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Opinión | Mamarazzis

Miguel Bosé, ¿rumbo a Andorra?

Concierto de Miguel Bosé en el Palau Sant Jordi, el pasado 3 de julio en Barcelona.

Concierto de Miguel Bosé en el Palau Sant Jordi, el pasado 3 de julio en Barcelona. / Zowy Voeten

Miguel Bosé podría estar preparando un nuevo cambio de residencia más pronto que tarde. Según hemos podido conocer las Mamarazzis, el cantante estaría valorando un traslado desde México al Principado de Andorra, imaginamos que atraído por los beneficios fiscales del país, más que por su paisaje alpino. A sus 69 años, parece querer acercarse de nuevo a la península, pero tributando menos, eso sí, por lo que Andorra sería la solución ideal.

El hijo de Lucía Bosé y Luis Miguel Dominguín reside en México desde 2018, año clave en su biografía. Fue entonces cuando se produjo su tormentosa separación de Nacho Palau, su pareja durante más de dos décadas y el mismo año en el que su nombre apareció en la lista de grandes morosos de Hacienda, con una deuda de casi 2 millones de euros. Casualidades del calendario, el cantante decidió tramitar su residencia en el país latinoamericano dos meses después de haber aparecido en la lista negra del fisco. Oficialmente, Bosé explicó que su mudanza obedecía a circunstancias familiares, pero, extraoficialmente, la hemeroteca nos recuerda que la relación del artista con la Agencia Tributaria era y es, históricamente, más que complicada. Aunque el cantante consiguió rebajar la deuda con el fisco y desaparecer de la lista de deudores, dos años después, en 2021, Hacienda también le multó por intentar desgravar, como gastos profesionales, compras tan “imprescindibles” para su oficio como jamones o un entrenador personal.

Su vida en México tampoco ha sido un camino de rosas. En agosto de 2023, el intérprete de ‘Amante Bandido’ sufrió un violento asalto en su residencia del exclusivo Rancho San Francisco, en Ciudad de México, un lugar conocido por su alta seguridad y privacidad. Se encontraba acompañado de sus hijos y de algunas personas del servicio doméstico, cuando un grupo de encapuchados entraron por la fuerza para robarles. Relató el propio Bosé que les ataron y les mantuvieron retenidos durante más de dos horas. En ese momento, muchos medios de comunicación insinuaron la posibilidad de que abandonara México, tras el robo, pero Bosé anunció que se quedaría “para hacer frente a lo que sea, en el país más hospitalario del planeta”. Según fuentes bien informadas, esa hospitalidad la estaría buscando ahora en Andorra, ayudado por dos personas de su confianza, ya afincadas en el país.

Inscripción escolar

Miguel Bosé ha realizado en los últimos días algunos pasos muy concretos que lo encaminan a convertirse en vecino de personalidades como Tita Cervera, Carles Puyol o El Rubius, todos ellos grandes patriotas —léase la ironía—, residentes en Andorra. Tal y como avanzamos en nuestro pódcast, Bosé, ha inscrito a sus dos hijos, Diego y Tadeo, los gemelos nacidos por gestación subrogada en 2011, en un centro educativo internacional y multilingüe, situado en la zona de La Massana. También busca vivienda en el Principado, pero no cualquier vivienda. El artista se ha puesto en contacto con algunas inmobiliarias andorranas para que le ayuden a encontrar un chalet con zona ajardinada, descartando explícitamente los pisos, y, a poder ser, en un lugar no muy lejano al centro escolar que ha escogido para sus hijos. Bosé busca un inmueble de entre 4 y 6 habitaciones y, según nos deslizan, baraja tanto la compra como el alquiler.

Desconocemos si ya hay fecha concreta para el traslado, pero la inscripción escolar de sus hijos ya ha corrido como la pólvora entre las familias del colegio y entre el sector inmobiliario andorrano. Si finalmente se traslada al Principado, estaría más cerca de España geográficamente, sí, pero igual de lejos de la Agencia Tributaria española. Porque en la vida de Miguel Bosé, como en la de tantos otros rostros conocidos y famosos, el lugar donde se vive se decide en función de los impuestos que se pagan. Un clásico contemporáneo: Ni patria ni bandera. No es cuestión de raíces, sino de números.

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