26 oct 2020

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en el dia internacional del refugiado

Nach: "Hay mucha gente que no ve un futuro"

El rapero alicantino, con la colaboración del colombiano Juanes, publica 'Pasarán'

La canción es una visión del problema de los migrantes y los desplazados

Joan Maldonado

El rapero Nach y el cantante Juanes.

El rapero Nach y el cantante Juanes. / vicart

Con motivo del Día Mundial del Refugiado, este sábado 20 de junio, el rapero Ignacio José Fornés Olmo, conocido como Nach (Albacete, 1974), con la colaboración del músico colombiano Juanes (Corolina, 1972), publica Pasarán, una canción en la que visibiliza la problemática del migrante y de los desplazados.

-¿Cómo surge el proyecto?

-Hacía un tiempo que le daba vueltas a la canción y en una cena conocí a Juanes. Conectamos genial, empezamos a hablar,  le comenté lo de la canción y enseguida se entusiasmó con la idea. No tenía en mente que él colaborara en un principio, pero me pareció que era una letra y un combo con el que podíamos hacer algo muy bonito. Luego, él desde Miami y yo desde España le fuimos dándole forma.  Finalmente coincidiendo con un concierto de Juanes en Canarias, rodamos el videoclip.

-¿Y la colaboración con Acnur?

-Queríamos poner en el vídeo imágenes reales de refugiados que pusieran en contexto la canción. Imágenes que compartieran ese estado de lucha, de cansancio y de querer avanzar que explica la letra. Contactamos con Acnur y se mostraron encantados en facilitarnos las imágenes y plantearon la posibilidad de seguir colaborando juntos. Y estoy feliz de que sea así.

-Los músicos siempre se han movido entre tener solo una carrera artística y los que a eso le han sumado un mayor compromiso social. En ese sentido, ¿cree que el hip hop tiene una mayor consciencia social?

Desde sus inicios el rap siempre ha tenido un sentido más combativo, por donde viene, por los obstáculos que ha tenido que superar y por expresar una realidad que en determinados lugares era muy cruda. Y aunque aún existe mucho compromiso social, en la actualidad eso se ha perdido un poco.

-¿Son muy malos tiempos para los refugiados?

-Son tiempos más difíciles si cabe. En esta situación del covid, imagine como se habrá sentido un refugiado. Su imposibilidad de moverse se ha intensificado mucho más de la que ya tenía. Son malos tiempos para las minorías, para la gente sin recursos y las personas desfavorecidas. Y eso se verá aun más agravado en los próximos meses. Hay mucha gente que sigue señalando al que no es como él como el culpable de todos sus males y eso siempre afecta a quien está en una situación más débil.

-Acnur estima que hay 79,5 millones de desplazados forzosos. Una cifra dramática.

-Sí. Es como toda la población de Italia. Millones de personas que se han tenido que mover forzosamente. Y resulta más dramático cuando sabes que la mitad de esos desplazados son niños. Niños que están huyendo porque no quieren estar en una guerra en la que a dos metros hay una persona que los quiere matar. Esa es una situación extrema, pero también hay otros muchos refugiados que lo son porque no ven un futuro.  

-En la canción habla de tiempos callados. ¿Hay voluntad de no dar voz a los refugiados?

-Son tiempos que se callan muchas cosas porque se sesga información, se confunde, se dicen cosas con una segunda intención y no se muestran tal cual son. Y el que no tiene poder y fuerza le resulta difícil alzar la voz. Pero es cierto que las redes sociales han dado voz a mucha de esa gente y esas voces calladas  se expanden  y pueden coger mucha fuera. Eso es bueno. Hay lugares en los desde arriba se están planteando que el bienestar de la sociedad no viene dado por el crecimiento económico constante. Veo que hay una  sociedad que está usando  las nuevas tecnologías  a favor de las personas y enfatizando la empatía hacia los otros y el crear una más sociedad  más justa. Y sobre todo hay una generación que se está cuestionando el modelo actual de sociedad.

-En 'Pasarán' canta: 'Deje de contar miserias y pase a contar futuros'. Es una esperanza de una sociedad mejor, más tolerante, pero con mandatarios como Trump y el auge de la extrema derecha en todo el mundo eso se aventura muy complicado.

-Sí, pero también tiene que ser un objetivo común de mirar hacia adelante de una manera más cabal. Lo que pasa es que la extrema derecha hace mucho ruido y encima se les da mucho eco mediático porque venden. Es un discurso rompedor, populista y al final esas frases simples arraigan en una parte de la población. Pero también hay una parte muy importante de los ciudadanos que piensa de una manera muy distinta y que al final van a tener más peso.

¿Alguna vez dejaremos de temer al que no conocemos?

-En las grandes ciudades, donde la mezcla de creencias, culturas, ideología y religiones es mayor, sí que hay un sentido más profundo de querer crecer y avanzar. Es en las poblaciones pequeñas, donde la mezcla es menor es donde  la extrema derecha crece. La única referencia que tienen es del inmigrante que viene a  trabajar, del que se pueden aprovechar pero al que no se quieren acercar.

-Habla de miradas incomodas.

Sí, el migrante, el refugiado resulta incomodo para muchos porque no sabes cómo comportarte con alguien de fuera y tendemos a generalizar Eso se acaba intentando conocer a las personas, su situación, quién es y lo que nos puede ofrecer. Nuestra mirada incomoda está en que nos han impregnado de prejuicios, nos han educado en ellos.

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