Abro hilo
Del robo de la toalla al robo de la Copa de África a Senegal
Una rectificación tardía, un chiste incómodo de Trump, Daniel Juan y Guardiola, protagonistas en las redes

Pathé Ciss, jugador senegalés del Rayo, con la Copa de África. / INSTAGRAM

Desde que llegó el VAR, los aficionados al fútbol están acostumbrados a las celebraciones en diferido. Si marca un gol un equipo, nunca se puede dar la alegría por segura hasta que el otro equipo saca de centro, porque un fuera de juego o una mano imprevistos pueden provocar un disgusto. Pero lo que no habíamos visto hasta ahora es festejar un título en diferido, y mucho menos uno tan importante como un campeonato continental. Acaba de pasar con la Copa de África: dos meses después de que Senegal triunfara en una final absolutamente épica, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha decidido que en realidad ganó Marruecos, su rival.
Senegal había abandonado el estadio durante unos minutos después de que el árbitro le pitara en contra un penalti claramente inexistente. Cuando volvieron al campo tras el cabreo, su portero paró el tiro 'a lo panenka de Brahim', y después ganaron en la prórroga. Pero esos minutos de ausencia han bastado para que, de manera provisional, la CAF haya dado el partido por ganado a Marruecos por 3-0, por "incomparecencia".
La reacción general a la noticia ha sido de rechifla. Empezando por los jugadores de la selección de Senegal, que, en su gran mayoría, se han cachondeado en las redes sociales. Pathé Ciss y Habib Diarra publicaron en Instagram fotos suyas con la copa de campeones al lado de emoticonos que lloran de risa. Malick Diouf eligió, con una foto similar, un mensaje aún más claro: "Este trofeo se gana en el campo, no por correo electrónico. Buenas noches".
Un usuario de X ha hecho incluso un vídeo de IA en el que el jugador marroquí Hakimi le roba la copa al portero senegalés mientras está en la cama, y aprovecha para robarle también la toalla, en alusión a otro episodio bochornoso de la final. Moussa https://x.com/nocontextfooty/status/2034230584709362174, futbolista de Senegal, respondió en las redes con una foto suya recogiendo el trofeo: "Esto no es IA, es real".

Sadio Mané, capitán de Senegal, celebra el título de la Copa de África. / X
¿A algún líder mundial se le ocurriría ponerse a hacer chistes sobre el Holocausto durante una reunión oficial con Binyamín Netanyahu? Pues no habría sido tan diferente de lo que ha hecho esta semana, de nuevo, Donald Trump. Cuesta encontrar calificativos para explicar cuánta incomodidad acumulaba en la cara la primera ministra japonesa, la muy popular en su país Sanae Takaichi, cuando compartía espacio con el presidente de EEUU en el Despacho Oval y un periodista japonés preguntó a Trump: "¿Por qué no informaron a los aliados de EEUU en Europa y Asia, como Japón, sobre la guerra antes de atacar a Irán? Nosotros los japoneses estamos confundidos al respecto".
Lo que pasmó a Takaichi no fue esa pregunta, sino la respuesta de Trump. "No quisimos revelar demasiado, ¿sabes? Cuando lo hicimos, lo hicimos con mucha fuerza y no se lo dijimos a nadie, porque queríamos sorpresa. ¿Quién sabe más de la sorpresa que Japón? ¿Por qué no me hablaron de Pearl Harbor? ¿Verdad? Yo diría que ustedes creen mucho más en la sorpresa que nosotros. Tuvimos que sorprenderlos, y lo hicimos". 'Boom'.
Las cosas están cambiando tan rápido que ya casi no impresiona que Trump haga bromas delicadas sobre momentos históricos que su país ha compartido con otros. Pero es que, si Pearl Harbor fue el inicio de la guerra entre EEUU y Japón, el final lo pusieron las bombas atómicas que los norteamericanos lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki, que dejaron decenas de miles de muertos y un trauma que dura hasta hoy.
Las lecturas en las redes iban desde el lógico bochorno a los aplausos de los incondicionales. Pero también estaban quienes veían la reivindicación de una victoria de hace casi un siglo tras las palabras de Trump: "Pero si Japón es un país ocupado por EEUU, igual que Alemania, de error nada, les han recordado una vez más que son los perdedores y ya está".

El presidente de EEUU, Donald Trump, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en el Despacho Oval. / Europa Press/Contacto/Aaron Schwartz - Pool via CN
El azar lleva años obsesionado en cruzar los destinos de dos viejos enemigos, Pep Guardiola y el Real Madrid, y en las últimas temporadas el balance es claramente favorable al equipo blanco. También este año el Madrid ha eliminado al Manchester City del entrenador catalán, que se presentó al partido de vuelta en Inglaterra, disputado el martes, con un outfit que llamaba la atención. Para describirlo con delicadeza podría decirse que encajaría como componente de un grupo de música grunge de los 90. En la genial cuenta de X de Marca Scroll, reyes de la ironía en esa red, eligieron otro símil. "Este City necesita ya un proyecto, ¡hombre!", titularon, sobre una foto de Guardiola con el aspecto que tenía durante el partido, que tanto contrasta con su elegancia de otras ocasiones. Nadie en los comentarios, seguramente por una cuestión de edad, entendió la referencia a Proyecto Hombre.
Hablando de adicciones, en este caso gastronómicas, ha despuntado también esta semana la entrevista que La Sotana ha hecho a Daniel Juan, que fue precandidato a la presidencia del Barça y que tuvo que abandonar la carrera cuando solo logró 84 firmas como aval, de las 2.337 requeridas. Lo que ha puesto en pie a las redes es la parte de la entrevista en la que Daniel Juan explica un viaje con amigos que hizo a Tenerife para ver un partido de Barça. Se fue de fiesta y volvió al hotel a la hora que abría el desayuno del buffet libre, que "no sería tan libre", como apuntaba uno de los presentadores, cuando le terminaron invitando a abandonarlo. ¿El motivo? Juan llegó tan hambriento que llenó seis platos de napolitanas de chocolate. Al principio no se atrevía con un número, pero cuando le apretaron un poco, calculó que ese día se había comido "unas 73" napolitanas. Aclaró después que eran "mini". Todo ello contribuyó a que muchos socios le expresaran su cariño. Seguro que si se presenta dentro de cinco años logra más avales.

Pep Guardiola, durante el Manchester City-Real Madrid. / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
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