07 ago 2020

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aterriza en Barcelona

Miquel Adrover: "Mi trabajo habla por encima de mi persona"

¿Si todo se basa en la popularidad, Belén Esteban podría estar diseñando para Dior¿, afirma el diseñador mallorquín más rebelde de la moda

SARA ANDRADE

Miguel Adrover, en el ’Out of Metrics’ organizado por FAD y Mazda en Barcelona el 15 de marzo.

Miguel Adrover, en el ’Out of Metrics’ organizado por FAD y Mazda en Barcelona el 15 de marzo.

Incómodo, díscolo y peculiar, así es el diseñador mallorquín Miquel Adrover. Un desconocido para muchos en España, pero un talento desbordante muy valorado en el resto del mundo. Ha desfilado doce veces en la New York Fashion Week, donde no pasó desapercibido. Sus colecciones, un homenaje a la sastrería, a la atemporalidad y a la multiculturalidad le han valido de gran reconocimiento. Pero esto no siempre ha jugado a su favor. Un día antes de los atentados del 11-S, Adrover presentaba su colección ‘Utopía’, con influencias al mundo árabe, algo que no gustó nada en EEUU, donde le señalaron por ‘apoyar al terrorismo islámico”. Su marcha a Lúxor, en Egipto, fue casi una obligación para poder seguir adelante, aunque esta desafortunada coincidencia le sacara de los círculos de la moda. 

Su paso por el ciclo ‘Out of Metrics’ organizado por FAD y Mazda en Barcelona no ha dejado indiferente a nadie. Este rebelde con causa reivindica una moda más ética y el talento que los jóvenes diseñadores venden a las grandes marcas. “Cuando murió, Picasso dejó de pintar, se acabó Picasso. Eso no pasa en la moda,  Chanel, Yves Saint Laurent y otros muchos siguen viviendo”.

- ¿Por qué crees que has sido un desconocido para muchos?
- Si nos referimos a España creo que porque mi discurso siempre fue de conciencia social, ecológica y política. No es algo que forme parte del ADN de la industria, además de no formar parte de la farándula. Mi trabajo habla por encima de mi persona. No he sido un desconocido en Estados Unidos...

- ¿Cuándo empezaste a ver que la moda sostenible era un imperativo?
- Cuando la madre tierra empezó a sangrar...

- ¿Cómo trabajas las colecciones para que estén en esa sintonía?
- Con la reutilización, el reciclaje y la customización de las prendas que ya están hechas, reinventando lo inventado, dándole una nueva vida a algo que ya lo tenía, o como una vez me dijeron de mis prendas, llevar lo cotidiano al nivel de lo divino.

- ¿Podrías ponernos ejemplos?
- Después de la experiencia de colaboración como director creativo de la compañía Hess Nature, pionera en el mundo de ropa sostenible, trabajamos con proyectos internacionales en Perú, con las llamas para la alpaca, proyectos en la India con microcréditos ayudando a mujeres a cultivar el algodón, montando para ellas guarderías para que puedan trabajar. Es decir, conozco muy bien este mundo, digo todo esto porque ya está hecho, hay que reutilizar, que es lo que estoy haciendo ahora.

- ¿Crees que los diseñadores más conocidos deberían participar más de esta ética?
- ¡Allá ellos! Pero si no es así, corre peligro su existencia debido al peligro de la sostenibilidad de la producción textil, causado por el crecimiento mundial de la población. Como he dicho varias veces, la moda es prescindible, si se acaba el agua en el mundo, ¿en qué posición queda la moda?

- Has dicho que has rechazado proyectos por principios. ¿Qué proyectos han sido?
- Por principios no lo voy a confesar.

- ¿Crees que ha sido esa filosofía la que te ha dado menos popularidad?
- Creo que son mis principios los que han restado popularidad. Yo nunca he buscado la popularidad porque siempre he puesto por delante mi trabajo, y como hoy en día es más importante la ‘celebrity’, el futbolista que el partido que está jugando, no estoy desesperado por tener miles de seguidores, lo importante es el mensaje de mi trabajo. Si todo se basa en la popularidad, Belén Esteban podría estar diseñando para Dior.

- ¿Qué recuerdo tienes de tu paso por Alexander McQueen?
- La experiencia de dejarme llevar, de auto descontrol, la cual lleva a la creatividad y la ausencia de alguien querido y alguien necesario.

- ¿Eres más artista o diseñador?
- Ninguno de los dos. Tengo la desgracia de sentirme elegido para reflejar lo que veo que está pasando a través de la vestimenta, desgracia desde el punto de la humildad, es un trabajo asignado… Desgracia porque es un sufrimiento, si tú no ves la realidad todo es más sencillo, más alegre, cuando la ves no te puedes esconder detrás de la superficialidad de las cosas. No hago una crítica a Hollywood, la hago a lo que pasa a mi alrededor y, normalmente, no son buenas noticias. Quizá lo pasaría mejor haciendo modelitos y sacando fotos con las modelos, yo esto lo tuve en mis manos pero no me ha bastado para seguir trabajando.

- ¿Por qué te marchaste a Lúxor?
He estado más de 37 veces, después de aquel septiembre fue una situación de escape. Trabajar después de los atentados en la moda era ridículo, después de haber sido investigado por ser ‘simpatizante’ del enemigo...Como me acababa de hacer la casa allí, lo mejor fue esperar un tiempo a que pasara todo y desde lejos reflejar a través de mi trabajo como sentía y veía Nueva York.

- Tu último trabajo fue 'Out of my mind' en el 2012. ¿Qué hay fuera de la mente de Miquel Adrover?
Fuera pocas cosas, dentro muchísimas, a lo mejor hasta demasiadas. La expresión es compleja, tiene como dos caras, como que alguien se puede volver loco o alguien que tiene algo que decir, que tiene dentro de su mente y lo tiene que sacar. Si alguien tiene una mente muy concreta o muy definida no puede entender la realidad, la pluralidad, los diferentes puntos de vista, es decir, que yo tengo que estar abierto a diferentes puntos de vista.

- Utilizaste prendas de tu familia, imagino por el componente sentimental que tiene. ¿Qué tipo de prendas son y por qué las escogiste?
- Todo lo que haya podido formar parte de seres queridos tiene algún significado especial si tienes algún ​tipo de sensibilidad. Para mí las pertenencias de mis abuelos, de mi familia que ya no está, tenían una sensibilidad de la que no podía deshacerme. Hay que pensar que las prendas se usaban de una manera muy diferente a como se usan hoy en día, que todo se puede desechar.  Mi abuelo se casó con un traje que seguramente usó para venir a mi comunión. Todo esto es parte de mí, no me puedo deshacerme, tirarlo a la basura porque ya no es tendencia o no está de moda. Para mí la moda tiene mucho más significado, no por el corte o por el estilo, es más por lo que haya podido vivir a través de la prenda.

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