04 ago 2020

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EN EL BAILE DE LA ROSA

Carolina de Mónaco se vistió como la musa de Gustav Klimt

El diseño de alta costura de Karl Lagerfed se inspiraba directamente en un vestido de Emilie Flöge

Emile Flöge y Carolina de Mónaco.

Emile Flöge y Carolina de Mónaco.

El sábado pasado, el principado de Mónaco celebró su tradicional baile de la rosa y Carolina de Mónaco, como acostumbra, llamó la atención por el original vestido que lució, un diseño de alta costura de Chanel con la firma del veterano Karld Lagerfeld, director artístico también de la celebración monegasca y, a juzgar por las fotos de cada año, uno más de la familia.

Cada año desde 1964 se elige un motivo que marca la escenografía de la fiesta, a beneficio de la Fundación Grace. Esta vez era el 'art nouveau' y el trabajo del artista vienés Gustav Klimt, el autor de 'El beso'. De hecho, el vestido que lució Carolina, de 60 años, tiene un referente más que evidente: un modelo que lució Emilie Flöge, la modista vienesa de principios del siglo XX cuyos diseños inspiraron algunos de los cuadros más famosos de Klimt. Hay quien afirma incluso que Emilie y Gustav eran amantes y que el cuadro de 'El beso' es un autorretrato.  

El modelo centenario puede calificarse de todo menos discreto. Como el de Carolina, cuenta con volantes de tul ribeteados de negro en el bajo de la falda y en las mangas, cuerpo de damero y transparencias veladas. Carolina lo lució con un largo collar y una gargantilla con un gran adorno, otros de los elementos característicos del 'art nouveau'.  

Carlota Casiraghi, la hija de Carolina, tampoco se quedó atrás es esta apuesta 'old fashion'. Y en consonancia con el estilo artístico con el que se decoró la Sala de las Estrellas, la joven, de 30 años, rescató un vestido de Chanel de 1996 que la hija de Grace Kelly ya ha lucido en varias ocasiones. Un precioso vestido 'belle epoque', escotado y con una falda de gasa estampada que Carolina lució con un solitario, largo y fino pendiente de brillantes. 

AUSENTES EN LA FOTO

Una de esas veces fue en 2000, cuando Carolina de Mónaco coincidió con la actriz francesa Carole Bouquet. Algunos han visto una segunda lectura en este gesto: que la hija de Carolina de Mónaco ha elegido este vestido por su relación con el hijo de la actriz, Dimitri, su nueva pareja.

Otro de los gestos que ha llamado la atención de esa velada es que la familia monegasca no estuvo al completo. A pesar de que nadie de los círculos cercanos a los Grimaldi quiere dejar escapar la oportunidad de asistir a este baile, en esta ocasión el príncipe Alberto II, hermano de Carolina, no actuó de anfitrión junto a ella como hizo el año pasado. Y no fue el único ausente de la foto tradicional junto a Lagerfeld. Tampoco estaban la hermana de Carolina, Esfetanía, ni su cuñada Charlene, ni su hijo Andrea Casiraghi y su esposa Tatiana Santo Domingo. Estaban, eso sí, Pierre Casiraghi y su esposa Beatrice Borromeo.