30 nov 2020

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UN FUTURO INCIERTO

Siete puntadas sobre el futuro de la moda

De las pasarelas híbridas a la apuesta del lujo por la Navidad

Luis Miguel Marco

Desfile de alta costura de Chanel, el pasado enero en París.

Desfile de alta costura de Chanel, el pasado enero en París.

Abróchense los cinturores

La pandemia ha dado un tijeretazo al sueño exportador de la moda española. Lo resumía así el portal Moda.es esta semana. El año pasado, España batió el récord de sus exportaciones de moda, superando por primera vez en la historia la barrera de los 25.000 millones de euros, tras 10 años creciendo. Pero llegó el coronavirus y primero la paralización de las fábricas en Asia frenó las importaciones de moda española, que decidió aprovisionarse en los países de cercanía. Cuando la pandemia llegó a Europa y provocó el cierre de comercio, de talleres y el frenazo de la demanda, el músculo exportador de la moda española quedó tocado. Abril se saldó con el peor dato en la historia para el comercio español de moda en el extranjero, con una caída de las exportaciones del 66,2% y un desplome de las importaciones del 53,8%. Con el covid-19 se ha rasgado el sector. En un foro virtual organizado por la CEOE, el presidente de Inditex, Pablo Isla, hablaba claro esta semana: "Nos enfrentamos a una crisis de una magnitud enorme".

La nueva moda, al ralentí 

Algunos nombres propios del diseño, con Giorgio Armani a la cabeza, ya han puesto de moda otra palabra: ralentización. A sus 85 años, uno de los pesos pesados en el sector del lujo espera que esta crisis sea una oportunidad para cambiar lo que no estaba funcionando y para redefinir un nuevo panorama en un sector, que en las últimas décadas, ha estado marcado por un ritmo frenético de diseño, manufactura y entrega. "Ya no quiero trabajar así, me parece inmoral", reflexionaba en una carta publicada en la revista estadounidense 'Women Wear Daily'. También reclamaba el italiano un calendario más razonable: "El declive del sistema de la moda, tal y como lo conocemos, comenzó cuando el sector del lujo adoptó los modos de funcionamiento de la moda rápida con un ciclo de entrega continuo, con la esperanza de vender más".

¿Acabará el carrusel de los desfiles?

Seguramente no, porque la moda tiene un componente de emoción, pero correrá a otro ritmo y en otros formatos. Armani, profético él, también cargaba en su misiva contra la proliferación de desfiles, convertidos en espectáculos desmesurados. "Basta con la moda como un juego de comunicación, con desfiles en todo el mundo solo para presentar ideas insípidas. Basta de entretenimiento con grandes espectáculos que hoy se revelan como lo que son: inapropiados y vulgares", proclamaba. También hacía un reproche de los viajes contaminantes y el "desperdicio" de recursos para llegar a las pasarelas de todo el globo. "El momento es turbulento, pero nos ofrece la oportunidad única de arreglar lo que está mal, de eliminar lo superfluo, de encontrar una dimensión más humana. Esta es quizás la lección más importante de esta crisis", reflexionaba. En este sentido, muchas voces vuelven a cuestionarse si tiene sentido que París mantenga el escaparate de sus desfiles de alta costura, cuando muchas de sus clientas ni están ni se las espera.

La asignatura de lo sostenible

Seguiremos viviendo un enorme contrasentido. Lo reconocía en estas páginas Javier Goyeneche, fundador de la firma Ecoalf. "Todavía hace falta más conciencia sobre lo que significa un consumo responsable y respetuoso con el medioambiente porque, como sabemos, no hay un plan B para el planeta". Y es que, efectivamente, la población española se presenta como la más concienciada de Europa con el problema que ambiental y socialmente está generando la industria actual de la moda, y en especial el 'fast fashion'. El​ 90% dice considerar importante la sosteniblidad a la hora de tomar decisiones de compra, 5 puntos por encima de la media europea, y el 15% ya toma decisiones de compra dando prioridad a la sostenibilidad. ​ A pesar de ello, el ​24% cree que, aunque le preocupe el impacto ecológico,​ la moda sostenible no está a su alcance, principalmente por culpa del precio.  

Lo que manda en el armario

"Mucho mirar, pero poco comprar, y es lógico", así lo resumía esta semana un empleado en uno de los centros de El Corte Inglés en Barcelona. A la espera de ver cómo se comportan las rebajas y promociones del verano, todo parece indicar que aquellas ansias por renovar continuamente los armarios y aquella visión de la compra con una visión cortoplacista ya no será el motor de nuestras compras. El precio manda y el 'fash fashion' seguirá dominando absolutamente en los armarios, tanto en su versión 'high street' (Zara, Mango...) como 'low cost' (Primark). Y más que nunca, mucha gente que antes era reticente no le va a hacer ascos a la ropa de segunda mano.

Las pasarelas híbridas

¿Pensaban que solo los coches son híbridos? Pues no. También el virus les ha dado la vuelta a las presentaciones de marcas y diseñadores. Lo veremos dentro de unos días en Milán, donde habrá por supuesto espacio de seguridad, mascarillas y aforos reducidos en desfiles presenciales como el de Dolce&Gabbana. "No queremos renunciar a la emoción de un desfile", decían los diseñadores, que han elegido los jardines de un hospital, al aire libre, para lucirse con otro de sus aparatosos 'shows'. Pero también habrá presentaciones digitales en forma de vídeos donde se pueda mostrar todo el proceso de diseño y elaboración de las prendas, 'performances' y todo en riguroso 'streaming' y pensado directamente para ser consumido en las redes sociales. En España, la Mercedes Benz Madrid Fashion Week ya ha anunciado que será también híbrida. "Este año se celebrará durante cuatro días, desde el 10 al 13 de septiembre, en IFEMA y se verán las novedades de la moda española de los mejores diseñadores de cada momento, tanto consagrados como jóvenes talentos en una plataforma digital. Se combinarán desfiles presenciales y en la plataforma digital se emitirán los desfiles y otros contenidos" anunciaba la directora Nuria de Miguel. Inmediatamente después, del 14 al 17 de septiembre, la pasarela 080 que impulsa la Generalitat a través del Consorcio de Comercio, Artesanía y Moda (CCAM) será completamente digital.

El lujo confía en la Navidad

Decía Coco Chanel: "El lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad". Otra frase profética. Sin alfombras rojas de estrenos a la vista, sin fiestas glamurosas para el verano, con las bodas pospuestas o con la lista de invitados reducida, el sector de la moda de lujo también se ha contagiado. Sufrirá una contracción de hasta un 35% en el cómputo global del 2020, a pesar del empuje de China, uno de los máximos compradores y productores del mundo (y el 90% del crecimiento del mercado mundial de lujo en el 2019), según el último informe de la consultora Bain & Company. Las firmas de alta gama han intentado volcarse en el comercio electrónico porque el miedo al contagio en las tiendas físicas persistirá. Sus esperanzas están puestas en la campaña de Navidad. "El 2020 será recordado como un antes y un después y para muchos, como un año para olvidar", proclamaba Remo Ruffini, el CEO de la firma Moncler. 

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