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Imagen insólita

Mette‑Marit de Noruega retoma su agenda con oxígeno y acompañada de sus dos hijos

La mujer del príncipe heredero Haakon reaparece con respirador y convierte su fragilidad en un gesto de valentía pública

Mette-Marit da explicaciones sobre su "amistad" con Epstein y se dice víctima de su "manipulación"

Preocupación por la salud de la princesa Mette-Marit de Noruega : los médicos sugieren que debe someterse a un trasplante de pulmón

La princesa Mette-Marit, con respirador de oxígeno, en una comparecencia de la casa real Noruega, hoy.

La princesa Mette-Marit, con respirador de oxígeno, en una comparecencia de la casa real Noruega, hoy. / Lise Aserud / POOL / EFE

Laura Estirado

Laura Estirado

Barcelona
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Mette-Marit de Noruega volvió a ponerse este viernes ante los focos. Esta vez no era una entrevista en la tele, sino en un acto de agenda en que su imagen era imposible de separar del difícil momento que atraviesa. La princesa heredera reapareció en Oslo con una cánula nasal de oxígeno conectada a un aparato que portaba un empleado de palacio, una escena tan impactante como elocuente que confirma hasta qué punto su estado de salud se ha vuelto delicado.

A sus 52 años, la esposa del príncipe Haakon de Noruega convive desde hace tiempo con una fibrosis pulmonar crónica, una enfermedad incurable que le provoca problemas respiratorios y que ha ido limitando su vida oficial. Durante los últimos años, las bajas médicas, las cancelaciones y las reducciones de agenda habían ido dando pistas sobre el avance de la dolencia. Pero ahora la realidad se ha hecho visible de la forma más rotunda: Mette-Marit ya no puede ocultar el desgaste físico de una batalla que libra desde hace años y que, según el propio Palacio Real noruego, podría acabar sometiéndose a un trasplante de pulmón.

Crown Prince Haakon of Norway (L) and Crown Princess Mette-Marit of Norway attend a reception for the Norwegian athletes from the Paralympics in Milano Cortina 2026 at the Palace on April 10, 2026. (Photo by Lise Åserud / NTB / AFP) / Norway OUT. Norway OUT

El príncipe Haakon de Noruega, y su esposa, Mette-Marit. / LISE ASERUD / AFP

Recepción con atletas paralímpicos

La princesa acudió a una recepción con atletas paralímpicos noruegos en Oslo, arropada por su marido y por sus hijos, la princesa Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus. Fue una aparición de enorme carga simbólica. Porque más allá del protocolo, lo que quedó fue la imagen de una mujer intentando sostener su papel institucional en medio de una situación personal muy dura. Sin artificios, sin escapatoria estética, sin posibilidad de disimular. Solo ella, su familia y una evidencia física que ha dado la vuelta a Europa.

Pero la salud no es el único frente abierto en la vida de la heredera. Los últimos meses han sido especialmente ásperos para Mette-Marit de Noruega, atrapada en una tormenta que mezcla enfermedad, desgaste mediático y problemas familiares. A finales de enero, la publicación en Estados Unidos de nuevos documentos devolvió a la actualidad su antigua correspondencia con Jeffrey Epstein, fallecido en prisión en 2019. Los papeles pusieron de manifiesto un contacto continuado entre 2011 y 2014 y reactivaron un episodio incómodo que la princesa creía enterrado.

A esa controversia se suma la situación judicial de su hijo Marius Borg Høiby, nacido de una relación anterior. El joven se enfrenta a acusaciones gravísimas por presuntas violaciones y violencia contra varias exparejas. Aunque admite algunos hechos, niega los cargos más severos. En marzo, la fiscalía pidió para él una condena de siete años y siete meses de prisión, un golpe demoledor para el entorno de la familia real y para la imagen pública de la institución.

Todo ello ha terminado por empañar seriamente la figura de la princesa. De hecho, varias encuestas reflejan que buena parte de la sociedad noruega rechaza la idea de que algún día ascienda al trono junto a Haakon. Y, sin embargo, en medio de ese clima adverso, su última reaparición deja una lectura distinta. La de una mujer golpeada por varios frentes, visiblemente frágil, pero todavía en pie.

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