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COSTOSA REFORMA

Ernesto de Hannover vende su castillo de Marienburg por un euro

El precio de la trasacción ha sido simbólico, ya que el estado alemán deberá invertir 27 millones de euros para rehabilitarlo

El Periódico

Ernesto de Hannover sale de la iglesia de San Pedro, tras asistir a la boda de su hijo, el principe Christian de Hannover y la joven peruana Alessandra de Osma, el pasado 16 de marzo.

Ernesto de Hannover sale de la iglesia de San Pedro, tras asistir a la boda de su hijo, el principe Christian de Hannover y la joven peruana Alessandra de Osma, el pasado 16 de marzo. / EFE / ERNESTO ARIAS

Tras siete años de negociaciones, el príncipe Ernesto Augusto de Hannover ha terminado cediendo el castillo de Marienburg por la cantidad simbólica de un euro, por la que la fortaleza enseña de la Casa Güelfa pasará a pertenecer al estado alemán.

A partir del 2020 arrancarán las costosas obras de reformas, imprescindibles para evitar que se caiga a pedazos por su ruinoso estado y para las que se invertirán un total de 27 millones de las arcas públicas. "No podemos garantizar que con esa cantidad haya suficiente dinero", ha reconocido el ministro regional de Cultura, Björn Thümler, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), admitiendo que, una vez comiencen las tareas de renovación es muy posible que el presupuesto aumente. La inmobiliaria Liemak Immobilien GmbH, una filial de Klosterkammer, se hará cargo de su gestión y posiblemente termine convertido en un museo y un hotel.

Una fortaleza de cuento de hadas

Para la familia se trata de una pérdida insustituible. En 1857, cuando su esposa cumplió 40 años, Jorje V de Hannover la guio hasta la cima de una colina de 135 metros de altura, en Pattensen, y le anunció que allí mismo sería construido un castillo en su honor, a su gusto y en homenaje a su afición por los cuentos de hadas. Fue un acto de agradecimiento a Marie, por los 14 años de matrimonio y los tres hijos que le había dado y el 9 de octubre del año siguiente comenzaron las obras, que se calcula costaron alrededor de unos 50 millones de euros, fiel a un estilo romántico y con 140 habitaciones distribuidas en cinco plantas. El rey Jorge no llegó a verlo, debido a la ceguera que arrastraba desde niño, y Marie vivió allí solo unos años, antes de acompañar a su marido al exilio en 1867.

En este castillo se celebró el año pasado la boda del hijo mayor de Ernesto de Hannover, Ernesto Augusto Jr. de Hannover, y Ekaterina Malysheva, a la que acudieron más de 500 invitados.