ENTREVISTA ROZALÉN

Rozalén: "Si dijera lo que pienso ya me habrían quemado"

La cantautora manchega Rozalén llevará su música comprometida este jueves al Festival de Cap Roig, el viernes al de Cambrils y el sábado al Sons del Mon de Roses

Rozalén, en una imagen promocional.

Rozalén, en una imagen promocional. / MIREIA REYNAL

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Natàlia Queralt

La carrera de María de los Ángeles Rozalén (Albacete, 1986) es un caso atípico. Pasó de formar parte del circuito de cantautores alternativos a firmar con la discográfica Sony y sellar así su entrada en el 'star-system' musical español. Desde entonces, ha publicado tres álbumes sin renunciar a las letras comprometidas y la crítica social que caracterizan su música. El último; ‘Cuando el río suena…’ (2017), donde la cantautora manchega relata episodios de su historia familiar, que resulta ser una narración compartida por muchas familias españolas. El jueves 1 de agosto Rozalén actuará en el Festival de Cap Roig, y el sábado 3, cerrará el Festival Sons del Mon.

'Cuando el río suena...' es su álbum más reflexivo. ¿Le costó componer esas canciones?

Este álbum es superíntimo porque estoy cantando la historia de mis padres, la de mi abuela… ¿Y, qué hay más personal que esto? Componer estas canciones ha sido un acto de valentía para mi. Pero, antes de hacerlo, he tenido que convencer a mi familia porque hablo de temas tabú como la memoria histórica, el celibato en la Iglesia o la fundación de ETA.

¿Qué le inspira a la hora de componer?

El amor y el desamor inspira que te mueres, porque cuando rompes con tu pareja las canciones salen como churros. Pero yo vengo de la psicología social y estoy atenta a lo que pasa a mi alrededor. A mi me inspiran millones de cosas. De hecho, soy hipersensible y siento un gran compromiso social. A mi eso de comer mientras ves el telediario me parece cínico.

Muchos artistas rehúyen las historias personales en sus trabajos, pero este no es su caso. ¿Por qué?

Yo respeto el trabajo de todo el mundo, pero a mi es lo que me sale. También he hecho canciones inventadas donde tiro de imaginación como ‘Berlín’ o ‘Comiéndote a besos’ que habla sobre el VIH. Pero es cierto que cuando uno cuenta lo suyo, cuando uno canta lo que vive… uf. Además lo uso mucho como terapia. Cuando yo canto la historia de mis padres o de mi abuela, siento muchísimas cosas, y claro, no hay mentira en lo que digo. 

En su canción ‘Justo

Cuando empecé a escribir esta canción, aún no habíamos encontrado la fosa de mi tío abuelo, Justo. Yo tenía ganas de cantar lo que mi abuela me había explicado desde niña y el calvario que supuso para ella. En mi familia hubo gente que desapareció y yo tengo la obligación de contarlo y defenderlo. Sé que es meterse en política, pero también es humanidad.

¿Ha recibido críticas por este tema?

Cuando alguien me critica por eso, yo ya me río. Si hay alguien que no se alegra de que una familia encuentre a un miembro desaparecido, entonces creo que el problema lo tiene él. De hecho, mira la que están liando por querer desenterrar a un dictador de un sitio donde no tiene que estar. Más lógico, imposible.

Rozalén, en un concierto en el Palau de la Música, en febrero del 2018. / FERRAN SENDRA

En la ‘La puerta violeta

Hemos dado muchos pasos adelante, pero también hay casos donde vamos para atrás, como con las letras de las canciones donde a las mujeres nos tratan como objetos sexuales o en la publicidad. Para mi el feminismo es la única revolución de amor de la historia. La base siempre está en la educación y en la reeducación. Nuestra generación está cambiando las cosas. Yo lo veo con mis padres. Ahora él colabora mucho más en las tareas de casa. Pero nos queda tanto por hacer…

¿Cómo reacciona el público cuando canta temas tan personales y comprometidos en vivo?

Depende mucho de dónde cante y de cuál sea mi público. A veces pienso: hoy ha sido el aplauso más triste de toda mi vida. En cambio, cuando canto delante de un público más reivindicativo y sensibilizado, me aplauden durante minutos y todos nos emocionamos. Aunque haya gente que no piense como yo, escuchar canciones que hablan sobre desaparecidos, memoria histórica o violencia machista creo que nos duele a todos, independientemente de cuál sea tu bando.

¿Se puede cantar sobre cualquier tema por espinoso que sea?

Yo creo que tengo algo, que hay otros grupos que no tienen: el respeto. Muchas veces las formas te quitan la razón. Yo le doy mil vueltas a las letras para que no haya frases que puedan molestar. Por ejemplo, cuando canto ‘El hijo de la abuela’, donde hablo sobre el nacimiento de ETA [su abuela acogió a Miguel, el fundador ideológico de la banda que en sus inicios no usaba la violencia], lo hago con respeto. A mi me han llegado a llamado proetarra, pero yo no hago apología del terrorismo. A veces creo que si realmente dijera lo que pienso ya me habrían quemado.

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¿No le daba vértigo sacar un trabajo tan ideológico?

El miedo que tenía al principio era normal porque este trabajo es tan arriesgado que te puedes pegar una buena hostia. Pero con este disco es cuando más hemos aumentado de público. Ahora tengo mucho más claro que tengo que defender mis ideas. Creo que la honestidad está de moda y ser natural vende. En mi caso, no hay trampa ni cartón. Somos un grupo que llegamos después de haber currado en muchos bares… ¡y queremos quedarnos mucho tiempo!