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LA MASCOTA MÁS RICA DEL MUNDO

Choupette, la gata 'influencer' de Lagerfeld que también heredará su fortuna

El felino tiene casi 200.00 seguidores en Instagram, dos criadas y solo el 2014 ganó 3 millones por un par de anuncios

"Es el centro de mi mundo", llegó a decir de ella el 'káiser' de la moda

El Periódico

Lagerfeld con Choupette, en el 2015.

Lagerfeld con Choupette, en el 2015.

El mundo de la moda se ha quedado huérfano tras la muerte de Karl Lagerfeld, que falleció este martes en París a la edad de 85 años. Pero la desaparición del káiser, además, deja sin padre a Choupette, la gata que el director artístico de Chanel, Fendi y la marca de su mismo nombre adoptó en el 2011 y que se había convertido en el "centro" de su mundo

"Es irresistible", la definió el diseñador en el plató del programa Le Divan de Marc-Olivier Fogiel, en febrero del 2015. "Ella tiene su propia fortuna, es una de mis herederos. Si algo me pasa las personas que cuidan de ella [dos o tres, según algunos medios] no estarán en la miseria. Choupette es una chica rica", aseguró.

Tres años después Lagerfeld volvió a hacer referencia a la herencia de Choupette en el número de abril de la revista Numero: "No se preocupe, hay suficiente para todos", bromeó el modisto que ha muerto soltero y sin hijos. Cuando en la misma entrevista le recordaron que en Francia está prohibido legar a un animal, respondió sarcástico: "No se preocupe, no soy francés" [nació en Hamburgo, Alemania, en 1933].

Del resto de posibles agraciados con la fortuna del diseñador, que se calcula asciende a 200 millones, nada se sabe por ahora. 

Regalo de su protegido

Choupette fue un regalo de Baptiste Giabiconi, el modelo francés de 29 años imagen de Chanel, Fendi y la marca Karl Lagerfeld con el que se había relacionado sentimentalmente al modisto. Y no pudo ser un regalo más acertado. "Todavía no hay matrimonio entre hombres y animales, nunca hubiera pensado que me enamoraría de esta manera de un gato", dijo el modisto de Carolina de Mónaco, Carla Bruni y Claudia Schiffer, entre otras, en una entrevista para la CNN del 2013.

La princesa de raza birmana a la que Lagerfeld comparaba con Greta Garbo tiene casi 50.000 seguidores en Twitter y es una influencer en Instagram, donde acumula 182.000 fans. También cuenta con su propio blog (www.choupettesdiary.com), donde ayer le dedicó una carta de despedida al icónico creador de las gafas de sol.

"Él vivirá para siempre en mí y en todos sus fans", ha escrito la mascota. "Estoy eternamente agradecida por la vida y el amor que me dio tras adoptarme. Nunca olvidaré los momentos que compartimos juntos, viajando, explorando y creando", asegura el minino, que se despide así de su dueño: "Que su memoria viva para siempre a través de sus trabajo y nunca olvidamos que su genio creativo está ahora sentado en el paraíso cerca de mamá Coco Chanel". 

Algunos de esos momentos juntos se pueden rememorar en la cuenta del famoso felino.

Fortuna propia

Pero Choupette también cuenta con su propia fortuna forjada como una auténtica celebrity. En el 2014  facturó tres millones de dólares por participar en dos campañas publicitarias para un coche en Alemania y una marca cosmética en Japón. Además, cuenta con su propio vino, ha inspirado una biografía (Choupette: la vida privada de una gata de la moda de altos vuelos), y el año pasado estrenó su propia línea de maquillaje, con dos barras de labios y una paleta de sombras de ojos. También fue la musa de una línea de moda de Lagerfeld, con bolsos, camisetas, gafas y zapatos.

Portada de revistas

La fama de la mascota es tal que varias marcas de comida para animales intentaron cortejar a Lagerfeld para ficharla. Fue en vano. "Ella es demasiado sofisticada para eso", zanjó el alemán. Choupette sí que accedió, sin embargo, para ser portada de Vogue, Madame Figaro o Lucky.

Era el ojito derecho de Lagerfeld, que fomentaba sus costumbres de diva: jamás ha comido en el suelo, sino subida a la mesa. De ella cuidan dos doncellas las 24 horas del día, que se encargan de su aseo y la cepillan cuatro veces al día. Se encargan de darle comida fresca, que el sirven en tres platos de plata.

Según Le Monde, el diseñador ya lo tenía todo previsto antes de morir y le compró una casa a una de sus cuidadoras, Françoise, "para que alguien la cuide cuando yo no esté".