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MUDANZA SOSPECHOSA EN KENSINGTON

Meghan y Kate, un conflicto real entre cuñadas

La norteamericana y el príncipe Enrique dejan de ser vecinos de la otra pareja por las desavenencias entre ambas duquesas

Begoña Arce

Enrique, Meghan, Kate y Guillermo, en una imagen de febrero pasado.

Enrique, Meghan, Kate y Guillermo, en una imagen de febrero pasado. / REUTERS

Los rumores palaciegos se han desatado. Enrique y Meghan se marchan del palacio de Kensington, la que hasta ahora ha sido su residencia oficial. Dejaran de ser los vecinos de Guillermo y Kate. Una mudanza súbita que reflejaría las tensiones existentes entre las dos parejas y en especial entre las ‘cuñadas reales’.

 La prensa británica habla de la “frialdad” entre la duquesa de Cambridge y la de Sussex y asegura que, “no se llevan bien”. La corriente no pasa entre muy convencional futura reina consorte y la exactriz americana, dos mujeres de galaxias diferentes.

Dictatorial

Desde hace semanas abundan los dardos contra Meghan de comentaristas, que citan fuentes próximas a palacio. La esposa de Enrique habría irrumpido como un ciclón en el rígido estilo de la corte, con un ritmo de trabajo y exigencias que forzó la dimisión de su asistente personal. Meghan “opina” demasiado, no siempre se viste como manda el protocolo, quiere hacer cosas y hacerlas a su manera. Enrique está decidido apoyarla con una actitud, “más bien dictatorial”, según una fuente consultada por el 'Daily Mail'. “Lo que Meghan quiere, Meghan lo tiene”, les habría advertido el príncipe a los miembros del servicio, irritados con su actitud.

La tirantez entre su esposa y su cuñada Catalina habría afectado a la relación entre Enrique y Guillermo, que desde la niñez y frente a desgracia, siempre se han apoyado. Los príncipes, que hasta ahora han compartido el mismo personal, podrían ahora separar formalmente sus equipos de forma que, “refleje mejor sus diferentes responsabilidades y necesidades”.

Ambiente relajado y privacidad

La finca en que se van a instalar Enrique y Meghan, coincidiendo con el nacimiento de su primer hijo, se halla dentro de la finca que rodea el castillo de Windsor. Su nuevo hogar será Frogmore House, una casa de campo del siglo XVII, que es residencia real desde 1792. Allí está enterrado el rey Eduardo VIII con su esposa, Wallis Simpson, por la de abdicó del trono. Actualmente la mansión está deshabitada, pero durante un tiempo albergó a los empleados de la familia real.

La vivienda está siendo sometida a una completa remodelación para trasformar las cinco unidades actuales en una casa de diez habitaciones. La obra le costará a los contribuyentes el equivalente a algo más de cinco millones de euros y debería estar concluida antes del nacimiento del bebé, a principios de primavera.  Nottingham Cottage, en el palacio de Kensington, donde ahora residen, sólo tiene dos habitaciones.

El matrimonio dispondrá de mucho más espacio y mayor privacidad. Eso les permitirá acoger sin estrecheces a la madre de Meghan y futura abuela, Doria Ragland, en un ambiente tranquilo y relajado. También Guillermo y Kate, después de tener su primer hijo, decidieron pasar unos años en el campo, mientras el príncipe trabajaba en piloto de ambulancias.

El recinto cerrado de la residencia real en Windsor evitará el continuo acoso de los paparazis.  El palacio de Kensington se halla en uno de los barrios más prestigiosos y animados de Londres, pero es difícil preservar la intimidad. Los paparazis han fotografiado a menudo a Jorge y Carlota,  los hijos de los duques de Cambridge, camino del colegio. Enrique no quiere que su bebé corra la misma suerte.