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Ingrid de Noruega, una reina en prácticas por Navidad

La heredera al trono es la gran esperanza de la monarquía del país tras varios escándalos

Ingrid de Noruega se sincera por primera vez sobre los escándalos de su hermano Marius Borg

Ingrid Alexandra de Noruega

Ingrid Alexandra de Noruega / Stian Lysberg Solum / EFE

Natalia Araguás

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Risueña, diligente y deportista, la princesa Ingrid Alexandra (Oslo, 2004) parece no sentir el peso de la monarquía noruega, de la que se ha convertido en la última esperanza con solo 21 años. En las antípodas de su hermanastro Marius Borg, que se enfrenta en febrero a un mediático juicio por 32 delitos, entre ellos violación, Ingrid Alexandra volvió antes de lo previsto a casa por Navidad desde Sídney, donde estudia Ciencias Sociales con especialización en Relaciones Internacionales y Economía Política tras completar su formación militar. Todo apunta a que su madre, Mette-Marit, necesitará un trasplante para sobrellevar su fibrosis pulmonar; a que su padre, Haakon Magnus, nunca llegará a reinar por su maltrecha imagen pública; y a que su abuelo, el rey Harald V, a sus 88 años no será eterno. Segunda en la línea de sucesión al trono, Ingrid Alexandra se entregó a una intensa agenda oficial según pisó Noruega, entre la que destacó su aplaudido estreno en el Premio Nobel de la Paz. Vestida de bombera, otra de sus primeras actividades consistió en visitar el principal cuartel de Oslo: "Estar lejos es bueno, pero estar en casa, en Noruega, es lo mejor".

Primera reina por derecho propio en 600 años

Heredera al trono porque en 1990 se abolió la ley sálica en el país sin carácter retroactivo, si todo va bien Ingrid Alexandra reinará, como no pudo hacerlo su tía Marta Luisa, primogénita del rey Harald que también ha hecho mella en la imagen de la monarquía con su polémico matrimonio con el chamán Durek Verrett. Pero existe la posibilidad de que no reine: aunque tolerantes, los noruegos no dan crédito frente a las últimas andanzas de sus royals, de los dispendios de Marta Luisa con el chamán al presunto trapicheo de drogas de Marius Borg junto al Palacio Real, documentado en el libro Rayas blancas, ovejas negras. Para la izquierda que gobierna el país, no es descartable un referéndum sobre una monarquía en horas bajísimas. Ejemplar en su corta vida, Ingrid Alexandra se esfuerza para convertirse en la primera reina de Noruega por derecho propio en 600 años: antes lo fue Margarita I, al frente también de Dinamarca y Suecia en los siglos XIV y XV.

Primera heredera al trono noruego que estudió en un colegio público, Ingrid Alexandra tiene entre sus padrinos de bautizo al rey Felipe VI de España y presenta una formación similar a la de la princesa Leonor. Amante del esquí, el fútbol y los deportes acuáticos, en 2020 fue campeona nacional júnior de surf de Noruega. Entre sus inquietudes está el medio ambiente: se crió inmersa en la naturaleza que rodea el Palacio de Skaugum en Asker, al suroeste de Oslo. Sus padres se esforzaron porque su infancia transcurriera alejada del ojo público y tan solo hubo un momento de su niñez en que sucumbió a la presión: en 2010, con solo 11 años, tuvo que leer un discurso en un acto en Trondheim, la voz se le entrecortó y rompió a llorar. Su madre, Mette-Marit, amorosa, le dio un abrazo y terminó la lectura. Queda por ver si Ingrid Alexandra, clave de bóveda de la monarquía noruega, aguantará tanto peso.

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