18 sep 2020

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cambio radical

El adiós a Conchita Wurst

Thomas Neuwirth lanza su nuevo sencillo con una imagen totalmente renovada

Marisa de Dios

Conchita Wurst, ganador de Eurovisión en el 2015.

Conchita Wurst, ganador de Eurovisión en el 2015. / AFP / PETER STEFFEN

En el 2014, la victoria en Eurovisión de Conchita Wurst catapultó a la fama al austriaco Thomas Neuwirth, el cantante que había detrás de esta artista que deslumbró a los telespectadores del festival europeo de la canción con su impresionante voz pero, sobre todo, con su impactante imagen, con larga y oscura melena, barba, bigote, maquillaje y ceñido vestido de mujer. Un 'look' con el que enarbolaba la bandera del respeto a la diferencia y a la tolerancia y que ahora ha dejado completamente atrás.

HIT ME @ midnight

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El artista parece haber dicho el adiós definitivo al estilismo que le hizo famoso en el videoclip de su nuevo sencillo, titulado 'Hit me'. Con pelo corto, rubio platino y barba y bigote del mismo color, poco queda de Conchita en las imágenes en las que Neuwirth aparece vestido de negro resaltando su figura y con un chándal de corte masculino, mientras se contonea al ritmo de música electrónica. Lo único que recuerda a la ganadora de Eurovisión son sus sensuales movimientos femeninos.

De hecho, el cantante austriaco ya había adelantado en algunas entrevistas que el personaje que había creado no duraría para siempre. "Debo matarla. Tengo la sensación de que quiero crear un nuevo personaje", aseguraba en el 2017. 

Hace unas semanas, había sorprendido con unas imágenes en las que se mostraba con la cabeza rapada y sin peluca. Y hace unos años, también había prescindido durante un tiempo de su característica barba.

 

Convertida en abanderada de la lucha por los derechos de la comunidad LGBT, Conchita ya anunció nada más triunfar en el certamen musical europeo con la canción 'Rise like a Phoenix' que se proponía divulgar un mensaje de "paz y libertad" por todo el mundo. Una libertad que a Neuwirth le había costado conseguir después de haber sufrido 'bullying' durante su adolescencia por su condición sexual, una experiencia que le llevó a crear el personaje de esta mujer barbuda que le ayudó a tomar las riendas de una carrera musical que no había conseguido despegar cuando cantaba vestido de hombre.

Hace un año, la artista hacía gala una vez más de su empoderamiento cuando anunció en las redes que era portadora del VIH. "No le daré a nadie el derecho de asustarme e influir en mi vida", sentenció, tajante, aludiendo al motivo que la llevó a confesar que era seropositiva: el chantaje de un exnovio. Como el ave fénix del que hablaba en su balada de Eurovisión, Conchita resurge de sus cenizas para afrontar una nueva etapa y ser ahora, simplemente, Wurst.