02 abr 2020

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EN 'VOGUE'

Justin Bieber y Hailey Baldwin no tuvieron sexo hasta después del matrimonio

"Ella es la seguridad que siempre necesité", confiesa el ídolo en un extenso reportaje en el que también habla de Dios y la depresión

El Periódico

Justin Bieber y Hailey Baldwin, en julio del año pasado, en Nueva York.

Justin Bieber y Hailey Baldwin, en julio del año pasado, en Nueva York.

En una extensa entrevista para la revistaVogue, Justin Bieber (24) y Hailey Baldwin (22) han hablado largo y tendido de sus primeros meses de casados, de su relación de pareja, del sexo, Dios y las adicciones que el cantante de Ontario dice haber dejado atrás. Muy acaramelados posan para Annie Leibovitz en la portada de la publicación de Anna Wintour: la modelo y sobrina del actor Alec Baldwin, de blanco y con un gran diamante en el dedo anular, descansa sobre las rodillas del intérprete de Sorry, que va sin camiseta luciendo tatuajes. "Ella es la seguridad que siempre necesité", confiesa en la primera página del número de marzo el enamoradísimo artista.

Y es que después de años de muchos conciertos y excesos, Bieber parece estar entregado ahora a su nueva etapa espiritual alejado de escenarios, bares de copas y fotógrafos.

La culpable de todo este cambio es su chica, por la que se saltó el año de celibato autoimpuesto. Tras un breve romance de 12 semanas se unieron en matrimonio medio en secreto el pasado septiembre en un juzgado del bajo Manhattan. Como la pareja no quería tener sexo sin pasar antes por el altar, aceleraron los planes de boda. Fue el tío Baldwin el que en la alfombra roja de los Emmy, en noviembre, se fue de la lengua para sorpresa de todos: "Ellos fueron y se casaron. No sé cuál es el problema", soltó.

Dios y sexo

Sorprenden las ideas acerca de Dios y el sexo que explica el cantante durante la entrevista, con afirmaciones del tipo: "Dios no te pide que no tengas sexo por él, porque tenga unas reglas y cosas así. Lo que él intenta es protegerte del daño y el dolor".

Tantos años lidiando con la fama desde niño le llevaron a tener lo que califica como "un problema legítimo con el sexo". Era su vicio, una adicción que hacía mucho tiempo había dejado de proporcionarle ningún placer, relata en Vogue.

Decidió entonces que no tener relaciones sexuales sería una forma de sentirse más cerca de Dios. "A veces las personas tienen relaciones sexuales porque no se sienten lo suficientemente bien. Porque carecen de autoestima. Las mujeres hacen eso, y los chicos también. Quería volver a dedicarme a Dios de esa manera, porque realmente sentía que era mejor para mi alma. Y creo que Dios me bendijo con Hailey".

Terapia de grupo

Su última tanda de conciertos le dejaron K.O.: "Me deprimí mucho en la gira (Purpose). No he hablado de esto, y todavía estoy procesando muchas cosas que no he contado. Estaba solo. Necesitaba algo de tiempo", recuerda el cantante, que hasta tuvo que acudir a terapia de grupo.

"Te sientas en una colchoneta, pones una almohada y le das una paliza a tu pasado. Superé el hecho de que mi madre estuvo deprimida gran parte de mi vida y mi padre tiene problemas de ira. Cosas que pasaron y con las que estoy enfadado", cuenta.

Hailey ha sido parte de esta terapia. Se conocieron hace 10 años durante el programa de televisión Today. Entablaron una tímida amistad, que se afianzó luego cuando ella comenzó a asistir a los servicios en Hillsong, una iglesia pentecostal fundada en Australia en 1983 a la que ambos pertenecen. "Un día, Justin entró en Hillsong y me dijo: 'Oye, te hiciste mayor'. Yo dije: 'Sí, ¿qué pasa?' Con el tiempo, se convirtió en mi mejor amigo, pero no estábamos saliendo".

Más tarde sí que fueron novios brevemente; rompieron al poco. Pero el verano pasado la iglesia les volvió a unir: se reencontraron en una conferencia a cargo del pastor que ofició la boda de Kim Kardashian y Kanye West. Tan solo un mes más tarde, Hailey ya lucía un anillo con un diamante que el músico le había regalado.

Buscar la paz

"Lucho por encontrar la paz. Siento que me importa mucho y quiero que las cosas sean tan buenas y quiero que la gente me quiera. Hailey es muy lógica y estructurada, lo que necesito. Siempre he querido la seguridad: mi padre se había ido a veces cuando era un niño y estaba en la carretera. Con el estilo de vida que tengo, todo es muy incierto. Necesito que al menos una cosa sea cierta", confiesta Justin. Y esa "cosa" es ella, su mujer.