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A la última

Lucía Redondo, dietista y nutricionista: "Si el intestino no está en equilibrio, la absorción de nutrientes no será eficiente y eso se reflejará en tu piel"

Aunque suene chocante, tu piel empieza en el intestino. La belleza ya no se entiende solo frente al espejo: la salud digestiva, la microbiota y la inflamación entran en escena como aliados decisivos

El intestino, origen de enfermedades como la psoriasis y la esclerosis múltiple

Cuidar la digestión, los hábitos diarios y la rutina cosmética puede ayudarte a mejorar la firmeza y el bienestar de la piel.

Cuidar la digestión, los hábitos diarios y la rutina cosmética puede ayudarte a mejorar la firmeza y el bienestar de la piel. / EPC

Laura Estirado

Laura Estirado

Barcelona
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Durante años, la conversación sobre la belleza se sostuvo sobre un mismo eje: qué crema usar, qué activo incorporar, qué gesto sumar a la rutina para conseguir una piel más firme, más elástica, más luminosa. Pero algo está cambiando. La piel, ese gran espejo del bienestar, ya no se mira solo desde fuera. Ahora la atención se desplaza hacia dentro, hacia un territorio menos visible y, sin embargo, decisivo: el intestino.

Porque sí, el colágeno importa. Y mucho. Es la proteína que aporta estructura, sostén y elasticidad a la piel, pero su presencia no depende únicamente de un cosmético bien formulado o de un suplemento en tendencia. Depende también de que el organismo tenga la capacidad de producirlo y mantenerlo en buenas condiciones. Y ahí es donde entra en juego una idea que gana cada vez más espacio en el universo del bienestar: tu piel empieza en el intestino.

Lejos de ser un titular llamativo, la afirmación remite a una relación cada vez más observada entre salud digestiva, microbiota, inflamación y calidad cutánea. Cuando el intestino está alterado, cuando aparecen hinchazón, gases, digestiones pesadas o irregularidad, el cuerpo no solo pierde confort: también puede ver comprometida la absorción de nutrientes esenciales para la síntesis del colágeno, como la vitamina C, el zinc, el magnesio o determinados aminoácidos.

Elisenda Monté e Iris París, fundadoras Mamita Botanical.

Elisenda Monté e Iris París, fundadoras Mamita Botanical. / EPC

Absorción de nutrientes

La dietista-nutricionista especializada en patologías digestivas Lucía Redondo lo explica con claridad: "Puedes llevar una alimentación muy completa, pero si el intestino no está en equilibrio, la absorción de estos nutrientes no será eficiente y eso acaba reflejándose también en la piel". La frase resume una realidad que cada vez interesa más a quienes entienden la belleza desde una mirada global: no hay piel radiante sin un organismo que funcione en armonía.

Cuando el sistema digestivo entra en desequilibrio, puede aparecer además un contexto de inflamación de bajo grado y estrés oxidativo que tampoco ayuda. La piel lo acusa en forma de falta de luminosidad, sensibilidad, cansancio o pérdida de firmeza. "Cuando hay inflamación digestiva, el cuerpo entra en un estado que no favorece la regeneración, y eso incluye también la calidad del colágeno", añade Redondo.

En ese nuevo mapa de la belleza, los grandes gestos no siempre son los más eficaces. A veces, lo verdaderamente transformador pasa por revisar lo básico: dormir bien, rebajar el estrés, moverse, reducir el alcohol y el tabaco, y apostar por una alimentación rica en nutrientes y baja en ultraprocesados. También cobran protagonismo los alimentos fermentados, como el kéfir, la kombucha o el chucrut, habituales en las conversaciones sobre microbiota intestinal y equilibrio digestivo.

Fórmulas más amables

La piel, mientras tanto, parece pedir lo mismo que el intestino: menos agresión y más escucha. Por eso, junto a la nutrición y los hábitos, toma fuerza una cosmética que acompaña sin invadir, que cuida la barrera cutánea y respeta los ritmos naturales del rostro. En lugar de saturar la rutina con capas y más capas de activos, la tendencia gira hacia fórmulas amables, texturas reconfortantes y productos pensados para mantener la piel en calma.

En esta línea se sitúan propuestas como las de Mamita Botanical, que reivindican una belleza más consciente, sensorial y conectada con el bienestar real. Elisenda Monté, fundadora de la firma, lo resume así: "Cuando formulamos para piel sensible, lo primero es respetar. La piel no necesita más estímulos, sino fórmulas que acompañen sus propios procesos y ayuden a mantener su equilibrio". Una idea que encaja con una generación de consumidoras que ya no busca solo resultados visibles, sino también coherencia.

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