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en carpe diem

Homenaje a la 'Vicenta', icono canalla de la noche de Barcelona

Empezó en las barras de Studio 54 de Nueva York, ha trabajado en los mejores locales y sigue en activo a sus más de 70 años

PATRICIA CASTÁN

Vicente Córdoba, en el escenario en pleno brindis.

Vicente Córdoba, en el escenario en pleno brindis. / KIKO ROMANO

La fiesta se titulaba '10.000 noches bailando con la Vicenta'. Pero el curtídisimo personaje nocturno calculaba que bien podrían ser el doble. Porque Vicente Córdoba (1948) ha vivido y trabajado siempre por y para la noche, como un vampiro al que la salida del sol incita a irse a la cama. Mucho tiempo después de la edad de jubilación, este agitador sigue dándolo todo desde hace unos años en el restaurante y club Carpe Diem del paseo Marítim, que la noche del jueves le agasajó con un divertidísimo homenaje que repasaba en un vídeo su historia desde sus inicios noctámbulos tras la barra del mítico Studio 54 de Nueva York hasta la actualidad.

Steve Rubell, el dueño de la sala neoyorquina, lo descubrió en la cola de la disco y se rindió a sus "pintas". Por aquel entonces aparte de guapo, ambiguo y descarado, Vicente ya tenía una imagen rompedora que lo hizo encajar como anillo al dedo y le llevaría a conocer -en distintos periodos- a David Bowie, Tina Turner y Freddy Mercury, entre otros, que le regalaron prendas que aún conserva como tesoros. Como una chupa de cuero azul del líder de Queen.

Más conocido como la Vicenta, al amparo de la noche ha sido camarero, promotor, animador, relaciones públicas y personaje en toda regla. Al volver a Barcelona fue el alma del Studio 54 del Paral·lel, donde vestía faldas y se subía a la barra para rociar al personal con una manguera de soda entre el delirio colectivo. Y también dio color en Otto Zutz, KGB, Pachás de toda España y vivió en Londres, Amsterdam y Miconos. 

Caretas con su imagen

Su carrera, bajo la luna y los neones le llevó a vivir también en primera línea la movida madrileña y mezclarse con la troupe de Almodóvar. Una vida de película que incluye un premio de lotería millonario y ser desplumado por amor...

La noche del jueves, este incombustible hombre menudo que nació a contracorriente en un pueblo de Ciudad Real y luego hizo del Poble Sec su reino, prometió seguir dando guerra mientras el cuerpo aguante, mientras varias generaciones de clientes y amigos le rodearon en una cena y posterior fiesta ataviados con caretas con su rostro y su barba inconfundibles. "Perracos y perracas, he dado y seguiré dando lo mejor de mí, es una promesa y una amenaza", sentenció. 

Temas: Discotecas