28 nov 2020

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LA ARTISTA RECUERDA SU PRIMERA EXPOSICIÓN

Ouka Leele: "Quiero retratar a la Familia Real, pero que se dejen"

La fotógrafa presenta la exposición 'Peluquería' y unas prendas estampadas en la 'boutique' de Loewe, en el paseo de Gràcia

Luis Miguel Marco

Ouka Leele, en la ’boutique’ Loewe del paseo de Gràcia.

Ouka Leele, en la ’boutique’ Loewe del paseo de Gràcia. / RICARD CUGAT

Ouka Leele, es decir Bárbara Allende Gil de Biedma, está de vuelta en la ciudad donde hizo su primera exposición. Premio Nacional de Fotografía 2005, la artista madrileña, de 59 años, presenta en la tienda de Loewe de Barcelona (paseo de Gràcia, 35) una serie de 19 imágenes de la serie 'Peluquería'. Son fotos coloreadas con acuarela de viejos amigos y conocidos de la bohemia barcelonesa tomadas entre 1978 y 1980. Algunas de esas imágenes se han estampado en bolsos, pañuelos de seda y camisetas en una colección cápsula que se vende en las tiendas de Loewe. Ella luce una, la de un hombre con un pulpo en la cabeza, el Fellini.

¿Cómo le sienta ver su obra en movimiento?
Genial. Porque se ha hecho muy bien, con acabados de gran calidad. Jonathan Anderson [director creativo de Loewe] me dijo que le encanta mi obra. Es curioso que un irlandés de treinta y pocos esté tan al tanto de nuestra cultura. Me dejó sorprendida. Y hacerlo con estas fotos, que tienen casi 40 años pues más. Es como cerrar un círculo, pero ahora valorada, porque entonces había quien decía que estaba loca.

¿Qué recuerdos le trae ver estas imágenes de Nazario, El Hortelano, María Espeus, Peret, Pau Riba...?
Una cierta ternura. En el 78 me vine a vivir a una casita con patio junto al Teatre Grec, en Montjuïc y ahí pinté estas fotos, que eran de amigos, de gente que veía en la Rambla. El hombre con el pulpo es el pintor gallego Luis Martín, que en aquella época era titiritero y recuerdo que después de la foto se comió el pulpo. Nazario por ejemplo me llevó a un sex shop y ahí hicimos la foto con el pene de latex en la cabeza. Las otras fotos están hechas en la Rambla, pidiendo favores a la gente, como esas tortugas que me dejaron en una de aquellas tiendas de animales de la Rambla. En los años 70 venir desde Madrid a Barcelona era viajar, ver mundo, respirar libertad, una auténtica bocanada de aire fresco y no me refiero solo al mar. Siempre he dicho que la Movida empezó aquí. Aquí vinimos todos primero.

¿Cree que se han mitificado demasiado aquellos años?
Sí, la música, el cine y todo lo demás. La verdad es que fue un movimiento artístico muy importante que si hubiera pasado en Francia no te quiero ni contar, pero yo lo recuerdo como algo muy negro también. No me gustaría que la gente joven se metiera en los líos que se metía entonces la gente. Me refiero sobre todo a la droga, a los yonquis que llamaban a tu puerta para pedir dinero. Muchos se quedaron por el camino y a mí no me gusta recordarlo. Me hace daño. Durante toda mi vida he tenido crisis. Incluso intenté borrarme el nombre de Ouka Leele para olvidar todo aquello.

¿El nombre fue una pantalla también? 

Cuando me puse el nombre de Ouka Leele pretendía que nadie supiera quién era, que la gente dijera: ¿esto quién lo hace?. Imagínate vivir así, con una careta, 40 años. 

¿De dónde surge ese nombre, por cierto?
De un dibujo del Hortelano [el pintor José Alfonso Morera Ortiz, fallecido en diciembre pasado] con una playa, unos músicos y un cielo negro donde había unas estrellas a las que había puesto nombre. Una era El Jabato, otra Leda, y otra Ouka Leele, simplemente porque le gustaba como sonaba. Luego mi primer galerista, Albert Guspi, que también está en la exposición, se quedó fascinado con las fotos y con el nombre. Yo le llamaba y le decía: 'Soy Bárbara'. Y él: ¡No, te llamas Ouka Leele. Él fue un poco mi padrino. Me animó a acabar la serie de estas fotos.

Colorear el blanco y negro y ese toque surrealista es marca de la casa. 
Bueno. Te buscabas la vida. Lo hacías porque los retratados eran amigos y conocidos, como esa vagabunda que me encontraba en los bares donde íbamos a beber absenta, que tenía color verde chillón, así pintaba yo luego las fotos de color verde. Yo creo que desde entonces estoy en un estado psicotrópico por mí misma. Y lo del surrealismo es una clara influencia de Dalí

Se quedó sin poder retratarlo. 
Lo intenté, me interesaba mucho como personaje, pero estaba ya muy mayor, me dio mucha pena y no lo hice.

¿Siempre quiso ser pintora?
Y lo sigo pensando. Creo que llegará el día en que deje la fotografía de lado y me dedicaré a pintar. Pero es que la fotografía me ha atrapado, me ha poseído. Lo iba a dejar cuando van y me dan el Premio Nacional, en el 2005. ¿Qué faena, ¿no?

¿Vive bien de sus fotos?
No, para nada. Recuerdo que en la época de más fama, en el año 87, cuando paré el tráfico de Madrid con aquella foto de dos metros en la Cibeles, estuve en la Bienal de Sao Paulo y me hicieron una retrospectiva, ese año tenía 5.000 pesetas en el banco. Se lo conté a Eduardo Úrculo y se quedó horrorizado. En las exposiciones todo el mundo cobra menos el artista, que encima no para.

La foto mural del equipo del ‘Sálvame deluxe’, con Jorge Javier Vázquez, Belén Esteban, Rosa Benito y el resto de colaboradores como diosecillos, sí se la pagarían bien. 
Yo es que soy muy mala negocianta. Soy un desastre. Me apasiona lo que hago, me encanta el reto y me vuelvo loca con la producción. Y en esa foto había muchas horas de estilismo y maquillaje y eso se paga. Pero ya le digo que me entusiasma tanto un retrato íntimo como una foto en la que intervienen 1.500 personas y yo estoy disparando desde una grúa.

¿Sería un reto retratar a los Reyes? 
Me gustaría. A toda la Familia Real, con los niños. Pero que se dejaran, porque hacen cosas muy serias y creo que deberían arriesgarse con artistas contemporáneos. Todos los Reyes han sido grandes mecenas, ¿no? Las grandes colecciones de arte que tenemos en España son por los reyes y por la iglesia. Felipe y Letizia deberían apoyar más el arte contemporáneo. No basta con inaugurar la feria Arte. Igual es cuestión de proponérselo y ahora sí que se animan.

Usted ha ayudado a que la fotografía esté en los museos.

Yo creo que ha sido porque como yo estoy entre la fotografía y la pintura cuando querían meter fotografía en un museo me metían a mí. 

Cuelga fotos en Instagram. Cómo se lleva con la redes?
Es divertido, pero me quita tiempo. Y me da reparo mostrar mis fotos y mis dibujos ahí.