Ir a contenido

DEBATE EN EL REINO UNIDO

Peligro, duque al volante

El marido de la reina Isabel II, de 97 años, sufre un accidente y 48 horas después vuelve a conducir sin cinturón de seguridad

Begoña Arce

El duque de Edimburgo, al volante de un vehículo, charla con su esposa, la reina Isabel II, en una imagen de mayo pasado.

El duque de Edimburgo, al volante de un vehículo, charla con su esposa, la reina Isabel II, en una imagen de mayo pasado. / EFE / NEIL HALL

Felipe de Edimburgo sigue dando que hablar a pesar haber dejado sus compromisos oficiales en el 2017.  Su recorrido, siempre un paso atrás de su esposa, la reina Isabel II, ha estado lleno de desplantes y meteduras de pata. Acusado a menudo de arrogancia, acostumbrado a hacer siempre lo que le ha dado la real gana, en el último incidente en el que se ha visto envuelto ha debido intervenir la policía.

El duque de Edimburgo, con 97 años bien cumplidos, fue formalmente amonestado la pasada semana por conducir sin el cinturón de seguridad puesto, cuando circulaba cerca de la residencia real de Sandringham. La cosa no habría desatado una ola de críticas de no ser porque, solo 48 horas antes, el duque había sufrido un aparatoso accidente de carretera en las cercanías de la finca.

Restos del accidente que sufrió el anciano duque de Edimburgo el jueves pasado. / REUTERS

El Land Rover Freelander que conducía colisionó contra un Kia en el que iban dos mujeres y un bebé de nueve meses. Nadie sufrió heridas de consideración, pero el Land Rover volcó lateralmente y el otro vehículo también resultó considerablemente dañado. Testigos han contado que Felipe, atrapado en el interior, necesitó ayuda para salir del coche y aunque consciente, temblaba conmocionando por el susto. Las dos mujeres acabaron en el hospital, con heridas leves. La prueba de alcoholemia de ambos conductores dio negativo.

Desconsiderado

El accidente está siendo investigado, pero todo indica que el duque se despistó, quizá cegado por el sol, según apunta alguna alma caritativa. Con la noticia del choque abriendo los informativos británicos, y con un debate nacional en marcha, sobre si debe imponerse una edad límite a los conductores, lo prudente hubiera sido guardar discreto reposo, al menos por unos días. Pero pocas horas después del siniestro, cuando aún no se habían retirado los cristales rotos de la carreta A149 donde ocurrió la colisión, llegaba a Sandringham otro flamante 4 x 4, que Felipe de Edimburgo no tardó un minuto en estrenar sin el cinturón puesto, tal y como captaron los fotógrafos. Una de las víctimas del choque, Emma Fairweather, le acusó desde el plató de televisión de la cadena ITV de ser “un inconsciente y un desconsiderado”.

Fairweather se quejó de que el duque no se hubiera interesado por ellas. Todo lo que recibieron, aseguró, fue un mensaje de una de las damas de compañía de la reina. “Pensé que seguramente querría hablar conmigo, pero después alguien me dijo que lo había intentado, pero le habían dicho que no lo hiciera”. La mujer, que sufrió una herida en la muñeca, cree que, si el príncipe cometió algún error, debe hacer frente a la responsabilidad legal que le corresponda. “Su tratamiento”, alega “no ha sido igual al mío”.