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Carme Chaparro: "Escribir novela negra me desestresa, porque mato mucho"

Inés Álvarez

La periodista Carme Chaparro, en Barcelona, en la promoción de su nueva novela La química del odio.

La periodista Carme Chaparro, en Barcelona, en la promoción de su nueva novela La química del odio. / ALVARO MONGE

Cuando en el 2017 publicó su primera novela, el 'thriller' 'No soy un monstruo', un 'boom' con el que ganó el Premio Primavera de Novela,  ya le dijeron que cómo una mujer con un aspecto tan dulce y aniñado podía albergar una mente tan retorcida. Y es que Carme Chaparro (Barcelona,1973), periodista que lleva 22 años contádonos las noticias, primero, en Tele 5 y, ahora, en Cuatro, cree tan fundamental la inspiración como la documentación. Esta exitosa fórmula es la que ha aplicado a su segunda novela, que acaba de sacar, 'La química del odio, en la que aprovecha para desvelar cosas de la tele.

-Hace un año le preguntaron si continuaría la saga y adujo no tener tiempo. ¿Qué ha cambiado?

-Me lo saco de no dormir, de aprovechar cada segundo, ya que me llevo el ordenador para escribir en el taxi, en la peluquería de la tele... Pero, a pesar de eso, mi hija mayor, que tiene 6 años, cuando llegó la caja de la segunda novela me djo: "Mamá, no quiero que escribas otro libro, porque quiero que juegues conmigo". He intentado no restarle tiempo a las niñas, pero ellas perciben que las novelas se lo quitan.

-Ya verá: de mayor estará orgullosa. 

-Ya lo está. El otro día me pidió regalársela a su profesor con una dedicatoria escrita por ella.

-¿'La química del odio' respondió a una necesidad o fue una petición de los lectores?

-Como 'No soy un monstruo' (aparte del 'boom': 200.00 lectores) tiene un final tan abrupto, la gente me pedía saber de la vida de esos personajes. Insistieron tanto, que en las vacaciones le dije a mi marido que se llevara a las niñas a la piscina, porque se me acababa de ocurrir la frase que abre la novela y cada capítulo en el que hay una muerte:  “De los asesinos se aprende que…”. Y en este caso la frase era: "De los asesinos se aprende que a trozos todo se transporta mejor". Y me salió de carrerilla. 

-La primera novela saltará a la pantalla...

-Sí. Mediaset ha comprado los derechos y estamos trabajando en ello. Yo no participo en el guion, porque zapatero a tus zapatos... Y, además, así me duele menos, porque una novela no la puedes adaptar al cine literalmente, sino que tienes que quitar personajes, cambiar secuencias, recortar.... Debes transformarla. Prefiero dejar esa parte dura a otro. 

"Mediaset ha comprado los derechos de mi primera novela, 'No soy un monstruo', y saltará
a la pantalla"

-¿Y por qué un 'thriller?

-Cuando le pasé las galeradas de la primera novela a unos compañeros, el de Cultura me dijo: “Con lo simpática que eres, la mente tan retorcida que llegas a tener... Con esa carita de niña dulce, no me podía esperar algo así de ti".

-Es que uno la ve más escribiendo sobre historia o algo romántico...

-He leído mucho desde pequeña  y me gusta mucho la ciencia ficción. Pero lo que se me ocurrió fue el final de 'No soy un monstruo' para un cuento y  luego pensé que era el de una novela. Se me ocurrió una frase para empezar y tiré de ahí. Y fue negra porque me salió un final así. La verdad es que me desestresa, porque mato mucho. (Ríe) Me ahorro psicólogos y psiquiatras. Es una buena terapia.  En el informativo, aunque no puedes ser un hielo, ya que debes transmitir al telespectador, tienes una contención. En la novela, en cambio, puedo permitirme irme al otro extremo, a la tripa, a la emoción, a las vueltas de tuerca… Y lo disfruto mucho.

-'La química del odio' parte del asesinato de una mujer famosa. ¿En quién pensaba?

-Cualquier marquesa, condesa o baronesa que pueda ver en la portada del '¡Hola!' puede ser ella. Es un 'mix' de todas ellas. (Ríe)

-También aparece un presentador con mucho ego. Abundarán...

-No me he inspirado en nadie de la tele. Y eso que para mí es nuy fácil hablar del medio. De hecho, en el primer libro hay una protagonista que es periodista de informativos y me apetecía explicar cosas de tele que son muy morbosas. Y sí que se nombra a una tal Rosana, la reina de las mañanas; a una presentadora con zapatillas, que es Toñi Moreno…. El presentador estrella no está inspirado en nadie, pero es un alegato porque es un hombre muy operado.

"En 'La química del odio' explico cosas de la tele. Y se nombra a una tal Rosana, la reina de las mañanas"

-Una curiosidad: lo del bótox en las axilas para no sudar ¿es cierto?

-Sí, porque hay gente que se pasa ocho horas en el plató y con el calor… Pero luego me he documentado mucho: le pregunté a una doctora y me dijo que el sudor sale por otros lados. A unos, por la espalda y a otros, por la línea de los glúteos. Pero como en las revistas se habla siempre de mujeres operadas, a mí me apetecía que fuera un hombre. Decidí ponerlo con botox, hacerlo ultraexagerado, porque es la caricatura que se haría de una mujer que sale en las revistas o en la tele. También como protesta feminista.

-Sorprende que se haya asesorado en temas de tele. Con lo que sabrá…

-Pero es que tenía que crear un cargo que era muy específico, que yo no sabía si existía, y como soy muy periodista, para mí la documentación es ley. Debo ponerlo todo exacto. Tuve que preguntar doscientas mil cosas para no fallar ni medio centímetro. Hasta me he documentado sobre los colores de la muerte con expertas del Museo del Prado. 

-De las páginas del libro emana hasta el olor del cadáver...

-Pero fíjese que la descripción no es morbosa: no hablo de sangre ni de tripas ni que se le salía el cerebro… Y lo intento con todo. No describo las personas, pero sí que emocionalmente doy alguna pista para que el lector sienta algo por el personaje. En los lugares, igual. En escenas donde se encuentran los cadáveres intento, sin morbo, que el lector se sienta allí, que pueda verlo, olerlo, notar esa sensación de que está al lado de un cuerpo…

"La mujer asesinada es cualquier condesa, marquesa  o baronesa que pueda ver en la portada del '¡Hola!'"

-A la protagonista, tan acostumbrada a ver la muerte, aún le traumatiza la de su madre.

-Le pasa a todos los policías. Nos han hecho creeer que los de las series y las novelas son Robocops que no sienten, pero cuando hablas con ellos, lloran y lo pasan muy mal... Los que se han leído la novela me dicen que les reflejo muy bien. Porque crean un vínculo emocional muy potente con las familias, se llevan el trabajo a casa... y esto no se refleja en las novelas. Ni en series como 'CSI', porque lo que se quiere es ir rápido.

-De ahí la  necesidad de documentarse...

-Es que es una novela muy trepidante, pero los personajes tienen un tránsito emocional. Y eso es fundamental.

-¿Que una rica famosa acabe como acaba es una gran metáfora?

-La metáfora ya es cómo la deja el asesino: desnuda, dentro de un círculo formado por sus joyas y otro por basura. La metáfora es que vives rodeada de lujo, pero acabarás convertida en desecho que acabará alimentando a los gusanos. El final es ese para todos. Solo hay una cosa obligatoria, que es morirse.

-Se aplica en diseccionar un sentimiento como el odio.

-Es que para mí es muy importante el tránsito emocional de los personajes. Me interesaba conocer qué puede llevar a una persona al odio y por qué un asesino en serie llega a matar.

-La palabra 'monstruo' aparece en las dos novelas.

-Sí, porque al final es: ¿ante qué emoción tienes que estar tú para que te salga tu monstruo interior?

"Me llevaría a mi límite emocional que se les hiciera daño a mis hijas. No sé de qué sería capaz"

-Y a usted, ¿qué le haría sacar el suyo?

-Me llevaría al límite emocional que se les hiciera daño a mis hijas. No sé de qué sería capaz.

-Usted también lucha contra uno: el mal de Meniere, al que ha desenmascarado.

-Yo creo que cada uno tiene la libertad de hacer lo que quiera, y no puedes exigir a nadie que salga del armario o diga que está enfermo. Pero como yo tengo cierta visiblidad, lo hago porque sé que estoy ayudando y reconfortando a alguien que sufre ese zumbido continuo en el oído o vértigos. 

-Lo mismo con el feminismo activo que practica.

-Sí. Estoy en un proyecto, Bendito bolso, con el que que damos un futuro a mujeres víctimas de la explotación sexual. Ojalá se vendan muchos y podamos contratar a 20. Y que ellas puedan crear su taller y su negocio. Como personaje conocido tengo la obligación no solo de teorizar y de denunciar, sino de ponerlo en la práctica. Me emociona hablar de ello.

-También se emocionó mucho al dejar Tele 5 para irse a Cuatro.

-Ya ve, y solo me he ido tres mesas más para allá. Ha sido más emocional que físico. Es que fueron casi 22 años en Tele 5. Pero estoy muy contenta con Cuatro y la verdad es que necesitaba salir del fin de semana: de trabajar de las ocho de la mañana a las once de la noche y nunca hacer nada en familia. 

-¿Le queda tiempo para algo más?

-Me encanta el periodismo y tengo la suerte de estar contando esta actualidad tan trepidante. Porque, para un periodista, el estar y contarlo es lo mejor del mundo. Estoy con la tele, mis colaboraciones escritas, el proyecto de los bolsos, las novelas, mis hijas... No puedo abrir más frentes en mi vida.

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