Noble indomable

Ernesto de Hannover, escapadita del centro de desintoxicación para irse de fiesta a Ibiza

En marzo un tribunal austriaco le condenó a 10 meses de prisión en régimen de libertad condicional, le prohibió el alcohol y le obligó a ingresar en una clínica de rehabilitación

El príncipe Ernesto de Hannóver.

El príncipe Ernesto de Hannóver. / EFE / JOCHEN LUEBKE

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Laura Estirado
Laura Estirado

Periodista

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Parece que las broncas, visitas a los juzgados, arrestos y el alcohol siguen persiguiendo a Ernesto de Hannover. El príncipe alemán y aún marido de Carolina de Mónaco, de 67 años, fue condenado a 10 meses de prisión en régimen de libertad condicional por un tribunal austriaco, que además le prohibió el alcohol durante ese período de tiempo y le exigió abandonar temporalmente su residencia en Austria. Tras la sentencia, obligado por el juez, el noble pendenciero decidió ingresar en un prestigioso centro de bienestar donde quitarse de tantos excesos. En la clínica Vivamayr, en Altaussee (Austria), un "hotel de salud", a razón de 5.000 euros a la semana, el noble, que mide más de 1,80, se ha estado recuperando este tiempo de los 43 kilos que ha llegado a pesar en sus peores momentos.

En el resort Vivamayr se han tratado con más o menos fortuna de sus adicciones 'vips' mundiales como las supermodelos Kate Moss y Karlie Kloss, los Rolling Stone, o las actrices Rebel Wilson y Elizabeth Hurley. El día a día incluye madrugones a las 6.30 de la mañana, bebidas depurativas e infusiones 'antiaging' para poner en orden el organismo y "apoyar el proceso de limpieza y renovación junto con los métodos de diagnóstico tradicionales en los que se basa la terapia del doctor FX Mayr", gurú del centro, tal como explica su página web.  

El jefe depuesto de la Casa de Hannover ha apostado por la clínica austriaca de Altaussee, a una hora de Salzburgo, por su idílico paisaje: está rodeada de montañas y lagos. Para volver al camino de la salud, el centro oferta ocho programas que se adaptan a las necesidades de cada cliente, centrados en optimizar el peso, fortalecer el sistema inmune, la desintoxicación y reducción del estrés... Durante todo el proceso depurativo, el médico habla a diario con sus pacientes para asegurarse de que siguen el camino óptimo para llegar a la meta.

Incómodo con las normas

Pero, por lo visto, Ernesto no se ha acabado de adaptar de las estrictas normas del centro, hasta adonde han llegado para visitarle varios amigos y también su hijo Christian, el que vive en Madrid. Con este vástago sí mantiene una buena relación el noble, a diferencia que con su primogénito, Ernesto Jr, casado con la diseñadora rusa Ekaterina Malysheva, enfrentado a su padre por el legado familiar, pues es el hijo quien, desde 2004, se encarga de gestionar el patrimonio, castillo incluido, de la casa güelfa. Además de estos dos hijos, Ernesto tiene una hija en común con Carolina, la princesa Alexandra, que ya ha cumplido 21 años, y quien se ha dejado ver recientemente en los desfiles de Chanel de la Semana de la Alta Costura de París.

Al parecer, tan solo unos días de ingresar en la clínica Ernesto de Hannover se ha escabullido para reunirse con unos amigos en Ibiza. El pasado fin de semana ha cogido un avión y se ha plantado en la isla pitiusa, donde ha sido fotografiado sentado en una terraza y disfrutando de una cerveza fresquita, sin importarle las consecuencias que su improvisada escapada pueda tener de cara a la justicia, que le tiene vetado el alcohol hasta el próximo enero.

Sentencia del juez

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Fue a finales de marzo cuando Hannover se sentó por última vez en un banquillo para responder a su comportamiento violento del pasado mes de julio, cuando profirió amenazas a algunos de sus empleados y a la policía, mientras se encontraba bajo los efectos del alcohol. Aunque el polémico aristócrata se declaró "inocente", el juez dijo que era culpable. Los hechos por los que Hannover tuvieron lugar en el pabellón de caza austriaco en el que vive desde hace unos años. Los empleados llamaron a la policía ante su estado de embriaguez. Cuando los agentes se personaron en su residencia, el alemán seguía en actitud violenta e incluso trató de agredir a uno de sus empleados, algo que la propia policía pudo certificar como testigo. El altercado acabó con el ingreso en una institución psiquiátrica de Hannover por orden facultativa. Aun así, no tuvo suficiente y amenazó con un bate de béisbol a los agentes que le pusieron en disposición judicial.

El príncipe tiene una larga trayectoria conflictiva. Tiene fama de ser un gran conocedor de los destilados. Como la indisposición que sufrió en el bodorrio de tres días de su propio hijo Christian con Alessandra de Osma, en el 2018, o la 'espantá' que se marcó en la boda de Felipe y Letizia (Ernesto se fue de copas la víspera del enlace y al día siguiente Carolina desfiló solita por la alfombra mojada -ese día llovía- de La Almudena. Su cara de princesa digna, sí, pero también de muy mala uva fue uno de los cotilleos del enlace real).