Ir a contenido

DESAPARICIÓN DE UNA CHEF DE REFERENCIA

"Digna. Elegante. Señora. Discreta"

Unas 400 personas despiden emocionadas a la cocinera Mey Hofmann, desaparecida el martes a los 69 años

FERRAN IMEDIO / BARCELONA

Mey Hofmann nunca fue una cocinera mediática ni popular, pero sí respetada y querida por todos aquellos que la trataban, ya fueran clientes, colegas, alumnos, amigos, periodistas... Y hoy se ha comprobado en el funeral religioso que se ha celebrado en el tanatorio de Sarrià-Sant Gervasi en su memoria y que ha arrancado infinidad de lágrimas de emoción imposibles de contener. De clientes, de colegas, de alumnos de su escuela, de amigos, de periodistas... Una multitud encogida por la tristeza y el dolor por una pérdida inesperada, pues Hofmann había ocultado que padecía cáncer a casi todo el mundo.

Había que ver cómo estaban sus compañeros de profesión, cómo a Nandu Jubany (Can Jubany) se le había borrado la perenne sonrisa que adorna su cara; cómo Carles Gaig (Gaig) tenía la vista, y el corazón y la cabeza, en otra parte; cómo lloraban Carme Ruscalleda (Sant Pau) y su hijo, Raül Balam (Moments), cómo de triste estaba Fina Puigdevall (Les Cols); cómo miraban al suelo Xavier Pellicer (Céleri), Ly Leap (Indochine), Josep Maria y Meylan Kao (Shanghai), Fermí Puig (Fermí Puig), Òscar Manresa (Torre d'Alta Mar), Jean Louis Neichel, Eduard Xatruch y Oriol Castro (Disfrutar) Josep Monje (Via Veneto)... Desolados, del primero al último.

Los cocineros que hoy se han querido despedir de la más glamurosa chef que ha pisado jamás una cocina sentían la misma pena que los otros 400 asistentes al funeral. Mey Hofmann se hacía querer con esa discreción cercana que gastaba. Levantaba admiración con su trabajo, siempre en la misma línea de elegancia que transmitía en su trato con la gente, en su forma de actuar. 

Ha sonado 'Yesterday', y 'Mediterráneo', y 'Candle in the wind'. Y se ha visto un vídeo con fotos de Mey con el 'My way' de fondo. Y ha sido difícil deshacer el nudo de la garganta. Había que pensar en positivo, en el legado que deja la cocinera, y tratar de convertir las lágrimas de tristeza en lágrimas de cariño y admiración. Pensar en los centenares de profesionales que desde 1983 se han formado en la escuela y que están repartidos por el mundo, y en el placer que ha dado a tantos comensales en sus restaurantes (Hofmann, con una estrella Michelin, Taverna HofmannHofmann Bistrot, la cafetería de La Seca-Espai Brossa...).

GALLETAS POR TODAS PARTES

La cocinera, que en enero ya supo que su cáncer apenas tenía solución, le pidió a Silvia Lafarga, su mano derecha durante estos últimos 19 años, que preparara el funeral. "Tú ya sabes lo que tienes que hacer", le soltó. Y "Silvieta" (así la llamaba la chef), que tenía previsto hacerle una fiesta sorpresa por sus 70 años, aceptó el encargo. "¿Alguna petición especial?". Y Mey, la dulce Mey, la chef que cumplió el mayor de sus sueños cuando abrió la pastelería, le pidió "galletas, cajas de galletas por todas partes".

Lafarga le ha dedicado unas palabras a la jefa con tanta emoción como exactitud: "Digna. Elegante. Señora. Discreta". Ha recordado con cuánto sacrificio y esfuerzo creó la empresa, cuánta felicidad procuró en clientes y alumnos "porque cumplieron el sueño de ser chefs o pasteleros". Y siempre "con amor, sencillez, humildad y respeto por el trabajo y por la gente". 

"Una donna stupenda", ha dicho en italiano su yerno Pietro Micheletti, exmarido de su hija Sílvia, que ha glosado la faceta más personal de Mey Hofmann, una mujer "con una inteligencia extraordinaria, con coraje". "Vivía cada día no como si fuera el último, sino como si fuera el único".

Temas: Mey Hofmann