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Carla Bruni se pone las alas

Los mejores momentos del regreso de Victoria's Secret: del debut de Kate Moss al contoneo de la mítica Tyra Banks

Carla Bruni en el desfile de Victoria's Secret

Carla Bruni en el desfile de Victoria's Secret / ANGELA WEISS / AFP

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 A los 56 años, Carla Bruni (Turín, 1967) se ha puesto las alas. La exprimera dama francesa ha sido una de las mujeres que esta semana ha protagonizado la vuelta por todo lo alto en Nueva York de los desfiles de Victoria’s Secret después de seis años de parón. Queriendo dejar las controversias que han sido sello de la casa por sus estándares de belleza poco inclusivos, la firma de lencería regresa a la pasarela con una nueva imagen renovada que incorpora a mujeres de todas las tallas y edades y dando visibilidad a las mujeres trans a tavés de la modelo Alex Consani.

Bruni, que ha compartido pasarela con Kate y Lilia Moss o las hermanas Bella y Gigi Hadid, desfiló sobre unos soberbios tacones de aguja con un corsé negro, medias de encaje y unas alas a juego. “Gracias a Victoria’s Secret por darme nuevas alas a mi venerable edad”, colgó una publicación de Instagram la que ya en su día fue ‘top model’, cantante indie y primera dama francesa tras casarse en 2008 con el presidente de la República, Nicolas Sarkozy, tras el sonado divorcio de éste, ya en el Elíseo. Ambos tienen una hija en común, Giulia, nacida en 2011. Ella sumaba al matrimonio un hijo de una anterior relación y él tres varones también de dos anteriores matrimonios.

El suyo fue un matrimonio que sumaba todos los ingredientes y el ‘glamour’ suficiente para fascinar a la opinión pública y para ser un permanente foco de atención. Como así fue el tiempo que vivieron en el Elíseo, en el que Bruni, sin papel institucional formal, tenía la obligación de acompañar a su marido o representarlo en muchos actos oficiales. Siempre tuvo a la prensa rosa detrás, pendiente de todas sus apariciones y de los modelos que lucía. Aparcada en este tiempo su carrera como cantante, se comprometió en el campo humanitario en la lucha contra el sida.

Cuando Sarkozy abandonó la presidencia en 2012, la pareja pasó a llevar una vida más o menos discreta salpicada por varios escándalos de corrupción en los que se ha visto implicado el expresidente de la República francesa. Bruni siempre le ha mostrado su firme apoyo. “Estoy orgullosa de ti, mi amor. Tú siempre has sido claro, fuerte y legal. Estoy orgullosa de tu dignidad frente a la adversidad y como siempre te has mantenido en pie por muy fuertes que soplen los vientos”, escribió la exmodelo en 2018 cuando Sarkozy fue imputado por la presunta financiación irregular que le llevó a la presidencia.

Una declaración de amor sin fisuras que se mantiene hasta el día de hoy, cuando los problemas judiciales de Sarkozy han acabado por atraparla a ella. Desde el pasado verano Bruni está imputada por “soborno de un testigo", cuando presuntamente trataba de lograr que un testigo clave contra Sarkozy exonerase al expresidente de haber recibido dinero de Libia en esa campaña hacia el Elíseo. Los hechos habrían ocurrido en 2020. El juicio será en 2025. Mientras ella, vuela feliz en la pasarela. Y el matrimonio por el que nadie daba un duro, sigue firme. En su libro ‘Los años de luchas’, Sarkozy desprede admiración hacia su esposa: “Además de los sentimientos que albergo hacia ella- que el tiempo que pasa no hace sino acrecentar- amo y necesito esa, esa manera distinta de pensar y de ver la vida, esa originalidad que hace que ningún día se parezca al anterior” .