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LUTO EN EL CINE X

El drama de las actrices porno

Con Olivia Lua ya son 5 las muertes en menos de tres meses. La situación laboral y la salud física y mental en la industria, en el punto de mira

Aunque se habla de "coincidencia", laten corrientes de depresión, abuso de sustancias y acoso en las redes sociales

Idoya Noain

Olivia Lua, en una imagen de su Instagram

Olivia Lua, en una imagen de su Instagram.

Este miércoles, cuando arranca en Las Vegas la principal convención anual de la industria del entretenimiento para adultos en Estados Unidos, muchos focos se volverán hacia Stormy Daniels, la actriz porno a la que los abogados de Donald Trump pagaron supuestamente 130.000 dólares para ocultar una relación sexual que ambos mantuvieron en 2006, poco después de que Melania Trump diera luz a Barron, el quinto hijo del actual presidente estadounidense. Pero la reunión estará marcada también por algo más oscuro: en las últimas diez semanas han muerto cinco jóvenes mujeres intérpretes de porno, cuatro en EEUU y una en Canadá. Y los fallecimientos obligan a volver la mirada a la compleja situación laboral, social y de salud física y mental de las actrices.

■ ¿Qué está pasando con las actrices porno? Lo cuentan ellas mismas 

El jueves pasado, en un centro de rehabilitación de West Hollywood, en Los Ángeles, fallecía Olivia Lua, una joven de 23 años. Aunque no hay información oficial aún sobre la causa de su muerte, LA Direct Models, la agencia que le representaba, aseguró en un comunicado que familiares y amigos de la joven estaban “profundamente preocupados” por el alto número de medicamentos que se le habían recetado y alertaban de los riesgos que tenía si los combinaba con alcohol o drogas recreativas. “Se cree que esta es la causa de su muerte”, aseguró la agencia.

Es la misma compañía con la que trabajaba Olivia Nova, otra joven actriz porno de 20 años, que fue encontrada sin vida el 7 de enero en Las Vegas. Inicialmente la policía pensó que su muerte no se produjo por causas naturales y muchos recordaron el enfrentamiento público que tuvo con un fan que le había acusado de usar heroína y a quien Nova afeó siquiera bromear con eso, recordando que un novio suyo murió por sobredosis el pasado abril, dos días antes del cumpleaños de ella.

Este sábado, sin embargo, las autoridades  informaron de que Nova falleció por una septicemia después de que una infección del tracto urinario alcanzara sus riñones. Y en Twitter Kelly Pierce, miembro del sindicato que representa a intérpretes de porno, lamentaba que “su muerte se podía haber evitado” y aprovechaba para alertar a otras actrices. “Si sentís que algo no anda bien ahí abajo o en general con vuestro cuerpo id a la clínica gratuita si no tenéis seguro o a emergencias”, escribió.

Coincidencias

Tanto LA Direct Models como otros hablan de “coincidencia” para explicar los fallecimientos, a los que se suma el suicidio el 5 de diciembre de August Ames, la muerte por sobredosis de Turi Love una semana después y el deceso  de Shyla Stylez en noviembre. Y aunque no hay o al menos no se ha identificado un patrón, sí empieza a surgir un relato que habla de duras realidades de estas actrices, una historia a la que han ayudado a arrojar luz Ginger Banks y Raven Hart, dos actrices porno que han hablado con la web Hollywood Life.

Si empiezas muy joven en este negocio y ya tienes predisposición a temas personales de depresión u otra cosa trabajar en porno puede intensificarlos, esta no es una carrera para todo el mundo. Cuando eres más joven se aprovechan más de ti”, ha dicho Raven. Asimismo, ha mencionado específicamente el caso de Ames, que fue víctima de acoso online, acusada de homofobia tras negarse a trabajar por seguridad con un actor que había participado en películas de sexo gay. “En su caso hubo muchos temas pero había ciberbullying y cosas del estilo y eso es más un fenómeno nuevo y quizá las redes sociales están teniendo un impacto”, ha reflexionado.

Banks, mientras, ha asegurado que “la forma en que la sociedad mira y trata a las estrellas de porno nos deprime más, es duro sentir que no encajamos o que somos ciudadanas de segunda clase”. Ella misma ha sufrido depresión y asegura que “la peor parte” es la forma en que le trata la gente por lo que hace para ganarse la vida. “Necesitamos facilitar más sensación de comunidad, es importante no sentir como si tuvieras un secreto sucio y tener una válvula de escape, y quizá encontrar un terapeuta al que no le importe tu trabajo y no te haga sentir avergonzada por lo que hace”. Según Banks “una vez que alguien en una comunidad comete suicidio es más probable que les pase a otros en la comunidad y eso es lo que podría estar pasando con algunas de estas muertes. Necesitamos ofrecer ayuda a gente que sabemos que está lidiando con la depresión y hablar de ello y educar a la gente sobre salud mental”.

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