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Miranda Rinjsburger apoya públicamente a Julio Iglesias: "A tu lado siempre"

Miranda Rinjsburger apoya públicamente a Julio Iglesias: "A tu lado siempre" / Europa Press

Natalia Araguás

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A tu lado siempre”: tres días tardó Miranda Rijnsburger (Leimuiden, Países Bajos, 1965) en romper su proverbial silencio, esta vez zarandeado por las acusaciones de agresiones sexuales que pesan sobre su marido, Julio Iglesias, a cargo de sus empleadas en las mansiones de República Dominicana y Bahamas. Cuando lo hizo fue para cerrar filas con él tras su comunicado exculpatorio: llevan juntos desde diciembre de 1990, cuando sus destinos se cruzaron en el aeropuerto de Yakarta, ella con solo 24 años y él con 46. Julio Iglesias, una estrella mundial con ganas de sentar cabeza, tuvo la corazonada de que se convertiría en su mujer según la vio y la invitó a un concierto aquella misma noche, y ella se dejó querer.

Tres décadas y cinco hijos después certificaron su relación contrayendo matrimonio en agosto de 2010 en ‘Cuatro Lunas’, su finca de Ojén (Marbella), con la única compañía de su prole y el servicio. No se casaron en secreto, sino en la intimidad, precisó el ‘Hola!’ al dar la exclusiva: las fotos han circulado estos días por la perversa ironía que destilan, ya que han sido una trabajadora del servicio doméstico y una fisioterapeuta en nómina las que han denunciado a Julio Iglesias ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Modelo según los anales de la prensa rosa, en realidad Miranda Rijnsburger solo lo fue durante un año. Tras la muerte prematura de su padre, un operador de grúas holandés, por un tumor cerebral, un fotógrafo le echó el ojo durante unas vacaciones en el Caribe en 1990 y le propuso protagonizar un catálogo de trajes de baño. Miranda, de 1,80 de estatura, aceptó y fue encadenando un trabajo tras otro, pero no tardó en toparse con Julio Iglesias. Ahora no solo está casada con uno de los hombres más ricos de España, con un patrimonio de 630 millones de euros según ‘Forbes’, sino que además administra sus inversiones en España, con el bachillerato y un curso de secretariado ejecutivo por estudios. Además posee ‘Cuatro Lunas’, una mansión rodeada de más de 450 hectáreas, con dos helipuertos y cuadras de caballos. Hace años que el matrimonio vive separado, él se instaló en República Dominicana a raíz de la pandemia con su séquito de sirvientas y ella se desenvuelve entre Miami y España. Pero siguen unidos, más allá del amor.

Al igual que Julio Iglesias, que se dedicó a la música después de que un accidente de coche truncara su carrera futbolística a los 19 años, Miranda Rijnsburger tuvo en otro accidente a esa misma edad. Rondaba la veintena cuando fue a esquiar por primera y última vez a Sauerland (Alemania): una aparatosa caída con fractura vertebral la llevó a hacer seis meses de rehabilitación en el hospital. Le hizo valorar su suerte, según contó a ‘Vanity Fair’ en una de las contadas ocasiones en las que se le ha oído hablar. Como 'la Sirenita', ha empeñado su voz, como otras mujeres casadas con hombres de gran poder cuanto menos rijosos, como Melania Trump. La ocasión lo valía: presentaba en sociedad a las gemelas que tuvo con Julio Iglesias, Victoria y Cristina, que se disponían a celebrar su puesta de largo en Le Bal, un exclusivo evento en París, y hacer sus pinitos en la moda.

“Merecida o no, la suerte que ha tenido Julio con Miranda no es pequeña”, observaba Ignacio Peyró en la última biografía del cantante. Nunca una indiscreción hacia él, mucho menos un desliz. Miranda Rijnsburger ha crecido durante tres décadas junto a Julio Iglesias con el acuerdo tácito de que, por los menos coincidiendo en el tiempo y el espacio, el cantante contendría su voracidad con las mujeres. Ahora su mutismo se pondrá a prueba.

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