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MOMENTOS BAJOS

Serena Williams descubre los reveses de ser mamá

La tenista se sincera en 'Vogue' sobre las complicaciones que sufrió en el parto y la difícil crianza de su hija

Mireya Roca

Portada de la edición americana de la revista Vogue.

Portada de la edición americana de la revista Vogue.

Serena Williams nunca se olvidará del 2017: un año clave en su vida. El 1 de septiembre nació su primera hija, Alexis Olympia Ohanian Jr., y poco después, el 16 de noviembre, se casó con el padre de la pequeña, Alexis Ohanian, cofundador de la red social Reddit, en una boda de película.

A pesar de la buena racha que ha vivido este pasado año, la deportista también ha tenido que superar algunos baches. Ahora, cuatro meses después, la estadounidense ha compartido algunas de sus experiencias más amargas a través de un reportaje en la edición americana deVogue.

Retratada por Mario Testino, y con su hija en brazos, en la entrevista, la tenista ha hablado sin tapujos de su vida haciendo especial hincapié en uno de los momentos más amargos que ha tenido que afrontar: las complicaciones durante y después del parto.

Cuando la deportista ingresó en el hospital para dar a luz a su primera hija, los médicos descubrieron que los latidos del corazón de la pequeña eran más lentos de lo normal, por lo que decidieron practicarle una cesárea de urgencia. "Todo era maravilloso, me sentía genial, pero de pronto todo se torció", recuerda la hermana menor de Venus Williams.

Trombosis pulmonar

Y es que los problemas no acabaron aquí. De vuelta a casa con su bebé, Williams empezó a tener dificultades para respirar, así que volvió al hospital para hacerse pruebas que evidenciaron que tenía varios coágulos de sangre en los pulmones. Cabe recordar, que en 2011 tuvo que retirarse durante unos meses de las pistas por una embolia pulmonar que hizo temer por su vida.

Además, la fuerte tos que sufrió a raíz de los rombos pulmonares, los puntos de la cesárea se abrieron por lo que tuvo que pasar otra vez por el quirófano y descansar varias semanas.

Ahora, ya superadas todas las dificultades, a pesar de que reconoce que hay momentos que se siente muy agobiada porque no sabe cómo calmar a su bebé cuando llora, la tenista, de 36 años, disfruta de su hija, a la que adora y le transmite mucha tranquilidad, especialmente a la hora de enfrentarse a los partidos.

"Cuando tengo demasiada ansiedad pierdo los partidos, y siento que mucha de esa ansiedad desapareció cuando nació Alexis Olympia. Saber que tengo a este precioso bebé esperándome en casa hace que sienta que no tengo que jugar otro partido. No necesito el dinero o los títulos o el prestigio. Los quiero, pero no los necesito. Es un sentimiento diferente para mí", asegura Williams sobre sus nuevas prioridades en la vida.

La ganadora de 39 títulos de Gran Slam, también asegura que no le gustaría que su pequeña siguiese sus pasos y se hiciese tenista profesional. "Odiaría que tuviese que lidiar con comparaciones y expectativas. Es demasiado trabajo, y yo he renunciado a mucho. No me arrepiento de ello, pero me gustaría que su vida fuera normal. Yo no la tuve", concluye.

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