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UNA MIRADA ATRÁS SIN NINGUNA IRA

Zayn se exhibe en un libro

El novio de Gigi Hadid y ex de One Direction revisa pasajes de su vida

LUIS MIGUEL MARCO / BARCELONA

Pocos fans de One Direction van a sentirse reflejados en el retrato que ofrece de sí mismo Zayn Malik en su primer libro oficial, ni siquiera él mismo, que formó parte de la banda británica nacida a partir del talent show X Factor (La voz).

Una borrachera de éxito mundial que duró cinco años antes de que Zayn anunciara que lo dejaba, que ya no podía más. «Aguanté por el apoyo y la respuesta de los fans de todo el mundo, pero es que ninguno de nosotros participaba en el proceso de creación de la música y yo cada vez me sentía más ajeno a todo aquello. Fue una lucha constante para mí y me creaba mucha ansiedad. Al final sufrí incluso un trastorno alimenticio hasta que, tras un concierto en Hong Kong, decidí dejarlo todo y regresar a casa, con mis padres», escribe en Zayn, publicado por libros Cúpula.

VIAJE FOTOGRÁFICO / Se trata de un viaje fotográfico del joven artista británico, con 150 imágenes, muchas de ellas inéditas, y escrito en primera persona, en el que explica qué ha hecho con su vida  después de abandonar la boy band y, sobre todo, cómo se gestó su primer álbum de debut en solitario, Mind of Mine, que fue número uno en Reino Unido y Estados Unidos.

El relato de un chico de un barrio humilde de Bradford, «orgulloso de tener un origen multiétnico y de ser musulmán» que hoy vive a caballo entre su casa de Bel Air, en Los Ángeles, y la de Londres y ha conseguido tener el control de su música, que recogen experiencias personales y hablar de todo, también de sexo, algo impensable con One Direction. «Ahora soy el responsable de todo. Desde escribir y grabar mi música hasta decidir la portada de este libro», explica.

Aunque control quizá no sea la palabra más adecuada, porque el relato de este veinteañero termina recordando que, el pasado junio, cuando iba a presentar Mind of Mene en en el estadio de Wembley, su primer gran concierto en solitario en el Reino Unido, tuvo que cancelarlo horas antes de sufrir un ataque de ansiedad. «Quiero volver a Wembley. Inshallah (Si Dios quiere)», escribe.

Con una presencia enorme en las redes sociales, con 19 millones de seguidores de Twitter y más de 9 millones en Instagram, Zyan aprovecha este autohomenaje para explicar que le encanta el fan art, «ver de cuántas maneras distintas la gente interpreta mis letras y mi estilo». Y aunque dice tener «cien veces la piel más gruesa que cuando empezó en este negocio de la música», se muestra prudente al expresar ciertas ideas. «No hablo de mis opiniones políticas ni de asuntos de fe en público», puntualiza.

Tampoco dice nada en el libro sobre la relación que mantiene con la modelo norteamericana del momento, Gigi Hadid, aunque si seguimos su Instagram aparezcan juntos en imágenes recientes. Ni tampoco comenta nada de sus tatuajes, que son muchos, algunos en árabe y repartidos por todo el cuerpo. «Son personales, no los muestro. Están en sitios que mucha gente no va a ver».

Rodeado de sus guitarras, con unos estilismos audaces -el joven va a ser imagen de Versus Versace y ya figura en las listas de los mejor vestidos- y con poses entre melancólicas y desafiantes, el artista muestra sus cuadernos de notas y explica su giro hacia sonidos más R&B y rock y su querencia por músicos tan dispares como Usher, Mariah Carey, Johnny Cash, Bob Marley o los Beatles.

Y respecto al éxito, asegura: «Es fácil quedarse atrapado en el glamur y en la parafernalia de cierto estilo de vida. Ser famoso no dice una mierda sobre la clase de persona que eres. El éxito no se mide por el número de entradas que vendas. Consiste en mirar atrás y ver que ha valido la pena». Curioso en un chico que el pasado 12 de enero cumplió 24 años.