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ENTREVISTA

Mario Vaquerizo: "Yo de los periódicos solo leo lo que viene firmado"

Presenta su libro 'Cuentos para niños rockeros' (Espasa)

Luis Miguel Marco

Mario Vaquerizo, en el hotel Condes de Barcelona, la semana pasada.

Mario Vaquerizo, en el hotel Condes de Barcelona, la semana pasada. / LUIS MIGUEL MARCO

«Yo soy muy devoto de Sant Jordi. Me encanta», lanza Mario Vaquerizo (Madrid, 1974), que luce un dragón en la espalda de su camisa y está listo para la andanada de firmas que le esperan este 23 de abril de su libro de encargo 'Cuentos para niños rockeros'. Por él desfilan sus 50 estrellas de rock más queridas, entre ellas, no se asusten, Bambino, Rafaella Carrà, Alaska y Mozart. 

Curioso lo de Mozart. Sobre todo porque ni el pop ni el rock existían ni como palabra en su época.  
¿Sabes qué pasa?  Que para mí  el rock no es cómo suena una canción, es una actitud frente a la vida. Que un crío superdotado llenara con su música los palacios me parece un revulsivo. El rock no nace con Elvis, y que conste que él es una estrella incluso cuando cantaba para las viejecitas en Las Vegas. La esencia del rock está en hacer lo que quieras en cada momento y perseguir tus sueños. Es ser dueño de tu vida. En el libro meto a mis 50 figuras rockeras favoritos. Bambino es otro  adelantado a su época, el gitano más glam del mundo. Puro rock.

¿Qué ha descubierto al hacerlo?
Que mis ídolos musicales son también mis referentes estéticos. El rock es también espectáculo. Por eso no meto a Joan Baez y la canción protesta, que a mí no me llegaron. O el grunge de Kurt Cobain. O los Beatles. O Sid Vicious, abandarado del punk, que tampoco está porque para mí fue un niñato absurdo.


¿Le ha costado escribir para críos?
La editorial me lo propuso. Son ya cuatro libros y me siguen llamando porque vendo y a mí me da dinero. Al principio dije no pero como soy un maricón inquieto me dije voy a probar, con todas la consecuencias. Y los niños se me dan bien, me adoran.


Aborda con mucho tacto los tópicos del sexo y las drogas.
Y las relaciones tóxicas como las de Amy Whinehouse. O la historia de mi amigo Fabio McNamara, que para mí es una obra de arte humana. No pretendo dar lecciones a nadie, pero te digo que los clichés del 'rock and roll' no conducen a ninguna parte. Se puede ser todo un personaje sin necesidad de interpretar ningún papel. 

Cuenta que de niño se quedó prendado de John Travolta en 'Grease'.
Cada Navidad la vuelvo a ver y me pongo de muy mala leche cuando todos los críticos sesudos dicen que es malísima. Olivia Newton John estaba un poco mayor para el papel de Sandy pero es innegable que la banda sonora es sencillamente perfecta. Tenía 4 años y medio cuando la vi por primera vez y me cautivó. Yo no quería jugar a fútbol. Yo quería vivir allí dentro.


Luego le llevan a un parque de atracciones en la Costa del Sol, toca Mecano y aquello fue una revelación.  
Y aquello me cambió la vida. Eso se lo he contado a Ana Torroja muchas veces. Porque, ¿sabes lo bonito que es poder conocer a tus ídolos de cerca? Yo me he comido gusanos con Ana Torroja en México. ¿Y sabes qué dijo en una entrevista? Que ojalá hubiera más gente en el mundo como Mario Vaquerizo. Siempre fui muy mitómano y por eso tengo mucha cultura musical, desde el 'Superpop', 'El gran musical' y 'La bola de cristal'  Ana Torroja es otra rockera, por eso está en mi libro. Y lo tuvo difícil, a la sombra de los hermanos Cano. Señores, la jabata era ella defendiendo aquellas canciones en el escenario. Y a día de hoy es ella la que tiene una carrera en solitario. En México es una auténtica estrella, pero lo que más me gusta de ella es su humildad. Y ya digo: fue ella quien consiguió que comiera gusanos por primera vez. 

El otro día en su Instagram hablaba de sus lentejas. Después de su paso por ‘Masterchef’, ¿se enfrenta a lo que sea?
Con limitaciones. Yo las lentejas las sirvo con espuma de papata 'revoltá', con ajo y pimentón. Hago un buen guiso, con su sofrito, su panceta, su jamón, su morcilla... y luego le pongo la espuma, con el sifón, que le gusta a mi mujer. Porque hay que cocinar para las mujeres que te quieren y a las que quieres.

Alaska también tiene su capítulo. 
Sí, aunque ya había escrito un libro sobre ella. De quien no había escrito es de Nacho Canut, que es una persona muy tímida y a la que respeto muchísimo. Yo que no tengo el gen de componer le respeto mucho. A veces se lo digo y me contesta que yo tengo el gen de hablar por teléfono.

¿Eligió a los ilustradores? 
Sí. Empezando por Juan Gatti, que me ha hecho una portada maravillosa.

Oiga, ¿qué pasó el otro día en televisión con su comentario sobre Michael Jackson?
No paso nada, cariño. Yo soy periodista y entiendo que llamara la atención un titular incendiario. Yo voy a seguir diciendo las cosas que pienso, que Jackson era un gran artista y lo que hiciera con su vida privada no me interesa absolutamente nada y eso no quiere decir que lo esté justificando o salvando. Dije que no me sorprenden nada las acusaciones [de pederastia], pero sí que una madre deje a su hijo dormir con un señor y que cuando le pagan se calle en el juicio. Y repito, yo quiero seguir escuchando el 'Thriller', que me parece una obra maestra. Como también me gusta el cuadro de algún pintor que quizá haya sido un maltratador. O me gustan las novelas de un escritor aunque su vida sea deleznable. Eso es lo que he querido decir simplemente. No estoy justificando un hecho aberrante, simplemente digo que se veía venir, ¿sabes lo que te quiero decir?. Es que estamos asisitiendo a un tipo de periodismo que no me gusta nada, el que da por noticias las opiniones de terceros. Yo de los periódicos solo leo lo que viene firmado.

¿Nadie quiere comprar Neverland?

Porque está dejado de la mano de Dios. Pero a mí me hubiera gustado ir en su momento. Para hacer el libro me documenté mucho. Me metí en la página oficial de Neverland y me fascinaba esa decoración, ese parque de atracciones, ese cine abierto las 24 horas... y te dabas cuenta, claro, de que ahí había un problema. 

No hará una segunda parte del libro?

De momento no. Y mira que estoy contento porque ya vamos por la segunda edición en una semana. Mi padre me ha dicho que es el mejor libro que he escrito y que voy a vender mucho.

¿Está ya mejor de su espalda?

Sí. Lo he pasado mal, porque el dolor me impedía ser yo. Pero vamos saliendo. Y encima arranco gira con las Nancy Rubias. Yo soy así. Como las putas, de un lado a otro. Me pone mucho esta locura de la promoción. Pero a medida que te haces mayor te das cuenta que la energía no es la misma y no puedes hacer todo lo que te propones. Y tienes que aprender a decir no.

¿Volverá a hacer teatro?

Volvemos con una nueva obra en octubre, escrita también por Felix Sabroso. Después de 'El amor sigue en el aire' nos vamos los mismos de 'tournée'. Bibiana Fernández, Manuel Bandera, Olvido, yo y también Marisol, la mujer de Manuel. La obra se llama 'La última función' y me hace muy feliz volver a pisar los teatros. Cuando hacíamos la gira yo me sentía como 'El viaje a ninguna parte' de Fernando Fernán Gómez. Era como dar conciertos. Bueno, mas difícil porque tenía que ceñirme a la disciplina del texto. Nos íbamos con la Nancy furgo, con los perros de Bibiana, los de Manuel... recorriendo ciudades por toda España. Era maravilloso. Ibamos a estar un mes y fue año y medio. También quiero volver al teatro porque es la primera vez que no me 'engorilo' trabajando con mi mujer. 

¿Qué quiere decir?

Que Olvido y yo tenemos formas diferentes de trabajar. Como cuando hicimos el 'reality' o como cuando ejerzo de mánager de Fangoria. Pero en el teatro hemos llegado de forma natural  a un entendimiento que hace que disfrutemos mucho en el día a día. Es total.

¿Le gusta entonces que le dirijan?

Yo soy un profesional, no lo olvidéis. Y respeto mucho el trabajo en equipo. Y no voy a faltar nunca al respeto al autor. Y voy a ensayar todos los días del mundo. Y cuando salga al escenario la gente tiene que ver a mi personaje, como cuando salía haciendo de Paco, un okupa. Lo más opuesto a mí, que amo la propiedad privada.