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Desde Uganda con amor

Una pareja de arquitectos catalanes lanza la primera marca solidaria de bebés hecha en una comunidad africana

Grupo de mujeres tejiendo

Grupo de mujeres tejiendo / I Like My Socks

La historia de ‘I like my socks’ nació en África, concretamente en Uganda en la comunidad rural de Lubanda Village, el proyecto de la ONG Suubi . Cuando Oriol Meri descubrieron el país se quedaron prendados de su estilo de vida y de sus valores, tanto que decidieron hacer crecer su familia adoptando a sus dos hijos allí.

Esta pareja de arquitectos catalanes no tuvo suficiente y decidió emprender un camino difícil pero muy enriquecedor, el de crear una marca de ropa de bebés para ayudar al poblado de Lubanda. “La inspiración de los bebés que amamos y vimos nacer. La inquietud por ofrecer a nuestros hijos un estilo de vida saludable. Y como preferimos las aventuras a la rutina, empezamos con el propósito de que sea una marca basada en un proyecto social y con un modelo de empresa ética transparente”, explica Meri.

Esta oportunidad se la dio la comunidad rural de Lubanda Village, un pequeño pueblo de campos bananeros situados al oeste del país. Como en cualquier otra comunidad de África sus condiciones de vida son difíciles. “El pueblo no tiene agua corriente ni alcantarillado, algunas casas tienen electricidad pero no todas. Suubi Centre construyó hace algunos años un pequeño centro de salud que supone una gran diferencia para la comunidad, pues la ciudad más cercana se encuentra a una hora en coche. Pero las familias no tienen coche, unas pocas moto y la mayoría bici”, añade la pareja.

MUJERES MADRES Y AGRICULTORAS

Detrás de este proyecto ético se encuentra un grupo formado por nueve mujeres, la mayoría de ellas mamás agricultoras. “Las chicas del grupo de punto viven en su casa con sus familias, no en barrios urbanos, se conocen y comparten sus conocimientos; organizan ellas mismas su jornada laboral y ganan un sueldo justo que consensuamos con la ONG. Trabajan media jornada pues ellas siguen cuidando sus huertos a primera hora de la mañana. Disponen de un espacio que llaman el ‘knitting-room para reunirse y trabajar”, señala Meri.

Todo un reto por la diferencia cultural y de idioma. “Conceptos como trabajar con una fecha de entrega o conseguir un nivel de calidad determinado no pertenecen a su realidad. Allí tiempo siempre hay mucho, así pues nunca hay prisa; nunca sabes que te traerá el mañana. Pero hemos encontrado una forma de funcionar medianamente flexible donde las dos partes estamos cómodas”. Este trabajo les permite tener un sueldo regular, algo poco común en una economía de subsistencia donde tener dinero en el bolsillo es todo un lujo.

EN BUSCA DEL ALGODÓN ORGÁNICO

Para hacer un marca sostenible no sólo hay que ocuparse de que la mano de obra que la produzca lo haga en condiciones dignas. Igual de importante es el material con el que nos vestimos, porque normalmente contiene componentes tóxicos nocivos nuestra piel. Ese fue el mayor reto de esta marca que utiliza materia prima de PerúEEUU y Uganda. “Fue muy difícil encontrar un algodón y una lana merino que pudiéramos conocer cómo se produce y asegurar que todo el proceso se hizo con respeto a las personas y al planeta. Por eso vienen de lejos. Por ejemplo, Uganda es productor de algodón orgánico pero lo exporta sin procesar y la trazabilidad del producto se pierde”, explica la pareja emprendedora. El algodón se produce de forma orgánica y está teñido con tintes extraídos de plantas y sin componentes tóxicos. Mientras que la lana proviene de ovejas criadas en libertad y procesada sin ácidos ni aceites minerales.

Por ahora a esta pareja lo que les preocupa es poner mantener el proyecto y reducir los costes medioambientales que supone la importación de las prendas de ropa. Mientras tanto en Uganda el grupo de mujeres se irá ampliando, así como también tienen previsto crecer en Barcelona porque aún hay marcas que piensan que otro tipo de moda es posible.

Enlace a la web: http://www.ilikemysocks.com/

Temas: Uganda