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La moda se mueve rápido hacia el 'slow'

La primera tienda online de prendas 'eco' se consolida y sigue creciendo

SARA ANDRADE

Rosa Bernier y Mónica Melero

Rosa Bernier y Mónica Melero / periodico

Rosa Bernier y Mónica Melero son las caras de Moves to Slow (MTC), la primera plataforma de venta online basada en el ‘slow fashion’, moda de proximidad, que respeta el medio ambiente y los derechos de sus trabajadores. Estas dos emprendedoras aprendieron qué es lo que no querían imitar de las grandes multinacionales de la moda, después de trabajar 20 años en ellas, y montaron su propia tienda online. Su proyecto cuenta ya con más de 55 marcas, que ellas mismas conocen a la perfección, pues acuden a los talleres de producción para comprobar que todo esté bajo los parámetros del ‘slow’. Nacieron el día 23 de abril de 2014, en homenaje al derrumbamiento del Rama Plaza en Bangladesh y al Fashion Revolution Day, y siguen creciendo porque ahora tienen en su punto de mira la internacionalización y la cosmética.

Vuestra experiencia empezó en Inditex. ¿Qué es lo que os impulsó a marchar y crear vuestra propia empresa?

Nuestro carácter emprendedor, unido a estas experiencias profesionales y personales nos  llevaron a ir buscando alternativas en el mundo de la moda que fueran más responsables con la sociedad y el medio ambiente. Estas marcas de moda existían pero era complicado encontrarlas, ya que normalmente no tienen canales de venta y distribución masivos y se quedan dentro de un círculo pequeño, que hace que el público en general no las conozca.

El cambio empieza por uno mismo. Me imagino que en vuestro caso empezó cambiando vuestro estilo de vida, consumo y armario. ¿Cómo fue la experiencia?

No es un cambio de un día para otro radical, sino que va siendo progresivo y, en nuestro caso, también fue así. Lo importante es saber que todos en mayor o menor medida podemos ser partícipes de este cambio y que cada una de nuestras acciones suma por muy pequeñas que sean. Tanto en la compra diaria de alimentos o productos de cosmética hasta la compra de ropa, por supuesto, o el lavado de estas prendas.

¿Cómo es vuestro armario ahora?

Nuestro armario, hoy en día, es de entrada mucho más pequeño, con menos  prendas pero de mayor calidad y con mucha ‘alma’. Prendas que no son de usar y tirar porque duran mucho más, no sólo por la calidad en los materiales y la confección, sino también porque hemos aprendido a hacer de estas prendas un uso ‘atemporal’. La clave no es tener un armario enorme sino, tener un armario con prendas que se pueden combinar entre ellas y que puedas usar en muchas ocasiones.

Estamos viendo como algunas grandes cadenas, véase H&M, están introduciendo algunos conceptos como el del ‘reciclaje’ en sus campañas. ¿Están haciendo cambios para mejor?

Más que cambios, diríamos que están introduciendo en paralelo medidas para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores que producen para ellos, y también, introduciendo nuevas líneas de producto de menor impacto medioambiental. Estas grandes cadenas nunca podrán dejar de producir en la manera que lo están haciendo ahora, es su modelo de negocio. Un modelo de negocio basado en unos márgenes altos de producción y un gran número de colecciones al año, que llevan a fomentar la necesidad en la compra, de ahí el nombre ‘fast fashion’.  Cambiar este modelo de negocio acabaría con el propio negocio.

 Lleváis desde el 2014. ¿Cómo es vuestro crecimiento?

Empezamos nuestra andadura incorporando a nuestra plataforma 21 marcas, actualmente ponemos a la venta más de 55. Es la mayor oferta de moda sostenible del mercado que podemos encontrar en un único punto de venta en España y a nivel europeo, a través de una web funcional, atractiva y de gran usabilidad. Estamos muy orgullosas de nuestro crecimiento, lento pero seguro.

¿Qué tipo de perfil de consumidor tenéis?

Un cliente muy amplio y diverso, esto nos gusta especialmente, ya que hemos conseguido llamar la atención de mucha gente que no estaba inicialmente tan familiarizada con el concepto de moda sostenible, ni concienciada al respecto de su impacto.  Principalmente  son mujeres entre 25 y 50 años,  interesadas por la moda y al día de las tendencias, que valoran la estética y la belleza, y para las cuales la sostenibilidad del planeta y el equilibrio social añaden valor a la hora de tomar sus decisiones de compra.

Para que una marca entre a formar parte de MTS tiene que ser sostenible, de proximidad y ética. Tres conceptos muy utilizados, pero que no quedan del todo claros. ¿Podríais poneros ejemplos específicos de lo que buscáis?

Todas nuestras marcas cumplen mínimo 2 de estos 3 requisitos, siendo elemental el de respetar las condiciones laborales de los trabajadores, y el cliente los puede identificar bajo una etiqueta distintiva que encontrará en la ficha de producto de cada prenda. Por marcas ecológicas entendemos las que utilizan en su producción materiales ecológicos como el cáñamo, el algodón orgánico, el bambú o el tencel, todos ellos  materiales que han sido cultivados bajo técnicas menos invasivas a nivel medioambiental; no utilizan pesticidas, reducen el consumo de agua, etc.

¿Proximidad?

Producción local, son marcas que producen localmente, incentivando la actividad del tejido productivo de la zona, ayudando al crecimiento económico local, reduciendo la tasa de desempleo y dinamizando también de esta manera el tejido empresarial. Muy importante también, recuperando en muchos casos la tradición textil local, así como prácticas artesanales.

¿Ética?

Moda ética y de comercio justo son marcas que a través de la producción textil integran en el mercado a colectivos en riesgo de exclusión social.

Cuando una marca quiere entrar a formar parte de MTS. ¿Cómo os aseguráis de que cumple todos los requisitos?

Con todas las marcas que incorporamos en MTS, tenemos una relación muy estrecha. Nosotras les consideramos colaboradores o ‘partners’ creando de entrada una relación que parte siempre de la confianza. Los conocemos personalmente, en muchos casos visitamos sus talleres, nos explican su proceso de producción... Es una relación muy estrecha

¿Qué les diríais a aquellos que piensan que este tipo de prendas no están de moda?

Moves to Slow Fashion demuestra que esto no es así. Queremos transmitir que la moda sostenible es moda por encima de todo, es decir, es moda atractiva, bonita, que te hace sentir bien. Nos gusta mucho utilizar una frase que refleja un poco esta filosofía: ‘La moda sostenible no es sólo una moda sino una necesidad para nuestro planeta y sociedad’.  Hemos llegado a un punto en el que, o cambiamos esos cánones mundiales establecidos en nuestros hábitos de producción y de consumo,o no tendremos un mundo donde seguir consumiendo.

El gran reto es cambiar el pensamiento y la forma de consumo de la generación más joven, de 15 a 25, porque son los que más consumen 'fast fashion'. ¿Cómo se puede conseguir?

Efectivamente, esta generación es la que consume más  ‘fast fashion’ y este es el gran reto, el cual va más allá de esta generación en concreto. La clave es la educación, la formación y la información. Desde las edades más tempranas, ya en las escuelas, se debería fomentar a través de la educación unos hábitos de consumo en todos los sectores más responsables. En la generación más ‘teenager’, la clave está en la información y ahí las redes sociales nos pueden ayudar mucho al respecto.

¿La ropa ‘eco’ es más cara?

No nos gusta utilizar el concepto de caro o barato,  ya que la mayoría de las veces es muy relativo y subjetivo. Más que hablar de ropa cara o barata tendríamos que hablar del por qué esa prenda tiene ese precio y si está justificado. La pregunta no tendría que ser por qué una camiseta ecológica cuesta 35 euros, sino por qué una camiseta cuesta 10 euros. Cuando nos hacemos esa pregunta ya podemos intuir las razones sin ser muy expertos en la industria textil: calidades inferiores, confecciones no muy cualitativas, salarios bajos…

¿Es rentable un negocio así?

Es cierto que todo lo que está relacionado con la moda sostenible tiene unos márgenes más ajustados que los de la moda convencional, pero sí es y puede ser rentable. La rentabilidad igualmente no sólo se puede medir en términos económicos sino que poco a poco los negocios también tienen que ir pensando en ser rentables en otras variables más globales y sociales que no sólo la económica.

La cosmética es uno de los negocios más opacos que hay ahora mismo. ¿Está en vuestro punto de mira?

Sí, la cosmética está en nuestro punto de mira. Desde hace un mes hemos empezado a incluir esta categoría de productos. Tenemos en la actualidad tres marcas que recomendamos al 100%, como Le Pure, la cual  no contiene ingredientes artificiales como grasas hidrogenadas, conservantes, colorantes, ni perfumes de síntesis, ni utiliza ingredientes de origen animal como ceras o lanolina. Viñali, marca de cosmética natural basada en los beneficios del vino o Amapola Bio, cosmética ecológica 100%, con productos naturales elaborados con extractos de plantas, sin conservantes ni colorantes artificiales y sin derivados del petróleo.

Más información: http://www.movestoslow.com/

Temas: Moda

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