30 sep 2020

Ir a contenido

ESTRELLA DOLIDA

Michael Caine también pasa factura a Woody Allen

"No volveré a trabajar con él", dice el actor británico, "aturdido" por las acusaciones de abusos de la hija adoptiva del director

Michael Caine, en el festival de Venecia, en septiembre pasado.

Michael Caine, en el festival de Venecia, en septiembre pasado. / EFE

En el año 1987, Michael Caine ganó un Oscar a las órdenes de Woody Allen por su papel en 'Hannah y sus hermanas'. Ahora el actor británico, que este miércoles cumple 85 años, ha descartado volver a trabajar con el director estadounidense tras recocer que las acusaciones de la hija adoptiva de AllenDylan Farrow, le dejaron "aturdido".

Farrow acusó a Allen de abusar sexualmente de ella cuando todavía era una niña. Unas acusaciones que el cineasta neoyorquino siempre ha negado. Pero las explicaciones de Allen no parecen haber convencido a Caine, quien asegura que no volverá a rodar a las órdenes del director.

"Soy un mecenas de la NSPCC [Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad hacia los Niños] y tengo opiniones muy firmes sobre la pederastia. No puedo aceptar [la acusación], porque amaba a Woody y lo pasé muy bien con él. Incluso le presenté a Mia [Farrow]. No me arrepiento de haber trabajado con él, lo cual hice con total inocencia; pero no volvería a trabajar con él, no", afirma el declaraciones a 'The Guardian'.

Colgar a los pederastas

En el año 2010, Caine ya confesó al 'Daily Telegraph' su hostilidad hacia los pederastas, llegando a hablar de pena de muerte: "Soy bastante rabioso sobre la pederastia. Si quieres volver a colgarlos, soy tu hombre. Voy a tirar de la palanca. No me hagas comentar eso. Lo odio. Lo odio".

Woody Allen, por su parte, siempre se ha defendido de las acusaciones asegurando: "Nunca molesté a mi hija". "Todas las investigaciones concluyeron hace un cuarto de siglo", explicó el cineasta en un comunicado publicado en enero. "Cuando este reclamo se realizó por primera vez hace más de 25 años, fue investigado a fondo tanto por la Clínica de Abuso Sexual Infantil del Hospital de Yale-New Haven como por el Bienestar Infantil del Estado de Nueva York. Ambos lo hicieron durante muchos meses e independientemente llegaron a la conclusión de que nunca se había producido ningún abuso".