Abro hilo
Los vientos de 'Barcelunya' llegan hasta el Pirineo
Las reaciones al vendaval del jueves, las parodias de Bad Bunny en la Super Bowl y una confesión incómoda, protagonistas en las redes

Cae un cartel en la C-31 por el viento / FERRAN NADEU

La 'troleada' del diario 'Segre' el jueves resume bien lo que pensaron en gran parte de Catalunya sobre las restricciones por el vendaval. "Estas son las rachas de viento en la ciudad de Lleida a las 8.00", publicaron en Instagram. Y se veía un vídeo en el que una cámara fija enfocaba un paseo lleno de árboles a los que no se les movía ni una rama. Después había imágenes de Cervera y de Tàrrega en las que sí se apreciaba alguna vibración que rompía la quietud, pero, vamos, nada del otro mundo.
El jueves hizo mucho viento en Barcelona, y en toda Catalunya se restringió la movilidad, no hubo cole y se suspendieron muchas otras actividades, aunque en la mayoría de zonas no fue para tanto. Es evidente que seguimos bajo el trauma de la dana de Valencia, y el 'efecto Mazón' provoca que los gobernantes extremen las precauciones. Pero nadie podrá decir que las medidas de excepción no estuvieran justificadas: el temporal de viento provocó una muerte –la de una mujer por la caída del techo de la nave donde estaba trabajando– y, en las redes sociales, las imágenes de árboles enormes, contenedores y trozos de fachadas caídos daban cuenta de que los riesgos eran grandes.
Como todos esos daños se produjeron principalmente en Barcelona y su área metropolitana, hubo quien pasó por un día de quejarse del centralismo de Madrid a quejarse del centralismo de la capital catalana. "Barcelunya", repetían esas voces para lamentar que no se zonificara la alerta. Lo hacían en muchos casos con una evidente intención partidista, porque tanto la Generalitat que decidió las restricciones como el Ayuntamiento de Barcelona tienen el mismo color político. Sin embargo, hubo rachas de viento superiores a los 100 kilómetros por hora en muchas otras comarcas, por ejemplo el Ripollès, lo que demuestra que 'Barcelunya' es más grande de lo que se pensaba y llega hasta el Pirineo.

Árboles caídos avenida Pedralbes y zona Diagonal. / Jordi Otix / EPC
Quién lo hubiera dicho hace una década, cuando llegó al Congreso de los Diputados y despertó más bien sorna tanto por su apellido como por sus formas, pero Gabriel Rufián se ha convertido en uno de los políticos de izquierdas con mayor impacto en España, y además tiene una comunidad de seguidores muy entusiasta en las redes sociales. Eso tiene mérito por sí solo, pero mucho más si se recuerda que se trata de un político independentista, o al menos que milita en un partido independentista.
No es de extrañar, por tanto, que se acuse a Rufián de estar un poco crecido, y de que se interpreten sus llamamientos a crear una especie de frente federal de izquierdas soberanistas como un proyecto a mayor gloria de su ambición. Para resumir ese punto de vista con un tuit de esta semana, sirve este de @CivitVicen8244: "Cada día está más hinchado y colorado, su ego lo matará". Y tampoco es extraño que en el 'Polònia' de TV3 hayan pensado en él para caricaturizar la actuación musical del mes: la de Bad Bunny en el descanso de la Super Bowl.
Si el cantante puertorriqueño protagonizó en Santa Clara un show íntegramente en español que soliviantó a Donald Trump y a los trumpistas, entre otras cosas porque recordó que América es todo el continente y no solo los EEUU, Rufián sale en el 'sketch' del 'Polònia' vestido como él de blanco, pero la letra que canta va de su proyecto de unir a las izquierdas. "Con tantos votos como retuits seré presidente", dice en un momento de la canción. Aunque el político de ERC niega esos movimientos, no solo disfrutó del 'sketch', sino que dijo en X: "Putos cracks".
Bad Bunny también ha inspirado una parodia en el que unos italianos de la Toscana van nombrando ciudades de esa zona, como si fueran los países americanos que cita el cantante, pero terminan con un: "Pisa, mierda". Es un formato que admite muchas adaptaciones.

El líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, esta semana en el hemiciclo. / A. Pérez Meca / Europa Press
"Hay una cosa que quería compartir aquí con quien me podría estar viendo hoy. Hace medio año conocí al amor de mi vida. La mejor persona, la más bella del mundo. Y hace tres meses cometí mi mayor error y la engañé, y se lo dije hace una semana. Y ha sido la peor semana de mi vida. Probablemente muchos me estén viendo hoy, pero yo solo tengo ojos para ella". Los lectores con más contacto con las redes sociales ya sabrán que esta declaración no procede del 'Werther' de Goëthe ni de ningún otro novelón lacrimógeno romántico, sino que la pronunció el esquiador noruego Sturla Holm Laegreid con lágrimas en los ojos nada más ganar la medalla de bronce en biatlón en los Juegos Olímpicos de invierno.
La confesión tiene muchísima miga, y evoca esa sensación incómoda, la que deja la intimidad de una pareja expuesta de manera unilateral por uno de sus componentes, que provocó en muchos espectadores el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero tras la final del Mundial de 2010. Eso ya es una 'red flag', un signo de alerta, para muchos de los cientos de comentarios que las palabras del esquiador noruego han provocado en las redes sociales. Pero es que un análisis mínimo de su contenido ya deja muchas dudas sobre que la profundidad de los sentimientos del deportista sea sincera. El mejor comentario en X llegó desde Argentina. "Encima que me hacés cornuda lo andás contando después de ganar una medalla olímpica. La mujer lo debe de querer hervir en caldo lento", escribió @ncariola.
La respuesta de la aludida, que mantiene su anonimato, estuvo en línea con quienes ven tras la súplica de Holm más un gesto narcisista que otra cosa. "Es muy difícil perdonar, aunque me declares tu amor delante de todo el mundo. Yo no elegí estar en esta situación y es muy doloroso", dijo.

Sturla Holm Laegreid, con su medalla de bronce. / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
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