Entrevista con el artista malagueño

Pablo Alborán: «Hay más morbo en el dolor, pero debemos reposicionar el amor»

El cantante presenta 'Vértigo', un disco creado durante la pandemia con un gran componente personal

El malagueño Pablo Alborán bromea con el título de su nuevo disco, ’Vértigo’.

El malagueño Pablo Alborán bromea con el título de su nuevo disco, ’Vértigo’. / Zipi / Efe

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Virginia Guzmán

Pablo Alborán lanza este viernes su nuevo y esperado trabajo, 'Vértigo'. Creado en parte durante la pandemia, el artista malagueño, de 31 años, reconoce que el confinamiento, que pasó en Benalmádena, le ha ayudado a darse cuenta «de las cosas que tienes a tu alrededor que no se han movido, que son claves en tu vida». Con cautela, pero muy ilusionado, espera que su música entretenga en estos tiempos convulsos. «Es todo lo que deseo», reconoce.

¿Cómo lleva el vértigo?

Lo llevo con mucha cautela, porque es un momento para transmitir también ilusión, pero con cautela, porque todos los planes que tenemos van con alfiler porque no sabemos si siguen adelante, si no siguen adelante. Por ahora está yendo todo muy bien, así que contenido, pero con mucha ilusión y ganas de que la gente descubra este disco, que es clave en mi carrera.

¿Cómo ha sido el proceso de creación y producción en plena pandemia?

Ha sido muy diferente porque es un disco que no espera nada a cambio, que he hecho sin siquiera a veces pensar si iba a salir o no, entonces hay mucha espontaneidad, mucha verdad, mucha sinvergonzonería, porque se ha hecho antes de la pandemia y durante la pandemia, entonces tiene un poco de todo, tiene unos subes y bajas brutales. Y había momentos en los que yo decía bueno, como esto igual no lo saco pues me lo voy a pasar bien, voy a intentar cosas que la gente no espera que haga, o me daba igual si lo había hecho antes o si era una ida de pinza, era un poco como esa rienda suelta. Luego, una vez que iba poniendo en orden las canciones, la producción ha sido brutal, porque involucrarme en eso, en los sonidos, en los arreglos y hacerlo todo desde Benalmádena, desde Benalmáldena para el mundo, es muy significativo.

¿Es el disco en el que más involucrado ha estado en todo el proceso?

Sí, sí, sin duda. Primero por el momento y luego por lo personal, quería hacer un disco, como decía, sin saber que era un disco.

'Vértigo' es un disco que tiene la esencia Alborán, pero en el que también prueba con nuevos sonidos.

Sí, he podido jugar con mi voz de manera que antes no había hecho, contener mi voz incluso, a veces, no irme a los giros efectistas que sé que a lo mejor me funcionan en otras canciones, hablar las canciones en vez de cantarlas. Y luego con los sonidos, trabajando el menos es más, pero investigando, hay mucho misterio en el sonido de este disco.

¿Qué le inspira para componer y qué hace cuando le llega? ¿Es más ordenado o más caótico con su inspiración?

Pues tengo las dos caras. Hay veces que soy muy ordenado pero luego otras veces el desorden me inspira mucho. Estar en un confinamiento donde todo está patas arriba y con una incertidumbre enorme, con mucho miedo a tu alrededor, con noticias negativas en la televisión todo el día, de pronto te crea una sensación de valorar lo afortunado que eres y de darte cuenta de las cosas que tienes a tu alrededor que no se han movido, que son claves. Y todo eso me ha inspirado mucho en este disco, el valorar las pequeñas cosas que están ancladas en mi vida desde hace años, mi equipo, mi familia, mis amigos, la gente que me rodea. La inspiración me llega también cuando viajo, cuando leo, cuando recibo información. Si no recibo información, negativa o positiva, no hay nada que salga de mí.

El miércoles hizo un 'showcase' en la Torre Picasso de Madrid para presentar algunas canciones del disco. ¿Le dieron más ganas de conciertos?

Sí, lloré incluso, porque hay un punto donde ya no me doy cuenta de donde estoy, no siento la altura, no siento las cámaras ni nada y hay un punto donde sí me recordó a los conciertos, cuando tienes el foco, ves a la gente así como medio en penumbra, medio alumbrada y de pronto me entró como una sensación de nostalgia brutal y a la vez de esperanza. Yo creo que el concierto nos ha dado a todos una inyección de motivación para seguir, para inventarnos cosas nuevas para lo que viene, siempre que se pueda y nos dejen, pero creo que ahora es el momento de inventar, de darle vueltas a todas las ideas que jamás pensábamos que teníamos que crear y estamos todos con esa sensación de que todo es posible, dentro de las circunstancias que vivimos.

Después de más de diez años de carrera, ¿la presión sigue ahí cuando saca nueva música o lo afronta ya de otra manera, con más calma?

Bueno siempre está porque respeto mucho mi profesión y el trabajo de la gente que está conmigo. Yo tengo un equipo maravilloso que realmente se vuelca en todos los artistas y en todos los trabajos de la misma manera, pero es verdad que este disco, desde el momento en el que empiezo a hacerlo, no sé que es un disco, porque otras veces sí digo venga me voy a sentar y voy a empezar a preparar el próximo disco, que no sé ni cuándo saldrá ni cuántas canciones tendrá, pero esto ha sido todo como muy sin querer queriendo y la presión no es la misma que otro disco porque realmente he hecho lo que mejor sabía hacer, que es lo que más natural me ha salido dentro de un estudio. Entonces, si hubiera estado más forzado igual no lo hago de la misma manera, sé que he dado lo mejor, ahora ya el resto no depende de mí.

Pero espera que lo reciban igual de bien, ¿no? Porque ganas sí que hay de su música

Ojalá, claro que sí, que les entretenga un rato, que ahora mismo es lo único que deseo.

En estos tiempos, en la música se habla mucho de 'streamings', de cifras, ¿eso le preocupa o solo quiere hacer su música y sacar lo que lleva dentro?

A mí me enervan mucho los números y las cifras y los puestos. No es que me moleste, es que me distrae mucho. Nunca me ha distraído y ahora con lo efímero que es todo, con lo rápido que va todo, me distrae un poquito más. Entonces hay una pequeña lucha interna por no dejarme llevar por los números en general, porque es que solo son números, para mí la música es mucho más que eso.

¿El artista debe estar comprometido con la sociedad en la que vive? ¿Debe posicionarse, hablar de ciertos temas, o no debe estarlo y simplemente hacer su arte?

Yo respeto lo que haga todo el mundo e intento no juzgar a nadie, porque cada uno lleva sus decisiones a nivel social, político... Yo soy una persona comprometida en su día a día, entonces no puedo dejar de estarlo en mi trabajo también, a través de mi música, a través de actos que no tienen por qué ser públicos, pero sí que hay que ser comprometido. Además yo creo que el público también espera que el artista al que sigue tenga una opinión, otra cosa es que yo me involucre políticamente, porque no soporto nada la política, creo que está muy corrompida ahora mismo.

¿Es más fácil escribir de amor o de desamor?

Creo que es más fácil escribir sobre el desamor pero precisamente por eso en este disco hay una canción que se llama 'Hablemos de amor' y que hablemos de amor del de verdad, del bueno. Muchas veces está infravalorado hablar de amor porque cuando hablas de desamor y de lo que te duele y de los cuernos y de no se qué, pues eso une más, es como el cigarrito de turno, es más social, une, porque es a mí me pasó esto, pues a mí también, pues mira lo que me hizo ésta o mira lo que me ha hecho éste, pues mira no sé qué... y al final hay como más morbo en el dolor y la oscuridad, y creo que el amor debemos reposicionarlo otra vez y volver a poner en su sitio lo bonito que es que se quiera bien, que volvamos a valorar los pequeños detalles. Ahora más que nunca todos los hemos valorado y es un fastidio que tenga que llegar una pandemia para que pongamos todo en la balanza.

¿El Pablo público es el mismo que se ve cuando se apagan los focos?

Ahora sí, más que nunca. A ver, soy más comedido frente a las cámaras, pero sí que soy muy payaso, pero por otro lado también soy una persona muy tranquila en mi día a día, no hay nada que vayan a descubrir, soy una persona muy normal, siempre lo he sido.

Como dice en una de sus canciones de este disco, ¿tiene miedo al día que no queden aplausos y no griten su nombre?

¿Tengo miedo? Hombre, me daría pena porque es mi trabajo y es también el lugar de mis canciones, cuando las publico uno quiere que sean aceptadas aunque sea al menos por alguien, entonces espero que siempre haya alguien que quiera escucharme, pero también te digo, si no es así, pues me cojo el petate y me voy (risas).

Siempre ha preservado muy bien su privacidad, pero ¿cómo se sintió al saber, tras hacer pública hace unos meses su orientación sexual, que eso sirvió para que muchas y muchos jóvenes le tomaran el ejemplo y les sirviera para dar ese paso?

Pues muy agradecido también y muy feliz por las cosas buenas que ha provocado. Pero hay que seguir, y precisamente en la naturalidad y en la normalidad está que sigamos. Y que mi trabajo es la música y lo que he dicho siempre, jamás hablaré de otra cosa que no sea eso.

Si mira para atrás, ¿sigue siendo el travieso de siempre?

Sí, sí, y yo creo que más, para desgracia de mi entorno yo creo que más (risas).

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La gente que le sigue va a escuchar este trabajo, pero a los que no lo hayan hecho antes y lean esta entrevista ¿qué les diría para que escuchen 'Vértigo'?

Pues que es un disco que habla de ellos también, aunque no lo sepan. Que es un disco de carne y hueso, como todos.