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EL PUENTE DEL PRIMERO DE NOVIEMBRE

El disfraz de payaso diabólico arrasa este 'Halloween'

Las tiendas especializadas auguran un fin de semana de colas ante la inminencia de esta fiesta importada

LÍDIA CORDERO TRIAY / EL PERIÓDICO

La entrada del comercio Party Fiesta, en la barcelonesa calle de Consell de Cent, a punto para el Halloween. / RICARD FADRIQUE

Se anuncia un fin de semana estresante en las tiendas de disfraces ante la inminente llegada del 'Halloween', la fiesta importada de Norteamérica y que cada vez cuaja más en los hábitos de la gente. El fenómeno ha derivado en un pulso a la tradicional castañada de Todos los Santos. Entre el 31 de octubre y el primero de noviembre la agitación está garantizada. Hay quien ya defiende el 'castaween'.

Este otoño del 2016, la pieza más reclamada en los comercios son las pelucas. "Las pelucas de payasos y sobre todo la del orgullo gay", explica Esther, una empleada de Party Fiesta, en la calle de Consell de Cent, de Barcelona. 

Quien esté interesado en disfrazarse y todavía no se haya decidido, existe una oferta amplísima. Los que estén pensando en disfrazarse de payaso diabólico deben saber que tendrá muchísima competencia cuando salgan de fiesta. Este es, sin duda, el disfraz estrella de esta campaña. A Barcelona no ha llegado la máscara de Pedro Sánchez zombi. Hay que buscarla en Madrid.

Si eres chica y sensible ante los micromachismos, tienes argumentos como para enviar una carta a la sección Entre Todos de este diario: los disfraces masculinos dan miedo mientras que a las mujeres los fabricantes las prefieren con escotazo. Brujas, vampiresas o novias cadáver, pero con escotazo. 

Los padres primerizos encontrarán peleles de diablillo, araña o fantasma. Los amantes de los perros pueden disfrazarlos de calabacita o de esqueleto. Cualquier disfraz puede completarse con una peluca, una máscara o un buen maquillaje.

Los bromistas pueden comprar manos amputadas, cerebros ensangrentados, media docena de ojos y unos cuantos ratones de goma. Y quien decida montar la fiesta en casa, tiene una variada oferta en objetos de decoración. Se imponen el negro y el naranja. 

'HALLOWEEN' O 'CASTANYADA'

Y como cada año por estas fechas toca discutir si somos más de 'Halloween' o de 'Castanyada'. Si hay que resistir como sea ante las "tradiciones invasoras", o si se acepta que no vale pretender estar constantemente conectados al mundo a través de múltiples tabletas y ordenadores y permanecer inmunes a influencias de otras culturas.

Menos aún si hablamos de actividades festivas. ¿Realmente alguien está interesado en reducir y limitar las posibilidades de diversión y negocio?

La 'castanyada' mola. Los 'panellets' y el moscatel molan. Que los niños lleguen de la escuela con esas bolitas amasadas por ellos mismos, mola. Que la calle se llene de olor a humo y boniato y a castaña asada, mola. Incluso cuando la temperatura ambiente hace lo posible por desmentir que estamos a horas de entrar en noviembre, y la castañera o castañero trabaja casi en manga corta. 

Pero es que recortar calabazas también es divertido. Y decorar con telarañas y calaveras. 

ALTERNATIVA CONCILIADORA

Quien sienta que celebrando 'Halloween' está cometiendo traición, ya pude dejar de preocuparse. Poco a poco el 'castaween', que toma lo mejor de cada celebración, va ganando terreno.

En Tortosa (probablemente sus vecinos merecen el título de pioneros),  celebran ya la sexta edición.  Los comerciantes vieron clara la cuestión: dos celebraciones dan más beneficios que una. Gavà también se apunta a esta celebración híbrida, aunque con carácter más cultural. Falset, Sant Fruitós o el barrio de Horta, en Barcelona también se apuntan a esta nueva modalidad.

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