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2030 ¿Qué estás haciendo?

El calendario revolucionario

El almanaque 2018 de Lavazza, presentado esta semana en Milán reúne a 17 «héroes» fotografiados por Platon en defensa de un mundo sostenible

Luis Miguel Marco

Los retrados por Platon del calendario Lavazza.

Los retrados por Platon del calendario Lavazza.

Un calendario del 2018 sin chicas escasas de ropa y sin paisajes, con un mensaje que es una llamada a los gestos que de verdad importan para conseguir un mundo mejor. Un calendario para el 2018 que se fija como objetivo el 2030 y que lanza una pregunta directa: ¿Qué estás haciendo?, para hacer de nuestro mundo un lugar más sostenible, más justo, más solidario. Es el calendario Lavazza.

"La pregunta que plantea el título es deliberadamente provocadora", explica Francesca Lavazza, que representa a esta firma cafetera turinesa. "La pregunta va dirigida a los ciudadanos, a los políticos, a las instituciones sociales y también a las empresas e implica a que respondamos y nos comprometamos porque no hay mucho tiempo. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas son la forma de salvar el planeta, pero el 2030 se acerca con mucha rapidez y desencadenar un movimiento positivo de personas urge más que nunca".

Esta es la razón por la que esta empresa cafetera turinesa decidió respaldar los 17 objetivos de la ONU e interpretarlos de manera artística, y encargar ese trabajo a un retratista de primera, Platon, que busca la verdad en cada mirada y en cada gesto. Un paso más tras los calendarios anteriores, dedicados a los defensores de la tierra. Y con un fotógrafo que sigue la estela de nombres como Helmut Newton (que hizo el primer calendario Lavazza en 1993), Annie Leibovitz y Steve McCurry.

Una revolución en positivo

Presentado esta semana en Milán, el calendario reúne a 17 "héroes reales" que representan a cada uno de los 17 objetivos que se marcaron para esa fecha los 193 estados miembros de Naciones Unidas.  

El escenario elegido para su puesta de largo tiene algo de bíblico: se trata del Refectorio Ambrosiano de Milán. El espacio que creó en la periferia de esta ciudad el mejor chef del mundo, Massimo Bottura, al frente de la fundación Food for soul, y uno de los retratados. 

"Rehabilitamos este antiguo teatro junto a una iglesia con motivo de la Expo de Milán hace dos años. El lema era 'Nutrir el planeta'. Pues nosotros, con la ayuda de un centenar de voluntarios y el trabajo de diseñadores y arquitectos que quisieron colaborar, abrimos este espacio donde la gente sin recursos viene a comer platos preparados con productos reutilizados y servidos en la mesa, como el que va a un restaurante. Porque se trata de mirar directamente a los ojos de la gente, con dignidad", explica Massimo Bottura mientras damos cuenta de un plato de pasta con pesto, un helado con pan dorado y un café.

"En Río de Janeiro, durante los Juegos, abrimos otro comedor para la gente necesitada de las fabelas. Y lo mismo en Módena, mi ciudad, en Milán, en Bolonia, en Londres y pronto en París también. Y vamos a hacer lo mismo en Estados Unidos con la ayuda de la Fundación Rockefeller. No se trata de caridad, es un acto de justicia social", clama este hombre de 55 años que está al frente del mejor restaurante del mundo, la Ostería Franciscana de su Módena natal. "Hay que acabar con la lacra del hambre en el mundo, que sufren casi 800 millones de personas, con toda la comida que se tira, con una de cada tres personas con problemas de sobrepeso. Esas cifras son una vergüenza. Basta ya de excusas. El activismo empieza por uno mismo", asegura este agitador, alguien para quien asegura que una sardina, un tomate o unas lentejas tienen tanto valor como el caviar o la langosta.

Un grito en blanco y negro

A su lado asiente Platon, el fotógrafo británico de origen griego que, al frente de su cámara Hasselblack 6x6 ha hecho unos retratos que son "un grito de alarma a la ciudadanía". Un grito en blanco y negro y donde por cierto el café brilla, pero por su ausencia. "Nací en 1968 y soy el hijo de las revueltas que cambiaron el mundo. Soy un activista y mi objetivo es ayudar a la sociedad a no mirar para otro lado. Todos estamos aquí para salvar el planeta" cuenta alguien famoso porque, en el pasado, ha mirado cara a cara al poder, que ha fotografiado a Clinton, Obama, Putin y Gaddafi.

Ante un auditorio de periodistas internacionales, Platon recuerda que, poco antes de morir, Muhammad Ali, le dijo que se fijara en las personas a través de su esfuerzo. Y que eso le serviría para ser una persona puente. "Eso encendió una bombilla dentro de mí  y por eso creo que hay héroes en todas partes, personas muy inspiradoras para el resto de la gente. También soy optimista y creo que se pueden conseguir grandes cosas con pequeños gestos. Hay que hacer una revolución en positivo", señala. 

Bajo ese prisma ha fotografiado a 17 embajadores de la sostenibilidad, hombres y mujeres cuyo compromiso es convertir residuos alimentarios en comida para la población más desfavorecida o una botella de plástico en una fuente de luz democrática, mejorar la educación infantil, ofrecer formación profesional a jóvenes desfavorecidos y a mujeres en situación de exclusión social, proteger los mares y la biodiversidad, combatir el cambio climático y luchar por una economía respetuosa con la naturaleza y la vida.

Pongámosles ojos y cara. Ahí están, entre otros, el tenista Andre Agassi, para quien «ayudar a los jóvenes a acceder a la educación es una manera de sumarse a los objetivos de la ONU». O el actor Jeremy Renner, reclamando paz, justica y «stop a la corrupción». O el matrimonio formado por Jeffrey y Sonia Sachs, al frente de la la Red para el Desarrollo Sostenible de la ONU. O el cofundador de Rainforest Alliance, Daniel Katz. insitiendo en las tres erres: reducir, reusar, reciclar... 

Un tiempo precioso

En Milán estuvo también Alessandra Cousteau, nieta de Jacques Cousteau y continuadora de su trabajo, como activista, exploradora y documentalista ahora a través de la onegé Oceana. "Cuando mi abuelo empezó a hablar de la necesidad de proteger los océanos fue un adelantado a su tiempo. Ahora es algo vital", sostiene Alessandra, a la que vemos en su retrato con una elegancia innata vestida con una traje de neopreno.

¿Y cuando algunos líderes políticos, como Donald Trump, decide dar la espalda al Tratado de París o cuestionar el cambio climático, ¿que piensa?", le preguntamos. "Me da mucha pena, porque estamos perdiendo un tiempo precioso", explica alguien que considera básico crear más reservas marinas en todo el mundo y para quien el Mediterráneo es un ejemplo de un mar "maltratado y casi muerto".

También Carlo Petrini, el creador del movimiento Slow Food, advierte de que otro de los objetivos, erradicar el hambre en el mundo, no se conseguirá: "El año que viene tendremos 850 millones de personas malnutridas por las guerras y el cambio climático. Me temo que esa vergüenza no se acabará en el 2030", advierte. El café es amargo y a veces deja un poso negro.

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