Abro hilo
Los magufos dicen que la Aemet no debería hablar de que hace calor
Las peleas sobre el cambio climático, la amnistía y el rigor lingüístico, protagonistas en las redes

El gráfico de la Aemet sobre el calor en junio. / Aemet

Hace años, cuando en las facultades de Periodismo se quería dar ejemplos de lo que no es noticia, se citaban dos casos: el perro que muerde al humano y que en verano haga calor. En el primer caso, la doctrina sigue invariable, y solo merece mención en un medio que sea una persona quien muerda al perro. Pero en el segundo caso el cambio climático no solo ha modificado los parámetros meteorológicos, sino que también ha convertido en noticia el bochorno veraniego.
¿Tiene sentido que sea así? Según los 'magufos' que no creen en el calentamiento global, no; según la Aemet, que tiene un poco más de autoridad sobre el tema, sí. "‘Siempre ha hecho calor en verano’. Sí, pero no hay precedentes de un junio tan cálido como el actual. No hay más que ver la gráfica de anomalías. Y no es un caso aislado: entre 2022 y 2024 hubo siete récords de meses cálidos. El último récord de mes frío fue febrero de 2005", explicó la Agencia Española de Meteorología justo antes de anunciar la primera ola de calor del verano (se ve que lo de los días previos sí que era normal, aunque no lo pareciera).
El tuit de la Aemet se llenó, como era de prever, de respuestas negacionistas del cambio climático. Y es bastante gracioso leerlas si no fuera porque, como escribió @elvoces, son un preocupante signo de los tiempos: "Da igual lo que digáis y cómo lo hagáis, el trumpismo que es desinformación, anticiencia y anti todo lo sensato que se te ocurra ha calado tan profundamente que ya da todo igual, los datos son falsos, los científicos comprados, los aviones nos fumigan".
Pero es deliciosa la capacidad de algunos de escribir una cosa y contradecirse en la siguiente palabra. "Dejad el activismo climático y dedicaos a vuestro deber, avisar de gotas frías, tormentas, granizos, vendaval, riesgos de inundación y filomenas", sentó cátedra, por ejemplo, @LancasterRose__.

Playa de la Barceloneta, esta semana. / Manu Mitru
Felipe González ha anunciado esta semana que no va a votar al PSOE porque no le gusta la amnistía, y muchos usuarios de las redes sociales se han sorprendido no de esa afirmación, sino de que hasta ahora haya votado a Pedro Sánchez. De hecho, muchos de ellos no se creen que lo haya hecho. "A ver, Felipe, todo el mundo sabe que hace muchos años que no votas al PSOE", escribió en X, recogiendo esa línea de pensamiento, @polcreus. "Creer que Felipe González seguía votando al PSOE es como creer en los reyes magos a los 40 años. Y sospecho que viene de lejos... Mucho antes de Pedro Sánchez", remachaba @pollonidas69_.
Hace tiempo que el expresidente se ha convertido en la voz socialista más citada y respetada por los que nunca votarán socialista. Seguramente a él le da igual, o incluso lo celebra, pero el miércoles, día en que la mayoría progresista del Tribunal Constitucional dio el aval definitivo a la amnistía, González se erigió en el principal argumento de autoridad en redes sociales en el acoso y derribo al partido al que ha estado toda la vida vinculado, y que llevó al Gobierno entre 1982 y 1996.
Pero, como es tan conocida su animadversión hacia Sánchez, está sucediendo otra cosa, esta vez entre los 'believers' acérrimos del actual presidente, en sus horas más bajas desde que está en el cargo no por la amnistía sino por los supuestos escándalos de corrupción de sus colaboradores: los fans de Pedro Sánchez usan también los ataques de González como prueba, en su caso, de que el jefe del Gobierno lo está haciendo bien. Y recuerdan, por ejemplo, que Felipe González estuvo a favor de la amnistía de los crímenes del franquismo, que se votó en 1977, y también que propuso y aprobó el indulto del general Alfonso Armada, implicado en el golpe de Estado del 23-F.

Archivo - El expresidente del Gobierno, Felipe González / Diego Radamés - Europa Press - Archivo
Hay instituciones que demuestran que también se puede hacer un buen uso de las redes sociales. La cuenta de la Fundación del Español Urgente (abreviada como Fundéu) en X, con más de 320.000 seguidores, ha logrado establecerse como lugar de encuentro de los hablantes y escribientes en castellano. A través de ella, la Fundéu se ha convertido en el organismo de intervención rápida de referencia ante cualquier duda lingüística.
La Fundéu, promovida por la RAE y por la Agencia Efe, baja al barro todos los días y es particularmente útil cuando aborda cuestiones de actualidad. Su tuit fijado desde el pasado mes de diciembre, por ejemplo, tiene que ver con la última gran tragedia española, la de las inundaciones de Valencia, que también instaló para siempre en el idioma español un vocablo: dana. Fue la palabra del año 2024 para la Fundéu, que recomienda escribir esta lexicalización del acrónimo DANA –que corresponde a la expresión depresión aislada en niveles altos– enteramente con minúsculas. Las anteriores ganadoras fueron escrache (2013), selfi (2014), refugiado (2015), populismo (2016), aporofobia (2017), microplástico (2018), los emojis (2019), confinamiento (2020), vacuna (2021), inteligencia artificial (2022) y polarización (2023).
Fundéu constituye también un dique de contención –quizás el último– contra la dejadez idiomática que, en la actual etapa de supersónica velocidad de publicación y relajación de los controles, se ha instalado en las plataformas que deberían tener entre sus objetivos que los ciudadanos no pierdan capacidad lingüística. La cumbre de la OTAN ha dado esta semana ocasión a Fundéu de orientar a los periodistas con sus recomendaciones; leyéndolas, a menudo viene a la cabeza la imagen de un señor o una señora intentando vaciar de agua el mar con un cubo de playa.

Foto de familia de los líderes asistentes a la cumbre de la OTAN. / EFE
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