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IDEAS

Dos viejos amigos

Coinciden en las librerías los libros del ilustrador Jean-Jacques Sempé y el escritor René Goscinny

Ramón de España

Asterix y Obelix. 

Asterix y Obelix. 

Coinciden en nuestras librerías los nuevos libros de dos viejos amigos –el uno del otro, no míos, ¡bastante han hecho alegrándome la vida a distancia!–, el ilustrador Jean-Jacques Sempé (Burdeos, 1932) y el escritor René Goscinny (París, 1926 – 1977), creador de los irreductibles galos Astérix y Obélix.

Solo trabajaron juntos en una ocasión, pero la hicieron durar bastante, de 1956 a 1964, que es cuando se publicaron las andanzas de 'El pequeño Nicolás', creadas por el segundo e ilustradas por el primero, en diferentes revistas, entre ellas la mítica 'Pilote', que dirigía Goscinny (qué pena que ese nombre se lo acabáramos aplicando en España a un joven cantamañanas y liante superlativo).

Norma Editorial publica 'Sempé en Nueva York', y Libros del Zorzal hace lo propio con 'Del Panteón a Buenos Aires'. Crónicas ilustradas, cuyos títulos no pueden ser más fieles al contenido. El primero es una antología de esas ilustraciones teñidas de un humor melancólico que Sempé lleva publicando desde sus inicios y en las que, como siempre, el ser humano aparece como una figura diminuta en comparación con su entorno. Hay una página de Sempé, ambientada en París, que define a la perfección su visión de la humanidad: en andenes opuestos del metro, un hombre y una mujer insignificantes se miran mientras, a sus espaldas, unos enormes carteles publicitarios muestran, respectivamente, un cuerpo masculino y otro femenino perfectos, que nada tienen que ver con los de esos dos usuarios del metro.

'Del Panteón a Buenos Aires' recoge una serie de textos amables sobre la miseria humana, un tema sobre el que el también guionista de 'Iznogud' y 'Lucky Luke' nunca quiso hacer sangre. A los aficionados a los tebeos le recordarán sus guiones para 'Les dingodossiers', serie de historietas de dos páginas dibujada por Marcel Gotlib y publicada en 'Pilote'.

Siempre alejados del sarcasmo y de la crueldad, con una ironía nada blandengue, Sempé Goscinny desarrollaron su obra entre el humor blanco y el humor negro, eludiendo la inanidad del primero y la rudeza del segundo, y su mirada sobre los humanos trasluce un fatalismo comprensivo. Nunca me han presentado a Sempé, pero pude conocer a Goscinny en mi adolescencia, cuando presentó en El Corte Inglés, junto a Morris, su último álbum: todavía lo conservo, con la amable dedicatoria del guionista y un Lucky Luke que el dibujante plasmó en un santiamén.