticia era una superviviente del sistema, alguien que sabía leer los códigos de la moda antes incluso de que los demás entendieran el idioma. Fremar hizo exactamente eso, pero fuera de la ficción: transformó la disciplina, la memoria visual y el instinto editorial aprendidos en una redacción en una carrera de alto nivel en la construcción de imagen pública.
También hay una zona menos brillante. Fremar ha reconocido que descubrirse dentro del libro le resultó doloroso y que lo vivió como una traición. Según ha contado, no volvió a hablar con Weisberger tras su salida de 'Vogue'. Aun así, no parece contar la anécdota desde el rencor, sino desde la distancia de quien ha terminado ocupando un lugar propio en la industria. La ficción la convirtió en personaje secundario; su carrera la devolvió al centro.
Quizá por eso la verdadera noticia no sea solo que Emily Charlton existió, sino que sobrevivió a 'Runway' y ganó.'
Suscríbete para seguir leyendo