02 dic 2020

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FENÓMENO AUDIOVISUAL

'The Crown', acusada de ser "grotescamente injusta" con la familia real británica

Historiadores, biógrafos reales y periodistas cuestionan la mezcla de realidad y ficción en la serie

Begoña Arce

Una imagen de la temporada cuatro de ’The Crown’.

Una imagen de la temporada cuatro de ’The Crown’.

La cuarta temporada de 'The Crown' ha provocado un 'electroshock' en el Reino Unido. La serie ha sido acusada de "caricaturizar a la familia real de la peor manera posible", presentando a casi todos sus miembros de forma "inmisericorde", como gente "detestable". Incluso "parece simpatizar con el IRA", la banda terrorista que acaba con la vida de Lord Mountbatten en el primer capítulo.

La controversia llega con la aparición de Margaret Thatcher y la princesa Diana, dos figuras cuyo recuerdo para los británicos está lejos de haberse borrado. La primera mujer elegida al frente del Gobierno en mayo de 1979, es aún idolatrada por ciudadanos a punto de entrar en residencias y provoca urticaria a otra buena parte de la población. De Thatcher se han hecho ya versiones cinematográficas, televisivas y teatrales. Según 'The Sun', la de la actriz Gillian Anderson es "totalmente errónea", "una parodia" según los mensajes de los espectadores que recopila el diario y que critican la "entonación de la voz forzada" y la "grotesca caricatura de la dama de hierro", a la que presentan envejecida y cansada, cuando a principios de los 80 era todo energía ciertamente arrolladora.

Retrato cruel

A Diana, la serie la convierte, según el historiador Hugo Vickers, en "la heroína representada, bajo mi punto de vista a menudo injustamente, como la víctima de una familia sin corazón". El popular presentador de televisión Piers Morgan, que se curtió en la prensa tabloide, echa leña contra de 'The Crown' por hacer de la reina "una mujer fría, sin corazón e inhumana",  y de Diana una criatura "ilusoria, incapaz, infantil, de una inocencia embarazosa, petulante, bulímica y un poco majareta". Otros han criticado las escenas "demasiado crudas y gratuitas" de la princesa, "con la cabeza casi permanentemente en la taza del váter", debido a sus desarreglos alimentarios.  

La biógrafa real, Penny Junor, critica al creador de 'The Crown', Peter Morgan, por haber hecho "el más cruel, horrible e injusto retrato" de cada miembro de los Windsor y de príncipe Carlos en particular. El heredero había sido pincelado con simpatía en las temporadas anteriores, pero no en esta. "Debe de estar increíblemente disgustado", afirma Junor. Otros 'confidentes' del príncipe se quejan de la "presentación realmente poco favorecedora", de él y de Camila Parker Bowles. Su hijo Guillermo, hacen saber allegados, está también muy disgustado. Cree que "sus padres han sido explotados y presentados falsa y simplistamente para hacer dinero". La flecha, lanzada o no por el duque de Cambridge, va dirigida contra su hermano Enrique, con el que ha roto las relaciones, y quien, junto a Megan Markel ha firmado un contrato de colaboración con Netflix. Esa guerra de los Windsor está aún por rodar.

Abuso de la licencia artística 

El peligro con 'The Crown', desde que comenzó a emitirse, es que decenas de millones espectadores, subyugados por la puesta en escena majestuosa, el vestuario divino, los preciosos paisajes bucólicos y un hilo narrativo envolvente, tomen el drama como una verdad histórica. Más aún cuando la ficción se mezcla con verdaderas escenas documentales de la época, como la matanza del Bloody Sunday, mientras la reina a caballo participa en los fastos del Trooping the Colour.

En 'The Guadian', un periódico que se declara a favor de la república, el columnista Simon Jenkis acusa a la serie de ser "fake news" de "secuestrar la realidad" y de "abusar cobardemente de la licencia artística". Jenkis aduce que "se han construido palabras y actos de individuos vivos, para servir a una trama que parece escrita por los mayores fans de Diana". Este tipo de trabajo llega a todos los rincones del mundo y, según Jenkis, debe estar sometido "a algún tipo de regulación" sobre la veracidad de unos contenidos semi documentales que se presentan "basados en una historia real".