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UN ACTOR SOLVENTE

Hugo Silva, un chico de barrio

El madrileño se reencuentra en 'Tenemos que hablar' con Michelle Jenner, su gran amor de ficción en la serie que le puso en el mapa

Olga Pereda

Hugo Silva (Madrid, 1977) es «Hugo, de San Blas». Así se presenta el actor ante la prensa, dejando claro que es un chico de barrio. Y no de cualquiera sino de uno madrileño que en los años 80 fue campo abierto para la heroína. Creció entre sus calles y San Blas sigue formando parte de él.

Al barrio, y a sus perdedores, ha recurrido varias veces como actor. Lo hizo, por ejemplo, en 'Dioses y perros' (2014), donde se puso en la piel de un exboxeador que malvive como 'sparring'. Para aquella película, Silva pasó semanas en un pequeño gimnasio, peleando con profesionales y aficionados. El papel de 'Agallas' (2009), un exconvicto desdentado que viste chándal de yonqui, se lo preparó con un amigo suyo que está en la cárcel por robo.

UN POLICÍA MACIZO

En ambas películas, que no son precisamente las más conocidas de su carrera, el madrileño ha dejado claro que va mucho más allá del policía macizo de 'Los hombres de Paco', la serie de Antena 3 que le puso en el mapa cinematográfico y donde cedió el testigo a otro ídolo de jovencitas: Mario Casas. Quién les iba a decir a ambos guaperas que terminarían por ponerse a las órdenes de Álex de la Iglesia en la taquillera 'Las brujas de Zugarramurdi'.

Ahora y después de 15 años dejándose la piel con sus personajes, el más que solvente Silva vuelve a reunirse en la gran pantalla con su gran amor en 'Los hombres de Paco', Michelle Jenner ('Isabel'). Dirigida por David Serrano, 'Tenemos que hablar' (que se estrenó el viernes) es una amable comedia en la que «Hugo, de San Blas» da vida a un exmarido tan entrañable como patán que quiere volver a recuperar a su antigua pareja.

Que Silva iba para actor es algo que descubrió su madre. Cada vez que iba al cine, el chaval no hacía más que dar vueltas a los personajes. En televisión, veía a Burt Lancanster en 'El halcón y la flecha' y alucinaba. San Blas, sin embargo, no es un barrio que ofrezca muchas oportunidades en la industria del cine, así que el futuro 'hombre de Paco' se matriculó en FP, en la rama de Electricidad. Que a nadie se le ocurra mostrarle ahora una instalación eléctrica averiada porque afirma que no tendría ni «puñetera idea» de arreglarla. Como mucho, sabría reparar un simple enchufe. Y ni eso.

De niño alucinaba

con las películas,

pero estudió

Electricidad y montó

un grupo de música

UN GRUPO DE MÚSICA

Además de la electricidad, Silva se decantó, en sus ratos libres, por la música. Montó un grupo, aunque hace más de 15 años que lo disolvió. «Ahora solo toco en casa, con amigos. Pero es más rollo flamenqueo que otra cosa».

De chaval, Hugo Silva lo que no pudo estudiar fue inglés. Y ahora se ha tomado la revancha, con clases particulares y viajes al extranjero. «No me va la vida en irme a trabajar a Estados Unidos. No es una meta imprescindible. Más bien, me mueve la curiosidad. Prefiero estar preparado y sentirme seguro con el idioma si las cosas van por ese camino».

Después de todos estos años, y después de haber visto de todo (incluidas fans que le llevaban a la alfombra roja unos yogures cuya marca promocionó hace años) el de San Blas asegura que ha aprendido a dominar la fama, a pesar de que hubo un momento, tras el estreno de 'Mentiras y gordas' (2009), en el que no podía ni meterse en un cine a ver una película porque [palabras textuales] peligraba su integridad física.

El madrileño, eso sí, siempre ha conseguido mantener su vida privada totalmente al margen de los focos. De hecho, hasta que una revista rosa lo publicó, nadie sabía que es padre de mellizos.