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NUEVO ENLACE REAL BRITÁNICO

La boda de la princesa y el marchante de licores con honores reales en Windsor

La hija del príncipe Andrés y Sarah Ferguson contrae matrimonio con Jack Brooksbank, empresario de hostelería

Begoña Arce

Eugenia de York y Jack Brooksbank se besan a la salida de la capilla de Windsor.  / REUTERS / TOBY MELVILLE

Eugenia de York y Jack Brooksbank se besan a la salida de la capilla de Windsor. 
La princesa Eugenia y Jack Brooksbank abandonan la capilla.
Los recién casados, en su paseo por los alrededores del castillo de Windsor.
Los recién casados, en su paseo en carroza.
La carroza en los alrededores del castillo de Windsor.
La princasa Carlota y el príncipe Jorge, con el resto de pajes, Sarah Ferguson, Beatriz de York y el príncipe Andrés.
Los pajes de la boda.
Eugenia de York, con su padre, camino del altar.
La reina Isabel II, su marido el duque de Edimburgo y el príncipe Carlos, en el interior del templo.
Los duques de Cambrige y los de Sussex, a su llegada a la capilla.
La reina Isabel II, el duque de Edimburgo y los duques de Cambridge.
La madre de la novia, Sarah Ferguson y su hija Beatriz, hermana de Eugenia.
Robbie Williams y Ayda Field, a su llegada a la boda. 
El viento ha jugado una mala pasada a algunos de los invitados.
James Matthews y Pippa Middeleton, entre los invitados.
La princesa Eugenia de York, junto a su padre, el príncipe Andrés, a su llegada en coche al castillo de Windsor.

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Windsor volvió este viernes a limpiar sus calles de mendigos e indigentes para el paseo nupcial en carroza de otro miembro de la realeza. Novena en la línea del trono, sin funciones oficiales, Eugenia, de 28 años, hija de Sara Ferguson y Andrés, duque de York, ha contraido matrimonio este viernes con el marchante de licores Jack Brooksbank de 30. Los padres de la novia consideraron que  las nupcias, para quien  nació con el título de princesa y vivirá en el palacio de Kensington, merecían los máximos honores, incluido el paseo en carruaje  tras el enlace, vanidad  que en medidas de seguridad, ha costado dos millones de libras a los contribuyentes.

Realeza y famoseo

La BBC declinó la petición  de  retrasmitir el evento. Finalmente la cadena privada ITV emitió en directo un especial de tres horas. Las cámaras captaron la llegada de los 850 invitados, entre los que, como es habitual en el nuevo sesgo que ha tomado la monarquía británica, se mezcló la sangre azul con las celebridades del 'showbusiness'.

Juntos  asistieron al enlace en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, la reina Isabel II, abuela de la contrayente, su marido, el duque de Edimburgo, de 97 años, Guillermo y Catalina, Enrique y Meghan. Estos últimos se habían casado en el mismo lugar, con similar parafernalia, la pasada primavera. El príncipe Carlos acudió sin Camila, que prefirió asistir a la apertura de una escuela en Escocia.

Entre el famoseo se pudo a ver a las modelos  Kate Moss, Noami Campbell y Cara Delevinge, las actrices Liv Tyler y Demi Moore o el cantante Robbie Williams. Su hija Theodora fue  uno de los niños  que acompañaron a la novia, junto a Jorge y Carlota, hijos de los duques de Cambridge, que a su tierna edad empiezan a ser expertos en estos fastos.  

La pugna de los York

La novia portaba una tiara de platino con esmeraldas, préstamo de la reina, creada en 1919 por Bucheron.  El vestido, de la firma Peter Pilotto, dejaba intencionalmente al descubierto  la cicatriz de una intervención que sufrió a los 12 años,  para enderezar su columna vertebral. Aquel contratiempo y la presencia del cirujano en la ceremonia habían sido convenientemente aireados por los relaciones públicas de los York,  que libran una batalla para hacer valer los privilegios de Eugenia y su hermana Beatriz entre la nueva generación de los Windsor, que las ha postergado. Muy dadas a la dolce vita, ninguna de las dos  goza de los favores del público, escaso el viernes en las calles de Windsor, barridas por el viento.