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CULEBRÓN FINANCIERO

Amenaza de prisión para Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana

El Banco de Luxemburgo, al que deben 7,5 millones de euros, ha ampliado su querella contra el todavía matrimonio

El Periódico

Arantxa y Josep Santacana, en el 2013. 

Arantxa y Josep Santacana, en el 2013.  / RICARD CUGAT

La complicada situación personal que vive Arantxa Sánchez Vicario después de que su todavía marido, Josep Santacana, le haya solicitado el divorcio, empeora por momentos. El aún matrimonio, que reside en Miami, se enfrenta ahora a una petición de prisión preventiva por parte del Banco de Luxemburgo, entidad a la que le deben más de 7,5 millones de euros, tras una nueva querella contra ellos. El titular del juzgado de instrucción número 4 de Barcelona tendrá que decidir si acuerda la medida o la desestima.

La causa criminal que se presentó en mayo del 2016 por alzamiento de bienes y fraude de acreedores en un juzgado de Barcelona se ha ampliado al considerarse que la pareja ha cometido nuevos delitos usando empresas pantalla y permance en Miami. De ahí que el mes pasado, el Banco de Luxemburgo solicitase por vía penal prisión preventiva o, en su lugar, el pago de una fianza de 10 millones de euros. Los abogados de ambos están al tanto y tienen cinco días para presentar alegaciones.

Enfrentamiento de Arantxa Sánchez Vicario con sus padres

El origen de esta querella se remonta a años atrás, cuando la tenista se enfrentó con sus padres en los tribunales por temas económicos, asegurando que, pese a todo lo que había ganado durante su carrera como tenista, su familia la había arruinado.

Según declaró en la vista del juicio, estuvo viviendo con 1.500 euros al mes y desconocía lo que había ganado durante todos esos años hasta que contrajo matrimonio en el 2008. Hacienda le reclamaba 5,2 millones de euros por el impago de impuestos entre los años 1989 y 1993, al declarar que estaba viviendo en Andorra y el juzgado negarlo. 

Crédito avalado por el Banco de Luxemburgo

La querella de la campeona de Roland Garros contra su familia no fue admitida a trámite porque el padre de Arantxa, Emilio Sánchez, ya fallecido, no era imputable por padecer alzhéimer. La familia llegó a un acuerdo extrajudicial por el que la extenista les permitía disfrutar de su casa hasta la muerte de uno de sus progenitores.

Aun así, la deportista tuvo que hacer frente a la deuda y para ello solicitó un crédito al Banco Sabadell que fue avalado por el Banco de Luxemburgo, quien la demandó por un alzamiento de bienes. Se la acusó de vender varias de sus propiedades inmobiliarias, pero no de saldar la deuda que contrajo con ellos hace años para pagar a Hacienda.

En el peor momento

La noticia llega en un momento difícil para la extenista, de 46 años. Según adelantó María Eugenia Yagüe en 'El Mundo' el pasado fin de semana, Josep Santacana ha pedido el divorcio a la extenista y solicita también la custodia de los dos niños que tienen en común: Arantxa, de 9 años, y Leo, de 7. 

Según fuentes cercanas a la pareja, hace meses que Santacana, que ha rehecho su vida junto a una bailarina, abandonó el ático de Miami en el que el matrimonio vivía junto a sus dos pequeños y se había llevado parte de los bienes de la deportista, que trabaja como directora deportiva en el Metropolitan International School de Miami y colabora como comentarista en varias cadenas de televisión de habla hispana.

Duro divorcio entre Arantxa Sánchez y Santacana

Todas las revistas de corazón aparecidas este miércoles reconocen que el divorcio de Arantxa, en la Corte de Miami, será "despiadado" y hablan del partido más duro de su carrera. Recuerdan que después de casi 10 años de su boda, el 12 de septiembre del 2008 en el castillo de Peralada, con ella embarazada de dos meses de su hija Arantxa, el hombre por quien se enfrentó y se alejó de su familia y quien administra todos sus bienes, ha pedido una orden de alejamiento y la custodia de sus hijos.

Aunque los abogados han aconsejado a los protagonistas no hablar con los medios, se sabe que este mismo miércoles, en Miami, están declarando en este proceso de divorcio más testigos por parte de Josep Santacana, todos relacionados con temas financieros. Ironías del destino, el pasado 14 de febrero Arantxa y Santacana se vieron las caras ante el juez. Un día antes, Santacana aportó informes psicológicos para alegar que Arantxa no está capacitada para cuidar de sus hijos. 

El recelo de la familia

Antes de ver a su hija casada con Santacana, los padres de Arantxa encargaron a una agencia de detectives un informe sobre el pasado profesional de su futuro yerno y llegaron a plantear que su hija firmara un contrato prenupcial en el que él renunciaba a su fortuna. Pero lo que lograron fue que se alejara para siempre. La extenista decidió apartar a su padre de su patrimonio y cedió la gestión a su marido.

En el 2012, la extenista acusaba a sus padres, Emilio y Marisa, en su autobiografía ¡Vamos!, de haberla anulado como persona y de haber controlado su vida y su dinero, arruinándola. Se preguntaba dónde estaban los 45 millones de euros que había ganado durante su carrera deportiva y también defendía que desde ese momento su marido era su única familia.

Pelea en el tanatorio

La muerte del patriarca en febrero del 2016 no logró arreglar las cosas. Al contrario, Arantxa se presentó en el tanatorio con su marido y allí su hermano Javier llamó "indeseable" a Santacana, llegando incluso a las manos. Marisa, la madre, sufrió un desmayo y tuvo que ser llevada en ambulancia a un hospital.

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