AMOR 'GORE'

Una cazadora, una jirafa y un regalo de San Valentín

La sudafricana Merelize Van Der Merwe posa en Facebook con el corazón del animal abatido, después de que su marido le regalase poder cazarla en el día de los enamorados

Una cazadora, una jirafa y un regalo de San Valentín
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Joan Maldonado

Dicen que los caminos del amor son inescrutables. Y algunos regalos de San Valentín, como mínimo, sorprendentes.

Una Jirafa es lo que recibió como regalo del día de los enamorados la sudafricana Merelize Van Der Merwe. No tanto el animal en sí, que también, sino la posibilidad de cazarla. Este era el sueño de esta cazadora de 32 años que se inicio en el “noble arte de la caza” a la tierna edad de cinco años. 

«En el 2016 inicié el proyecto de cazar una jirafa, pero ninguna era lo que estaba buscando. Me puse en contacto con casi todos mis conocidos que tenían jirafas lo suficientemente mayores para cumplir con los requisitos legales. En el 2017 encontré una, pero desafortunadamente uno de mis amigos la mató primero. Había perdido la esperanza. Hace dos semanas un querido amigo me advirtió de un ejemplar. No podía creer lo que veía, una jirafa tan vieja que estaba muy por encima de la edad de caza y el dueño no sabía si duraría otros tres meses». Así relataba Merelize en su cuenta de Facebook la génesis de tan peculiar y enamorado regalo.

La noticia hizo cambiar los planes del marido de la ardiente cazadora, que en un principio tenía previsto una romántica estancia en un hotel de cinco estrellas en Sun City. En lugar de eso, pagó 1.700 euros para que su esposa pudiera cazar la ansiada jirafa.

Merelize y el corazón de la jirafa.

/ FACEBOOK

Fotos en Facebook

Una vez abatido el animal, ya sea un conejo, un jabalí, una jirafa o un elefante, como buena cazadora, Merelize quiso inmortalizar el inolvidable momento fotografiándose junto a la jirafa muerta. Unas instantáneas que luego colgó orgullosa en su cuenta de Facebook.

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Hasta aquí, más o menos normal o habitual en ciertos ambientes cinegéticos. Lo que resulta sorprendente y un mucho truculento, es que una feliz y sonriente Merelize no tuvo ningún reparo en fotografiarse sosteniendo con sus manos el enorme corazón del ejemplar de 17 años de edad. 

Como era de esperar, las imágenes han causado una gran polémica en las redes sociales que han criticado a la cazadora por su insensible y obsceno exhibicionismo depredador. Unas críticas que Van Der Merwe ha rechazado calificando a sus autores de «liberales furiosos» y prometiendo que nada ni nadie detendrá su afición a la caza mayor.

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