Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entender Más

Farah Diba, la última emperatriz de Irán

El imperio económico de los ayatolás: 95.000 millones

Farah Diba, de 87 años.

Farah Diba, de 87 años. / EP

Marta López

Marta López

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Desde Washington y desde París, una familia sigue atentamente la guerra que desde hace un mes soporta su país, Irán. Desde la capital estadounidense lo hace Reza Pahlaví, el hijo del último sah, príncipe heredero y cara visible de la oposición en el exilio, que espera el momento de volver a su país. Desde su residencia en la capital francesa, también su madre, Farah Diba, mantiene viva la memoria del pasado imperial persa antes de la revolución de 1979 que los expulsó al exilio para siempre.

Farah Diba tiene 87 años y en su cuerpo de anciana conserva todavía la elegancia de la mujer que parecía salida de un cuento de las mil y una noches y que en los años 60 y 70 posaba feliz con su familia en las portadas de la revista Hola, se codeaba con las realezas europeas y la jet set mundial. Por su sofisticación y glamour, fue comparada con la princesa Grace Kelly de Mónaco y Jacqueline Kennedy, con quienes se codeaba.

IMAGEN SIN DATAR DE FARAH DIBA, LA ESPOSA DE MOHAMMAD REZA PAHLEVI, ULTIMO SHA DE IRAN.

IMAGEN SIN DATAR DE FARAH DIBA, LA ESPOSA DE MOHAMMAD REZA PAHLEVI, ULTIMO SHA DE IRAN. / EP

El retrato de Warhol

Nacida en Irán, educada en Europa y de profesión arquitecta, es una mujer culta que se comprometió con modernización del país y los derechos de las mujeres, como el derecho el voto y el aborto, e impulsó iniciativas culturales, como el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán. Invitó a Andy Warhol a palacio y este le hizo un retrato pop art, que con la revolución iraní fue enviado a las catacumbas del museo.

Farah Diba, retratada por Andy Warhol

Farah Diba, retratada por Andy Warhol / EP

Fue la tercera esposa del sah, que la conoció en un acto en la embajada iraní en París - donde Farah estudiaba arquitectura-, recién divorciado de la princesa Soraya. Le sacaba 20 años y su boda el 21 de diciembre de 1959, en el Salón de los Espejos del Palacio Golestán de Teherán, fue una celebración fastuosa. Farah lució un impresionante vestido de Yves Saint Laurent con varios kilos de pedrería y bordado con hilo de plata.

La tradición persa y el lujo contemporáneo se mezclaron en la ceremonia, revelando un gusto por la opulencia fue llevado a la máxima expresión durante los fastos de la coronación imperial en de la pareja en 1967 y en la fiesta que dio el matrimonio en las ruinas de Persépolis en 1971 para celebrar los 2500 años del imperio persa. Duró varias días y acudieron 600 invitados de casas reales y dirigentes mundiales. Se levantó una ciudad de jaimas de lujo y el menú del banquete principal fue servido por el restaurante parisino Maxim’s . Figura en el libro record de los Guinnes calificó “la cena de gala más larga y cara de la historia moderna”. Duró cinco horas y media.

La fiesta selló el divorcio entre un régimen autócrata que había impulsado la modernización y el desarrollo del país sin renunciar a la ostentación y una sociedad buena parte de la cual vivía todavía en la pobreza. También se enconó el enfrentamiento con los sectores más tradicionales y con valores islámicos de la sociedad. Ya nada podía el triunfo de la revolución islámica en febrero de 1979, encabezada por el ayatolá Jomeni.

Farah Diba con su hijo Reza Palhaví y su nuera en la la boda de los entonces príncipes Felipe y Letizia, en 2004.

Farah Diba con su hijo Reza Palhaví y su nuera en la la boda de los entonces príncipes Felipe y Letizia, en 2004. / JOAN CORTADELLAS

Un mes antes, la familia imperial había abandonado Irán con sus cuatro hijos sin saber que nunca más regresarían. Emprendían el camino de un largo exilio: Marruecos, Bahamas, México y Panamá. El sah estaba enfermo de cáncer y murió al año siguiente en Egipto. Farah Diba se quedó sola con cuatro hijos, teniendo que superar todavía dos pérdidas más dolorosas. Su hija Leila murió a los 31 años en 2001 por una sobredosis en Londres, y su hijo Ali Reza se suicidó de un disparo a los 44 en Boston en 2011. Hoy le quedan Reza (66 años), el heredero que vive en Washington y sueña con volver a Irán como sah, y su hija Farahnaz, de 63, apartada de la vida pública hasta que el pasado febrero reapareció en una manifestación de la diáspora iraní en Munich, envuelta en la bandera del león y el sol, el Irán de los Pahlaví.