Ganadora de 'OT 2020'

Nia Correia: "No soy un referente por ser negra en un programa de blancos"

La cantante, que ha publicado recientemente su segundo 'single', 'Malayerba', participará en 'Érase una vez... Pero ya no', la primera serie española musical de Netflix

 La cantante Nia Correia, ganadora de OT 2020, que participará en la primera serie musical de Netflix en España.

 La cantante Nia Correia, ganadora de OT 2020, que participará en la primera serie musical de Netflix en España. / José Luis Roca

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Su risa contagiosa irrumpe ya en la primera frase que pronuncia a través del teléfono y uno puede imaginar cómo se descubren las paletas separadas que le dan un toque de niña traviesa a su impactante rostro felino. La ganadora de la edición 2020 de 'OT', Nía Correia (Gran Canaria, 1994) ha publicado recientemente su segundo single, 'Malayerba' y el próximo viernes, 8, 'Cúrame', junto con Blas Cantó, y participará en la primera serie española musical de Netflix, 'Érase una vez... Pero ya no', junto a Sebastián Yatra. "Me embarco en otra aveuntura y tremenda la aventura", dice. Parece que eso de la maldición del ganador de 'OT' no va con ella. 

“Grabando ‘Caminem lluny’ me reía, porque me sentía estúpida”, dice entre risas en relación a canción que interpretó en catalán junto con Anaju, Hugo, Flavio y Eva, compañeros de 'OT', para 'La Marató' de TV-3. “Pero nos encantó participar", confiesa, consciente de su importancia. A ella le resulta mucho más fácil cantar con su delicioso acento canario 'Malayerba', su segundo single, en el que "hay salsa; cumbia, un beat de reguetón…”. “Es una fusión de latino clásico, que a mí me gusta mucho, con algo que suene un poco más moderno para llegar a todos los públicos”, resume. Porque, reconoce: “Es complicado, porque el reguetón es lo que más se escucha. Podría ser más comercial, evidentemente, pero entonces no sería yo”. 

'Malayerba' habla de una relación con alguien, que puede ser un hombre o una mujer, al que se le dice: “Hasta aquí”. “Una persona ha jugado contigo y te das cuentas de que se acabaron las oportunidades. Pero no es una canción de desamor ni triste. Es un basta ya, con empoderamiento y amor propio, no desde la rabia. Se acabó, porque es una mala yerba, y cuesta arrancarla. Pero ya está”, explica.

Nada de Beyoncé

Y en el videoclip no puede faltar una de esas coreografías con las que tanto triunfó en 'OT': “El baile es mi manera de expresarme también”, asegura la joven, que siempre ha insistido en que no es bailarina, aunque nadie le crea. Su arte sobre el escenario le valió en el 'talent' de TVE el apodo de 'La Beyoncé española', una etiqueta de la que se quiere desprender. “Es maravilloso que me comparen con ella, pero yo soy Nía. Y no tengo nada que ver con Beyoncé, porque yo voy por otro lado. A mí lo que me gusta es la música latina”, que es la que reinará en su álbum.

Es maravilloso que me comparen con Beyoncé, pero yo soy Nía, y a mí lo que me gusta es la música latina

Un estilo que ya mostró en 'Ocho maravillas'. El 'single' que compuso en la de la Academia ya fue toda una declaración de intenciones. “Pensé en hablar en él de algo de lo que me sintiera orgullosa: de mi tierra". Una tierra, Gran Canaria, que vive una gran tragedia humanitaria. “Con el covid está creciendo la tasa el paro y hay muchas familias que necesitan ayuda. Y encima nosotros debemos ayudar. Por eso necesitamos que haga algo el Gobierno", explica, mientras recuerda la imagen de aquella madre que perdió a su bebé en la patera. "Me eché a llorar. Tenemos que hacer que este tipo de cosas paren", se lamenta.

 La cantante canaria posee, además de talento, una belleza felina.

/ José Luis Roca

Para la joven canaria, en cambio, la fortuna le sonreía en junio, cuando se alzó como ganadora de 'OT.' Aparte de embolsarse 100.000 euros, le ha supuesto mucho. “Un reto personal superado y otro que está por venir: una carrera en solitario un proyecto y con una discográfica como Sony apoyándome”. Desde que se plantó en el escenario del 'talent' en la gala O, ya todos la vieron como ganadora, y actuación tras actuación ('Girls round the world' y 'Human, por ejemplo) no hacía más que confirmarlo. Todos lo sabían menos ella. “Es que tengo mucha autoexigencia. Y eso está bien, pero hasta un punto”.

El parón de 'OT'

No obstante, tanto esfuerzo pareció que podría haber sido en vano, cuando les dijeron que tenían que irse a casa a confinarse y peligraba la continuidad del programa. Entonces les confesó a dos compañeras que a sus 26 años esa era su última oportunidad. “Soy muy joven, lo sé, pero la industria musical se mueve tan rápido y hay gente tan buena con 18 y 19 años... Vi que se me escapaba de las manos y me vine abajo. Era ahora o nunca. Fue duro”. Y esas dudas aún se hicieron mayores cuando, al salir, vio que en las redes no tenía tantos seguidores como otros compañeros. “Ahora sé que lo importante no es el número, sino que sea un público fiel. Se va quedando el fan real”.

No sé hasta qué punto es suerte o que naces con algo. Una amiga me dice que tengo una flor en el culo

Al regresar a la Academia, su grado de concentración era aún mayor. Parecía una deportista de élite dispuesta a alcanzar su gran récord. “Cuando quiero cumplir una meta, me lo tomo muy en serio. Porque es una oportunidad que te da la vida. No sé hasta qué punto es cuestión de trabajo, de suerte o que naces con algo. Una amiga me dice que tengo una flor en el culo. Cuando pasan ese tipo de cosas tienes que agarrarte a ellas y aprovecharlo”.

Esa cultura del esfuerzo se la ha visto a su familia. Su madre, y sus abuelos --que, al tenerla esta con solo 16 años, han sido como unos segundos padres--, han hecho un gran esfuerzo para que cumpliera su sueño. “Cuando un niño dice que quiere dedicarse a la música, le advierten: estudia y que la música sea un 'hobby'. Pero para mí nunca lo ha sido. Mis abuelos me han apoyado para que sea mi profesión. Además, salí de Canarias con 18 años y no me quedaba otra. O trabajo o o no como" (ríe).

Un físico espectacular

Además de su talento, sabe que su espectacular físico le puede ser favorable: “Soy realista. Sé que soy una tía que entra o en el canon de belleza establecido, pero es un pro y un contra”. E insiste que también es resultado del esfuerzo: “Tengo el físico que tengo porque me lo curro. Entreno no solo porque quiero verme monísima, que también, sino porque para cantar y bailar se requiere una buena una forma física, si no te asfixias”, dice. Y asegura que sabe mantener a raya a quienes se deslumbran demasiado. “Tengo carácter. Y muy buena intuición. Me lo huelo, lo veo venir de lejos. Conmigo lo tienen claro”, dice empoderada.

Tengo el físico que tengo porque me lo curro. Entreno no solo para verme monísima, sino para cantar y bailar

Del color de su piel uno se fijó en los dos primeros programas. Luego pasó a ser una característica más, como los ojos azules de su compañera Eva o el lunar de Anaju. Porque ella no es diferente, ni quiere ser referente. “Un periodista me preguntaba cómo me sentía al ser el referente negro en un programa. ¿Referente porque soy negra? Entonces ¿mis compañeros lo serán por ser blancos? Cuidado con lo que se dice y cómo se dice”, advierte.

No obstante, sí puede serlo si alguna minoría se sienta identificada. “Me siento muy orgullosa de ser negra, y si hay niñas negras que al verme dicen: yo también puedo estar ahí si soy negra, no soy menos por serlo, ni por tener el pelo afro, ni soy menos bonita por el color... Si es para eso, genial. Estoy más que orgullosa. Pero no soy referente por ser negra en un programa de blancos”.

Apoyo contra la ablación

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Lo que sí tiene muy claro es el granito de arena que puede aportar en el delicado asunto de la ablación infantil de las niñas africanas. “Lo primero que hice al salir de 'OT' fue ponerme en contacto con una oenegé que desde España ayuda a erradicar la mutilación femenina. Además, les proporciona recursos, material sanitario..." El detonante fue la visita de Beatriz Luego a la Academia. "Nos enseñó el libro y yo me lo leí en menos que canta un gallo. Cuando vi la historia de 'Flor del Desierto', algo en mí se removió", confiesa.

Y aunque es una mujer valiente y los retos no le asustan, sino que le motivan, por ahora no quiere ni oír hablar de Eurovisión. “Todo lo que engloba, esa tensión y esos fans que llegan a ser aplastantes... Blas Cantó lo ha pasado un poco mal... ¡Qué necesidad, con lo bien que estoy!”. No obstante, está abierta a proyectos de todo tipo. ”Yo soy artista, no solo cantante .Me parece estupendo ponerme delante de un foco para unas fotos para una marca de publicidad que me guste o algo más de actriz, estupendo. Todo lo que venga bienvenido sea”. Seguro que esa serie de Netflix no aparecía ni en el mejor de sus sueños.