PORTADA EN 'VANITY FAIR'

Beatrice Borromeo: "Pierre tiene una vida absurda"

La esposa de Pierre Casiraghi habla de su vida en Mónaco

Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi, el pasado 8 de julio.

Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi, el pasado 8 de julio. / AFP / RONNY HARTMANN

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El Periódico / Barcelona

Beatrice Borromeo, esposa de Pierre Casiraghi, el pequeño de los tres hijos de Carolina de Mónaco y el fallecido Stephano Casiraghi, es una aristócrata atípica y sin pelos en la lengua.

La joven italiana, que fue madre el pasado febrero de un niño llamado Stefano, protagoniza la portada de la revista 'Vanity Fair' este octubre y, posado al margen, en la entrevista la joven, de 32 años, asegura: "Pierre tiene una vida absurda. Por la mañana se sube a un catamarán, por la tarde hace buceo, luego se va a entrenar y después dirige cinco empresas diferentes. Pero al final los dos respetamos nuestros espacios de libertad. Mi trabajo es para mí una pasión como lo es para él la vela", asegura. Y añade: "Es difícil no enamorarse de él. Lo hubiera hecho aunque no perteneciera a la familia Grimaldi. Es inteligente y simpático".

A ella la vimos este verano acompañando a Pierre en las regatas en Palma de Mallorca, donde él ejercía de patrón del catamarán de última generación 'Malizia', y repartiendo sonrias y un trato exquisito. Pertenece a una influyente familia aristocrática italiana, pero tiene también muy claro que los títulos no van con ella. "Ni yo soy condesa ni Pierre es príncipe. No tenemos ningún título nobiliario", zanja cuando le preguntan por el linaje. 

En la entrevista, Beatrice, que es periodista, recuerda cómo fue su juventud. "A partir de los 16 años y hasta que me instalé con Pierre, he vivido sola en Milán. Me mantenía trabajando como modelo y no pedía favores a nadie. Eso me permitía pagarme el alquiler y seguir estudiando. Era divertido. Y ganaba dinero. De hecho, no he vuelto a ganar tanto como entonces". Aun así, recononce que desfilaba "muy mal" y cuando posaba, "sentía vergüenza". 

Atea y de izquierdas

Beatrice Borromeo debutó en televisión en un programa colaborando en un programa de debate tras declararse "atea y de izquierdas" y despotricar contra Berlusconi, entonces al frente del Gobierno. "Mi padre dejó de hablarme durante tres semanas, recuerda Beatrice. Ahora ya no le reprocha nada. "Ha entendido que soy una causa perdida. Odio lo políticamente correcto, la hipocresía de quien no toma partido nunca, no opina y se adapta como un camaleón para salvar sus intereses. Cuando yo era pequeña, Berlusconi era como el anticristo para mí. En los últimos años se ha convertido casi en un bufón, pero entonces no tenía ninguna gracia".

"Sufres como un perro"

Beatrice ya dio muestras en una entrevista en el 'Corriere della sera' de su naturalidad a la hora de expresarse en público, por ejemplo a la hora de hablar de su maternidad. "Es difícil decir que es el día más hermoso de tu vida cuando sufres como un perro, pero sí. Fueron veintitrés horas de parto", aseguró entonces. 

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En 'Vanity Fair' no se ha cortado tampoco a la hora de calificar de "anocrónica" su relación con la monarquía y la aristocracia italiana. "He escrito muchos artículos sobre ellos (los Saboya) y me detestan. Me han denunciado, pero acabo de ganarles la última querella". Asegura que fue "un sacrificio" abandonar su trabajo e instalarse en el principado de Mónaco, "Lo hice porque mi marido vive aquí, gestiona sus empresas desde aquí y él es el que gana más dinero de los dos. Antes daba prioridad al trabajo, pero desde que me he casado ha pasado a un segundo plano". Aún así afirma: "Lo importante es la familia, pero no dejaré de investigar a la mafia".

De hecho, este octubre, Beatrice ha estrenado un nuevo documental, el cuarto, en la televisión italiania. Lo grabó junto a Mia Benedetta en Caivano, un municipio a 25 kilómetros de Nápoles convertido en uno de los mayores almacenes de droga del país. Este trabajo de denuncia se presentó en la reciente asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York. Se titula 'Bambini Mai' (Niños nunca, aludiendo a un lugar donde los niños no pueden sobrevivir) y para hacerlo también ha contado con el apoyo de Pierre.

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