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Momentos difíciles

Última hora sobre el ingreso de urgencia de Kiko Hernández: ni come ni bebe

El colaborador colapsa en Melilla tras días sin ingerir alimentos ni agua

Kiko Hernández en 'Ni que fuéramos Shhh'

Kiko Hernández en 'Ni que fuéramos Shhh' / TEN TV

Alexandra Costa

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La tensión acumulada y la privación extrema de nutrientes han pasado una factura inmediata y peligrosa a uno de los rostros más conocidos de la televisión. Kiko Hernández ha tenido que ser trasladado de urgencia al hospital de Melilla tras sufrir un desvanecimiento severo que ha derivado en una caída traumática. Este suceso ocurre apenas 48 horas después de que el comunicador decidiera iniciar una huelga de hambre y sed, encadenándose junto a su marido, Fran Antón, a las puertas de su negocio en el puerto de la ciudad autónoma.

Ambos protagonistas denuncian ser víctimas de una persecución administrativa tras el precinto de su local de ocio nocturno el pasado martes, 9 de diciembre. La situación médica del colaborador televisivo es delicada, presentando un cuadro agudo de deshidratación que ha obligado a los servicios sanitarios a intervenir de inmediato para estabilizar sus constantes vitales.

Una decisión desesperada ante el cierre del negocio

Todo se precipitó a raíz de la clausura del establecimiento que el matrimonio gestiona en Melilla. Según la versión ofrecida por la pareja, las autoridades precintaron el local "sin justificación alguna", impidiéndoles incluso la entrada para recuperar enseres personales básicos. Fran Antón, visiblemente afectado, inició la protesta encadenándose frente al inmueble y solicitando difusión para denunciar lo que considera una injusticia flagrante.

La respuesta de Kiko Hernández fue inmediata y contundente. Abandonó sus compromisos profesionales en Madrid, dejando aparcado su rol como presentador en el reality ‘La casa de los gemelos 2’, para viajar urgentemente al lado de su esposo. Su llegada a la ciudad norteafricana marcó el inicio de una huelga de hambre conjunta que ha llevado sus cuerpos al límite en tiempo récord. La determinación del matrimonio es férrea, buscando visibilizar su indefensión ante lo que califican como un atropello administrativo, aunque el coste para la salud del excolaborador de ‘Sálvame’ ha resultado ser demasiado alto en muy poco tiempo.

El cuerpo de Kiko dice basta: caída y traslado

Transcurridos dos días sin beber ni comer, el organismo de Hernández ha colapsado. Durante una conexión en directo con el programa ‘No somos nadie’, presentado por María Patiño y Kiko Matamoros, se revelaron los detalles de este incidente. Fran Antón, ejerciendo de portavoz en medio de la angustia, confirmó que su marido había sufrido una aparatosa caída fruto de la debilidad extrema.

Una amiga de la pareja, de profesión enfermera, acudió al lugar para asistirles y ofreció un primer parte improvisado sobre el estado de salud del madrileño. Según sus palabras, Kiko presentaba síntomas claros de deshidratación severa, agravados por el impacto contra el suelo al perder el conocimiento. La sanitaria insistió en la necesidad de realizar pruebas diagnósticas urgentes, especialmente una placa radiológica, para descartar fracturas o lesiones internas derivadas del golpe. La falta de ingesta de líquidos en un clima de alta tensión emocional ha acelerado el deterioro físico del presentador, obligando a detener su protesta de forma momentánea para priorizar su vida.

Incertidumbre sobre el futuro de la protesta

Actualmente, Kiko Hernández permanece bajo observación médica en el centro hospitalario melillense. Los facultativos trabajan para rehidratarlo vía intravenosa y evaluar el alcance de las contusiones sufridas. Fran Antón continúa siendo el pilar de esta lucha, manteniéndose firme en sus reivindicaciones, aunque ahora con la preocupación añadida por la salud de su compañero de vida.

Existe una gran expectación mediática sobre los próximos pasos del matrimonio. Se desconoce si, tras recibir el alta, Hernández intentará retomar la huelga de hambre o si los médicos prescribirán reposo absoluto, obligándole a luchar por su negocio desde otro frente menos agresivo para su integridad física. La comunidad de seguidores y compañeros de profesión ha comenzado a volcarse en redes sociales, mostrando su apoyo a la pareja en lo que describen como una "situación límite". Mientras tanto, el local continúa precintado, permaneciendo como el testigo mudo de un conflicto que ha acabado derivando en un serio susto hospitalario.